Eric oficial de la reina: Estudiante, amante, soldado, espía

Uno de los trabajos menos conocidos de Verhoeven que en España conoció un fugaz estreno y una  posterior comercialización videográfica, en un remontaje que esquilmaba 50 minutos, a decir de Tomás Fernández Valentí en su aconsejable monografía “Paul Verhoeven: Carne y Sangre” procedente de la versión inglesa, a la sazón país coproductor.

Soldaat van Oranje

Año: 1977

País: Holanda

Fotografía: Jost Vacano

Música: Rogier van Otterloo

Guión: Gerard Stoeteman segú la novela autobiográfica de Erik Hazelhoff  Roelfzema, “Soldat van Oranje” 1971

165 min. (102 min.)

Reparto: Rutger Hauer, Jeroen Krabbé, Belinda Meuldijk,Derek de Lindt, Eddy Habbema, Lex van Delden, Edward Fox, Susan Penhaligon.

Un grupo de amigos, todos estudiantes tomarán caminos diferentes tras la llegada de la guerra a Holanda, unos se unirán a la resistencia otros a las tropas alemanas, otros no harán nada, la mayoría morirán, Eric se convertirá en un héroe al servicio secreto de su majestad.

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Han pasado a ser momentos de cuando fui feliz

Un film más que respetable y una coherente prolongación de la nada desdeñable “Keetje Tippel”, tanto por abrazar un estilo formal más conservador o más bien menos agresivo, aunque sin perder sus iconoclastas y escatológicas señas de identidad, como por suponer la continuación de esa mirada historicista y alérgica a la gloria sobre el pasado del país, en “Keetje Tippel” la historia de una anti-heroína (la irresistible Monique Van de Ven) en la realista Holanda de finales del XIX y en “Soldatt van Orange” la perspectiva más bien poco patriótica del país bajo la 2ªGM (ambas adaptaciones literarias además), de igual modo y vista desde hoy, es todo un antecedente de la notable “El libro negro”, aunque con la virulencia y la acidez de esta bastante rebajadas en esa cruda y nada romántica visión sobre el heroísmo y la supervivencia, sobre el cortocircuito entre colaboracionismo y resistencia, sobre la confusión entre vencedores y derrotados. La resistencia es pintada como una panda de ociosos de 1209740413_soldaat_van_oranjebienintencionado “amateurismo” y el protagonista (estupendo Rutger Hauer) como un héroe de rebote (siendo miope logra alistarse en la RAF usando un cristal roto de sus gafas, en plena misión secreta acciona sin querer la alarma del barco,…), torpe, suertudo y forzadamente arrojado, personaje arquetípico de su cine aunque mucho menos cínico de lo habitual, facultad que corresponde al personaje de Jeroen Krabbé (estrella de esa obra maestra que es “El cuarto hombre”), ricacho, vividor y valerosa contrafigura de Eric, que comenzará la guerra en broma y terminará ejecutando traidores y torturado en un campo de concentración.

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Provista de un acabado primoroso, visualmente elegante y narrativamente enérgica, con un estilo a la vez pulido y muy moderno en su planificación (a lo que no es ajeno ni la agilidad de la cámara, la vertiginosa escena de la persecución en los soportales o el tiroteo en la playa, ni la fotografía de Jost Vacano, a partir de aquí habitual del director) y punteada con toques del (buen) mal gusto y comedia gruesa y sexual (Eric escribiendo una petición de libertad con su propia mierda o la descacharrante y muy desmitificadora escena en la que la reina lo alecciona patrióticamente en el hermoso jardín de su escondida casa londinense mientras el solo puede estar pendiente de que la egregia señora no vea como su amigo y la extravagante secretaria del general inglés follan a la ventana del segundo piso) o la proverbial inclinación del autor por la crueldad, explicitada en la antológica secuencia de arranque en la fraternidad estudiantil, en la que Eric acaba con la cabeza abierta por una sopera, detalles de autoria diseminados aquí y allá de forma a veces forzada pero terriblemente divertida.

Atento al detalle prosaico (las calzas de lana para amortiguar el ruido en la cubierta del barco, la grasa untada al cuerpo para proteger de las heladas aguas del mar…) y sagaz en la reflexión histórica, ecuánime en el enfoque del enemigo interior (con apuntes brutales sobre la post-guerra muy bien desarrollados luego en “El libro negro”), especialmente en lo referido al oscuramente trágico personaje de Alex, medio alemán al que el odio holandés fuerza a cambiar de ejército aunque nunca traicione a sus amigos y personaje que protagoniza dos momentos memorablemente “verhovenianos” el tango con Hauer que termina con los invitados a la fiesta (los espías utilizan para entrar y salir del país unos incongruentes “tuxedos” que se han convertido en icono del film, debido a que acceden por un decadente hotel playero haciendose pasar por borrachuzos invitados, un detalle estrafalario, pero perfectamente creible) persiguiendo por los suelos una cruz de hierro y su propia muerte; desprecia a un muchacho lanzándole un chusco de pan al barro y este responde tirándole una granada a la letrina en la que caga. Mierda, sangre, sexo, comedia y muerte, la vida y el cine según Paul Verhoeven.

Hauer y Krabbé durante la première del film en Amsterdam

Hauer y Krabbé durante la première del film en Amsterdam

A veces excesivamente prolija, desequilibrada por la gran cantidad de personajes, sucesos y temas, pero sin perder de vista las necesidades de un relato ágil, lleno de peripecia, peligro, aventura y romance, nunca engolando la voz ni subrayando la importancia del “mensaje”, sino prefiriendo la excitación de folletín de espionaje (guiño a Bond incluido) y la verdad del heroísmo a contrapelo.

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