José Ramón Larraz, tus vampiras son pornografía pura: Las hijas de Drácula

vampyres“Vampyres” supone el título más celebrado (y con justicia) de la interseante pero difícilmente visible etapa británica de José Ramón Larraz (de la española mejor no hablar, entre comedietas salaces tipo “Polvos mágicos”, “S” tabernario y terror guarrete como “Los ritos sexuales de diablo”) que articula con personalidad un discurso brutalizador del vampiro enfrentando su estética sucia y pringosa al tono de elegante sofisticación erótica que imponía la “Hammer”. Aquí no hay sitio para la sutileza, solo para la bestialidad primaria.

vampyres01Larraz ataca directamente, su terror es pornografía pura y dura, no hay coartadas ni mayores explicaciones que la orgía de sangre y carne. Las vampiras de Larraz no son vaporosas presencias casi veladas por el sueño sino macizas carnales que canibalizan a sus amantes, súcubos recalentados que desgarran, muerden, beben y follan frenéticas, entre desnudos a mansalva y sanguinolencia espesa.vampyres02

Incluso el origen del “vampirismo” está marcado así, las jóvenes son convertidas/malditas por un suceso traumático: son tiroteadas mientras retozan en el caserón por un asesino desconocido, la “troika” sangre/muerte/sexo planteada desde un principio, de modo que las vampiras no solo necesitará la ya clásica sangre para vivir sino también la actividad copulatoria, ya que en pleno acto murieron.

vampyres04Un film gráfico en todos sus aspectos, con profusión de lengüetazos y generosidad en el magreo en el que la “pornificación” del estilo afecta especialmente al “crescendo” dramático del film (siempre en crecimiento exponencial, dos mujeres, hombre- mujer, tríos…) y a la planificación visual como ese ejemplar e impresionante momento en el que Marianne Morris bebe de la herida del brazo de Ted, encuadrada y ejecutada tal que si de una mamada se tratase, un momento rematado encima con el subsiguiente asalto a un segundo amante desprevenido al que literalmente devoran en pleno calentón uterino/sanguíneo.

vampyres07Larraz  logra de esta manera tan poco sutil pero definitivamente contundente e innegablemente efectiva, la consecución de un clima de furor y pesadez ambiental, una densidad malsana y una turbiedad que supone el gran acierto de la película que se vuelve por momentos pegajosa y sofocante, incómoda y adictiva quedando el espectador a merced de las vampiras tal y como queda el personaje masculino interpretado por Murray Brown incapaz de escapar agotado, enfermizamente enganchado por la entrepierna casi queriendo comprobar hasta donde puede llegarse.vampyres2

El film además deja imágenes de innegable potencia estética como la de las amantes caminando de espaldas por el bosque otoñal (otro acierto esa ambientación musgosa y decadente, mezcla de irrealidad feerica y naturalismo crudo espléndidamente lograda por la labor del excelente Harry Waxman, director de fotografía nada menos que de “The wicker man”) en una imagen de cuento en medio de la depravación (de hecho la equívocamente lánguida Anulka luce una nada gratuita capa con capucha de forro rojo) u otras como el brutalmente sexual intercambio de sangre boca a boca, etc…

Sabe volver a su favor los puntos de mayor flojera cogiendo a unos personajes secundarios meramente utilitarios y frustrando a través de ellos las expectativas del espectador en su tremenda conclusión final jugando con esa pavisosa pareja de excursionistas sobre los que pensamos recaerá la misión de salvaguardar un cierto orden moral ya que ellos representan la vampyres-2comodidad cotidiana frente al delirio de lo “fantastique”, pero no el breve asalto final corta sin miramientos cualquier esperanza y mientras el hombre, elemento escéptico encima, es ventilado sin más ni más en un asalto fulgurante ( un personaje este que propone otro detalle original ya que curiosamente en esta película hay un cambio de los roles tradicionales, siendo el hombre pasivo y la mujer activa ), su joven y curiosa esposa, que había descubierto la naturaleza mágica de las criaturas en una de sus incursiones en la casa tendrá el palcer de disfrutar de las atenciones de la dupla vampírica en una escena filmada tal que si fuera una violación, algo perfectamente coherente con el planteamiento original.

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Las hijas de Drácula (Vampyres)

Director: José Ramón Larraz

Año: 1974

País: Gran Bretaña

103 min.

Fotografía: Harry Waxman

Música: James Kenelm Clarke

Guión: Diana Daubeney

Reparto: Marianne Morris, Anulka, Murray Brown, Brian Deacon, Sally Faulkner

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