“Si mi anillo quema tu dedo”: La novia ensangrentada, vampiras y revolución sexual según Vicente Aranda

9900180Tras su experiencia pop en las filas de la “escuela de Barcelona”  y previo a su encumbramiento crítico vía escabrosidad (y más cosa, si y más cosas) Aranda entregó una muy reivindicable, pese a sus defectos e isuficiencias, dupla más o menos horrorífica: esta “La novia ensangrentada” y “Clara es el precio” con incrustaciones en el absurdo y el delirio paranoide-fetichista,  que colocaban a un personaje femenino aparentemente desvalido en medio de historias retorcidamente sexuales, títulos realizados desde ciertos moldes genéricos pero que se las arreglan para presentar no pocos de los temas, y la insistencia en el bajo vientre es uno otros sería la servidumbre o la degradación por ejemplo, que se desarrollarán a lo largo de la filmografía de un autor de interés pero que pocas veces ha validado su desmesurado prestigio.

Aranda construye un cuento de horror y paranoia psicosexual (con subtexto de liberación femenina frente al macho dominante y todo) que desaprovecha gran parte de las posibilidades perversas del relato, una (otra) adaptación novia como virgenlibre de la “Carmilla” de Le Fanu  y unos escenarios naturales de raíz inequívocamente romántica, esa iglesia medio derruida o el bosque hermosamente otoñal que acoge una de las más turbadoramente irreales imágenes del film, la de la magnética Alexandra Bastedo (actriz inglesa activa en el “fantaterror” ibérico, el apreciable delirio “Sci-Fi” “Odio mi cuerpo” de Klimovski y una de los superagentes protagonistas de la ya mítica serie “sixties” “Los invencibles de NEMESIS”) atrapada por un cepo vestida con un vaporoso caftán en medio de las hojas caídas. En realidad no supone ningún logro mayor sino más bien un film feote y plomizo pero que aún así compone un pequeño clásico del “fantaterror” español y una pieza de culto internacional que tampoco carece de virtudes.

bsb-1024-1De ritmo apagado y visualmente tirando a ramplona, le falta sentido de la atmosfera y no valora correctamente los elementos que maneja, dejando escapar una maravillosa historia de fascinación de ultratumba, locura progresiva  y maldiciones inevitables que solo asoma en contados momentos pero por el contrario adelanta muchos elementos brutalmente sexualizadores (con similitudes a lo que Larraz hará en “Vampyres” aunque no tan frontal) que centran la historia en los terrores de una jovencita virginal, nada más empezar tiene la alucinación/fantasía de ser crudamente violada por un desconocido que la acecha en el armario en metáfora tirando a obvia de sus ideas sobre las “relaciones”, que está atenazada ante el amor violento del macho de turno (atención a la escena en la que la levanta de la melena o la bien poco sutilmente bride14sugerida mamada) y su rebelión simbolizada tanto en el erotismo lánguido de piel suave que supone el conocimiento de otras formas de amor/sexo, como de la gráfica escena del “ensangrentamiento” (que Carlos Aguilar, por ejemplo relaciona con el mito de Judit) con el cuerpo yaciente e indefenso de Simón Andreu en desvirgamiento inverso entre borbotones sanguinolentos y culminado con nada menos que una castración.

2935910404_96e3927968Pese a estos momentos lo que resulta es un film incluso vulgar pero redimido con fogonazos de verdadera insanía que justifican en parte su fama; la protagonista Maribel Martín y su aire oscuramente desvalido, la escena en la que se encierra en el palomar, Carmilla encontrada por Andréu enterrada en la arena de la playa completamente desnuda y con solo el rostro y los pechos asomando (imagen esta, por cierto antecedida por Russ Meyer en 1970 en su “Cherry, Harry & Raquel!”) en un idea que remite además a Lilith a orillas del mar, belleza mortal ya empleada por Jesús Franco en “Venus in furs”, apura el salvajismo y guarda otro momento inolvidable con Carmilla y bride24Susan durmiendo desnudas en el ataúd de la vampira para espanto e indignación del cornúpeta marido. Falta clase y sutileza y sobra brocha gorda con toda la película insiste groseramente en ese elemento sexual con la matraca tozuda del marido que termina por dar ese tono cazurro de varón burlado al que otra mujer le ha levantado la novia que se respira al final.

blood_spattered_posterLa novia ensangrentada

Director: Vicente Aranda

Año: 1972

País: España

100 min.

Fotografía: Fernando Arribas

Música: Antonio Pérez Olea

Guión: Vicente Aranda y Matthew Lewis según la novela de Sheridan Le Fanu, “Carmilla”, 1872

Reparto: Maribel Martín, Alexandra Bastedo, Simón Andreu, Dean Selmier, Rosa Rodríguez

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