The brave and the bold: La furia de los vikingos, el Mario Bava aventurero

erik0La furia de los vikingos (Gli invasori)

Director: Mario Bava

Año: 1961

País: Italia

90 min.

Fotografía: Mario Bava

Música: Roberto Nicolosi

Guión: Piero Pierotti, Mario Bava, Oreste Biancoli

Reparto: Cameron Mitchell, Giorgio Ardisson, Andrea Checchi, Folco Lulli, Ellen Kessler, Alice Kessler

Primera entrega del díptico vikingo emprendido por el gran Mario Bava con el indisimulado objetivo de explotar el éxito de la magistral “Los Vikingos” de Richard Fleischer (la segunda sería “Los cuchillos del vengador”) pero no la gli_invasoriincursión inaugural de la siempre atenta cinematografía italiana en el mini-género, correspondiéndole este honor a “El último vikingo” de Giacomo Gentilomo, también sobre la historia fatal de dos hermanos enfrentados y también protagonizada por el torvo Cameron Mitchell, estupendo secundario americano que se convertiría en presencia habitual del cine de género europeo y por el rubiales Giorgio Ardisson, otro currante del cine popular lo mismo “peplumita” que 007 de pega.

invasori07Así que nuevamente nos encontramos ante la peripecia de dos hermanos enfrentados sin saber que lo son (y encima esta vez el objeto de sus desvelos románticos serán dos gemelas), una historia de odios intestino y pasiones desaforadas, altisonancia épica y aguerrida temeridad, drama, exaltación y tragedia pero todo pasado por el colorido y barroco tamiz mediterráneo, que termina por transformar la gravedad, aventurera, pero gravedad al fin y al cabo del poderosísimo original de Fleischer, un film en el que recordemos, sus dos protagonistas acaban mutilados llevando así como penitencia en la carne y a la vista sus demonios interiores. Pq1JnqxSPero en fin, más allá de esta influencia “fleischeriana”, en muchos aspectos de índole puramente ornamental (la escala de flechas en lugar de hachas, la fortaleza, etc…) cuando no explicitación del carácter esencialmente rapaz del “cinema bis”, la película no deja de ser una relectura de las claves básicas del “peplum” (en el que el Bava dejaría también huella con esa joya fantabulosa que es “Hércules en el centro de la tierra”, además de haber fotografiado los dos Hércules aV1gjbTSfundacionales de Pietro Francisci), con villano conspirador, intrigas palaciegas sin cuento, héroes atléticos (aquí además con otro anti-héroe oscuro) y bellas damiselas en peligro, un poco de paganismo exótico ( la ceremonia y los ritos de casorio y traslado de poderes), pintoresquismo inventado (atención al método de votación por hacha) y mucho, mucho delirio.

Pq1Jnj3rUn material corriente ennoblecido por el descomunal talento estético de Bava, por su envolvente estilo visual y su increíble imaginación escenográfica; la cueva-palacio de los vikingos presidida por las ciclópeas raíces de un árbol aparece como un diseño antológico y la escena del hallazgo del pequeño Erik en la playa, con su irreal puesta de sol entre nubes de tormenta resulta de una belleza pictórica mareante. A todo ello se añade ese lisérgico uso de la iluminación, con imposibles combinaciones de verdes, rojos y violáceos que se imponen 6a00d83451b77e69e200e54f8306138833-800wiya como genuina marca de fábrica. Y para rematar el invento una narración trepidante que no permite pensar en las incongruencias del relato ni en su esquelético guión, redondeando exactamente aquello que se pretende y que no es otra cosa que un tebeo orgulloso de su naturaleza, repleto de aventurera emoción, erotismo “naïf”, sofisticada crueldad y multitud de imágenes impagables.

2e4afj8

Anuncios