Asalto al furgón blindado: Sangre “aussie”

Rescate de un seco “thriller” australiano injustísimamente desconocido, desbordante de autenticidad y cinismo, a un tiempo descriptivo y activo, complejo pero nunca farragoso, una obra maestra prácticamente invisible y el mejor film de Bruce Beresford, director pronto masticado por Hollywood pese a tratar de mantener la dignidad en sus primeros momentos.

Money movers (http://australianscreen.com.au/titles/money-movers/)

Director: Bruce Beresford

Año: 1978

País: Australia

Fotografía: Donald McAlpine

Música: ——

Guión: Bruce Beresford (según la novela de Devon Minchin “The Money movers” 1972)

Reparto: Terence Donovan, Ed Devereaux, Tony Bonner, Bryan Brown, Charles ‘Bud’ Tingwell

89 min.

Tres empleados de una empresa de seguridad y transporte de dinero planean un golpe desde dentro, la recepción de un anónimo avisando a la dirección de un futuro atraco precipita una serie de acontecimientos que implicarán a policías corruptos, “gangsters” locales, un agente de seguros encubierto, un ex-policía cabezón y al resto de trabajadores de los furgones.money_clip_image002

Contemporáneo del gran cine fantástico australiano de finales de los 70, un “thriller” seco y brioso que refiere tanto a la cutrez brutal del “noir” británico, como al vertiginoso y directo espíritu de la “serie b” norteamericana, y que bajo su apariencia de violento (ese momento que implica una cizalla y los deditos de un pie) y minucioso film de “procedimiento criminal” oculta una panorámica negrísima sobre un sistema corrupto hasta la médula, desde el más pequeño trapicheo hasta las connivencias más repugnantes (todos los personajes protagonizan algún tipo ilegalidad, compras bajo manga, sobornos, torturas,… y engañan por sistema). Todo ello sin alardes ni pretensiones de ningún tipo, sin perder de vista las necesidades del género a través de una narrativa y un montaje pulidos (algo hay del mejor Don Siegel en esa precisión), un guión apretado como un perno, y un reparto soberbio con populares actores televisivos (amén de un joven Bryan Brown) como Terence Donovan (padre de aquel cantante guaperas, Jason Donovan), Charles ‘Bud’ Tingwell (veterano de la fundacional serie policial “Homicide” y genial como distinguido mafioso de amabilísimos modales y total falta de piedad) o Ed Deveraux  y Tony Bonner machacando su imagen típica, especialmente estos dos últimos que habían protagonizado poco menos que una década antes una muy popular serie familiar “Skippy”, que contaba las aventuras de un entrañable cangurito.

sjff_02_img0579Dirigido con una contundencia  y vigor para regalar por  Beresford (aun con algún título interesante como “Gracias y favores” con Robert Duvall como cantante country o la célebre “Paseando a Miss Daisy”) que empuja toda la narración hasta desembocar en un estallido bestial, un clímax de impresión (rodado sin música, en un detalle muy clásico que ayuda a que la tensión y el salvajismo de la escena se incrementen) ejemplarmente rodado, necesariamente sangriento y extenuante, pero en absoluto gratuito.

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