¡Cuidado!, El héroe anda suelto: Boris Karloff y Peter Bogdanovic enfrentados a un horror diferente

targetsHomenaje cinéfilo y escalofriante retrato patológico de similar profundidad y precisión que “El estrangulador de Boston”. Obra memorable e infravalorada. “El héroe anda suelto”. En esta ocasión el título en español supera en evocación y resonancia al lacónico “Targets” original, un poco como esa dimensión mítica que trae “Centauros del desierto” frente  a la sequedad del bautismal “The searchers”. Debut de Peter Bogdanovich y aun su mejor película, la obra cumbre de un director quemado por su propio ego y por el fulminante éxito de su cine en los 70, en los que encadenó otra obra mayor como “The last picture show”(1971), desolador “americana” de narrativa en duermevela y genuina verdad, con dos exitazos del calibre de “¿Qué me pasa, doctor?” (1972) y “Luna de papel”(1973) donde no cejaba en ahondar en su cinefilia fetichista a través de la relectura/recreación de géneros y épocas, una carrera tan rápida hacia arriba como hacia abajo, salpicada de títulos de cierto interés como su personal versión de “Casablanca” adaptando a Paul Theroux, “Saint Jack”(1979) o la divertida comedia teatral “¡Qué ruina de función”(1993).

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Hasta su cine más reciente como “The cat’s meow” en 2001 (que no he visto aunque parece ser que no es nada despreciable, y que versa sobre el pionero Thomas H. Ince, su relación con la actriz y amante de William Randolph Hearst, Marion Davis y su extraña muerte en los inicios del sonoro) lleva las películas en el tuétano y eso por no mencionar su larga y jugosa obra literaria con estupendos libros de entrevistas con, Lang, Cukor… y en especial Orson Welles (descontando además su afortunada reconversión en actor de reparto, como su jugosa intervención en “Los Soprano” como psiquiatra de la psiquiatra), pero en ninguna de un modo superior a esta “Targets” en la que el cine no solo es el marco temático o la excusa melancólica o la reverencia fetichista, sino que es 1968 Targets (esp) 02materia de reflexión autoconsciente y casi una verdadera religión sobre la que recae el poder incluso de detener al mal. Donde además, no solo no se cae en el vanguardismo esteril o la pose fatua sino que se mantiene la tensión ejemplar de la serie-b a la que pertenece sin coartadas.

Bogdanovich plantea un complejo y perfectamente resuelto juego de espejos y (auto) referencias que supera tanto lo sentimental como lo cerebral para plantear las historias paralelas de una veterana gloria del terror personificada por un soberbio Boris Karloff haciendo de si mismo (y despidiéndose del cine de paso, imposible una manera mejor) que decide retirarse tras el que será el estreno de su nueva película barata (que es a la vez, esta que vemos y la que será proyectada al final, “El terror” que Corman firmó pero que dirigieron entre otros Monte Hellman y Coppola) a las ordenes de un joven director que lo idolatra y que no es otro que el mismo targets.previewBogdanovich  y de un ex-combatiente de Corea, un tipo corriente al que presta su perfecta tipología americana el desconocido actor televisivo Tim O´Kelly que no pierde su sonrisa de buen chico a lo Norman Rockwell ni cometiendo las mayores atrocidades. El muchacho ejemplar que un día decide matar a toda su familia y luego subirse a un silo y disparar indiscriminadamente contra los coches, filmado todo ello con un estilo frío, indiferente y una violencia estremecedora en su arbitrariedad, presidido desde su misma presentación por una sensación incomodísima, la de ver algo raro y no poder cambiarlo, una otredad 6logranda a través de una planificación que trasmite el estado alterado del personaje su extrañamiento, su no-pertenencia. La escena del asesinato de su esposa y suegros resulta espeluznante y el corolario de todo este dispositivo, simplemente ocurre y la cámara permanece impasible obligando a mirar la perfección de sus encuadres, la pulcritud alienígena de la muerte.

(a partir del minuto 04:44)

boganovich-karloffTras esto la escalada continua y Bogdanovich hace avanzar en paralelo ambas líneas, bandeando entre el horror y la cotidianeidad, finalmente confluentes en un autocine donde Karloff estrena su despedida y el psycho-killer actuará de nuevo. El resultado es un duelo entre el monstruo real y el ficticio pero también entre las formas de terror nuevas y las clásicas

(la manera en las que están rodadas las acciones del francotirador y la forma envolvente el la que se recoge el célebre monólogo de la fábula sobre la muerte que cuenta el viejo actor) , entre el rifle y el rostro (no en vano la imponente figura de Karloff se proyecta sobre el asesino desde la pantalla), entre la crudeza y la sugerencia que de este modo no solo enfrenta/confronta dos “realidades” sino dos concepciones de la ficción y en la que Boris Karloff  mostrará su poder fascinador (ni bajo su punto de mira será capaz de matarle, no es hombre, es un mito) y el encanto del cine convirtiéndose en el último héroe (im)posible, saliendo literalmente de la pantalla.

1968 Targets (esp) 01El héroe anda suelto (Targets)

Director: Peter Bogdanovich

Año: 1968

País: Estados Unidos

90 min.

Fotografía: László Kovács

Música: Ronald Stein

Guión: Peter Bogdanovich

Reparto: Boris Karloff, Tim O’Kelly, Peter Bogdanovich, Tanya Morgan

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