“Ya no soy un hombre, soy dinamita”: Fingers, el extraño talento de James Toback

Fingers 1Básicamente esta es la historia impresionista de un neurótico aspirante a pianista bloqueado entre la lealtad a su padre, un gangster de segunda división (muy bien interpretado por Michael V. Gazzo, Frankie Pentangeli para la historia) y la devoción por el arte al que desea fervientemente entregarse. Es decir, no es un film exactamente narrativo (si muy cinético) aunque cuente una historia (llena de digresiones, eso si), sino principalmente un relato interior (y también ambiental) que se adscribe a esos retazos de una vida que fueron típicos de cierto cine setentero, por ejemplo “Mi vida es mi vida” una pieza de culto dirigida por Bob Rafelson y en la que curiosamente un acelerado Jack Nicholson era también un pianista alzado en rebeldía contra si mismo, o incluso la misma “Taxi Driver”, título totalmente coetáneo con el que guarda extrañas relaciones tonales y espirituales, ambas son el seguimiento de un carácter inescrutable en constante movimiento sin ir a sitio alguno.

Primera película y sin duda la mejor de una de las más  extravagantes personalidades surgidas del cine americano de los 70, desde el “underground” hasta el delirio “arty” y de ahí al desguace; James Toback, peleándose contra los géneros desde una óptica cercana en ciertos puntos a los presupuestos de Nicholas Roeg (con ramalazos de Zulawski y del primer Scorsese), su carrera derivó desde “Amor y balas“, un (al parecer) muy interesante “noir” con Ornella Muti, Ray Sharkey (protagonista de aquella estupenda “The Idolmaker” de Taylor Hackford) y el gran Kinski, hasta el terreno del documental (¿?) con una producción con/sobre su amigo Mike Tyson, pasando por memeces coyunturales del 5560calibre de “Un cebo llamado Elisabeth” insoportable pestiño ultra-pretencioso sobre amoríos entre bailarinas y terroristas románticos  que al menos tenía la gracia de su imposible reparto donde se arrejuntaba sin criterio la irresistible Nastassja Kinski, Rudolf Nureyev, Pierre Clementi, Bibi Andersson, Ian MacShane en su época de castigador o el propio Keitel, que repetiría junto a Robert Downey Jr. Y Dennis Hopper en “El cazachicas”, estrafalaria comedia que se pretendía dignificación/reformulación/deconstrucción o que se yo, de las comedias románticas a mayor gloria de Molly Ringwald, protagonista aquí, por supuesto.

“Fingers” permanece así como su mejor intento, un film febril, inaprensible, desquiciado y sin control aparente, pero también auténtico, constantemente inesperado. Objeto además de un reciente y más que interesante “remake” francés, “De latir mi corazón se ha parado ” (estrofa de “La Fille Du Père Noël“, canción de la época rockera de Jacques Dutronc, por cierto) dirigido por el notable Jacques Audiard, uno de los más interesantes directores europeos contemporáneos, contando una hiperexcitada interpretación de Romain Duris, verdaderamente genial en el papel inmortalizado por Keitel.

blog_jim_brown_fingers2Contada/visualizada de un modo naturalista tan enérgico como vacilante, a juego con el carácter del personaje principal, un tremendo Harvey Keitel a punto de hervir. Lo que provoca momentos directamente ininteligibles y otros realmente malsanos, como ese par de escenas memorables protagonizadas un Jim Brown brutal (especialmente la segunda en la que impone con violencia su presencia sexual, amedrentando así al protagonista que se tiene por irresistible castigador), pero todos compensados por el logro mayúsculo de captar plenamente el “angst” del protagonista y por un vibrante clímax final. Apoyada en la soberbia fotografía del gran operador Michael Chapman, en una banda sonora espectacular (la música adquiere connotaciones de droga, atemperante del infierno interior y excitante en los momentos depresivos) y clave tanto en la narrativa del film como en la caracterización psicológica del protagonista (memorable la escena en la que escucha obsesivamente el “Summertime” de The Jamies en medio de un restaurante), funcionando por contraste el soleado pop que escucha a volumen atronador y el sórdido ambiente de criminalidad limítrofe que le rodea, una tensión estética constante entre lo que oímos y lo que vemos.

Todo ello,  unido al estilo de ciertos movimientos de cámara (esas combinaciones de panorámica y “travelling” rápido), la presencia fetiche del propio Keitel o la percutante violencia catárquica, conceden a todo el conjunto ese aire “scorsesiano” ya reseñado. Para rematar, un reparto de secundarios fantástico: Tisa, la hermana de Mia Farrow, como objeto del deseo inconstante y volátil, el siempre cumplidor Danny Aiello y para los fans de “Los Soprano” Dominic Chianese de profesor de piano y Tony Sirico de mafioso chulesco (por supuesto) al que Keitel machaca sin piedad en un final rozando lo insoportable. Un film extraño, incómodo y hasta irritante, también extremadamente sensible e inestable como un explosivo, cine a manipular con cuidado. Del horrible título en español mejor no decir nada.alg_keitel_farrow

Fingers (Melodía para un asesinato)

Director: James Toback

Año: 1978

País: Estados Unidos

Fotografía: Michael Chapman

Guión: James Toback

Reparto: Harvey Keitel, Tisa Farrow, Michael V. Gazzo, Jim Brown, Tanya Roberts, Danny Aiello, Tony Sirico, Dominic Chianese

91 min.

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Roy Bean dice:

    No he visto nada de Tobak , y sobre esta ya había oiído hablar, hay que buscarla.

    Saludos
    Roy

    1. Un tipo extravagante como pocos. Esta merece mucho la pena, el resto… pues depende.

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