Manifiestos de la Italia gótica: La frusta e il corpo/Operazione paura, Mario Bava, el horror, la muerte y la pasión romántica

Si con Terence Fisher traté de saltarme los ceremoniales sin mayor éxito, con Bava tres cuartos de lo mismo. Un maestro y un genio que ya estuvo aquí con “La furia de los vikingos” y que volverá, eso sin duda. Esteta del horror mucho antes de Argento, autor y artesano, poseedor de un poderosísima iconografía estética y de un prontuario conceptual perfectamente representado en este irresistible dúo: “La frusta e il corpo” y “Operazione paura”, cumbres de la Italia gótica y tétricas maravillas sobre obsesión, muerte, pasión y amor.

“Come sail your ships around me
And burn your bridges down

La frusta e il corpo

Año: 1963

País: Italia

91 min.

Fotografía: Ubaldo Terzano

Música: Carlo Rustichelli

Guión: Ernesto Gastaldi, Ugo Guerra, Luciano Martino

Reparto: Daliah Lavi, Christopher Lee, Tony Kendall, Ida Gall

Melodrama ultraterreno, romanticismo desaforado y fetichismo erótico perturbador para una de las obras mayores (y no precisamente más conocidas) de Mario Bava, donde conviven con particular perfección sus obsesiones temáticas y su corpus estético, la imposible belleza pictórica de sus imágenes y su arrebatado universo onírico.

Regreso a los terrenos del horror gótico de “La máscara del demonio”, con esa casi táctil atmosfera de pesadilla, pero con el añadido esencial del color (¡ah, el color!), que potencia una fotografía ya de por si asombrosa, en la que los rostros están constantemente rodeados de negrura profunda en combinación con un cromatismo por completo irreal y que incluye una de las marcas de fábrica de Bava, el personaje que avanza en primer plano mientras la cámara retrocede lentamente y la luz cambia dentro del mismo plano en una ejecución complejísima en lo técnico y fascinante en lo artístico.

La bellísima banda sonora Carlo Rustichelli, de inspiración “chopeniana”, y una puesta en escena constantemente audaz, se suman a la densidad de la historia, a su sexualidad mórbida y su perversa mixtura de sadomasoquismo terminal y deseo incendiario explicitado en la mirada de la subyugante actriz israelí Daliah Lavi tras ser azotada y su turbadora manera de (literalmente y sin metáforas) correrse de dolor en una sublimación de lo carnal que no se olvida fácilmente. Dando como resultado una de las más hermosas películas del autor (que ya es decir) con un bloque central apabullante, casi mágico, casi inconcebible, en el que asombra el dominio de Bava sobre el tempo cinematográfico y sobre el espacio fílmico, a los que somete a una renovación (incluso una deconstrucción) que lo aleja de cualquier clasicismo, algo que será uno de los puntales de su estilo, y que le deja mano a mano con el referido Fisher como el mejor director del “fantaterror” europeo.

Christopher Lee despliega su proverbial magnetismo como amante torturado/torturador más allá de la vida y la muerte y la ya mentada Daliah Lavi maravilla como la mejor Barbara Steele, sacando explícitamente el monstruo que lleva dentro en un grandioso final que hace visible la mente escindida de la protagonista al mostrar por primera vez “desde fuera” la verdadera naturaleza del horror que la acecha y que no es otro que ella misma. Naciendo así no de lo fantástico sino de la misma humanidad, el eterno discurso “baviano” para este cuento fantasmagórico de amor y muerte, decadente y suntuoso, en el que lo pavoroso no emana de la truculencia de lo mostrado sino de las entrañas de la propia historia, de la locura que devora todo, incluida la imagen.

“Una promesa es muy facil de hacer, un corazón es tan facil de romper”

The Dream Syndicate, “I have faith”

Operazione paura

Año: 1966

País: Italia

85 min.

Fotografía: Antonio Rinaldi y Mario Bava

Música: Carlo Rustichelli

Guión: Romano Migliorini, Roberto Natale y Mario Bava

Reparto: Giacomo Rossi-Stuart, Erika Blanc, Piero Lulli, Fabienne Dali, Max Lawrence

Pese a su horrible título de “exploit” de James Bond una de las obras mayores del gótico italiano, una manera o un estilo un tanto relegado quizás por la creciente popularidad del “giallo” entre el aficionado pero que resulta una de las formas más genuinas y apasionantes del cine popular italiano con títulos tan mágicos como “El molino de la mujeres de piedra”(1960) de Giorgio Ferroni, “Danza macabra”(1963) e “I lunghi capelli della morte”(1965) del muy reivindicable Antonio Margheriti (en breve lo pasearé por aquí) o trabajos del muy olvidado Camillo Mastrocinque como “La maldición de los Karnstein”(1962) y “Un angelo per Satana”(1966).

Bava contrapone paganismo/racionalismo dentro de una historia de maldiciones con toques de leyenda en la que un médico (el elemento cartesiano violentado por la irrupción de lo fantástico/irracional) llegará a un villorrio tan dejado de la mano de Dios que incluso su iglesia está en ruinas. Un pueblo de callejones intrincados predispuestos al misterio que está aterrorizado por la superstición, las muertes inexplicables provocadas por las apariciones de una espectral niña de cabellos rubísimos y vestidito blanco(una idea absolutamente genial en su representación y que fue robada/homenajeada conscientemente por Fellini en su obra maestra  de 1968 “Toby Dammit” su segmento para la ,en conjunto, mediocre serie de adaptaciones de Poe “Historias extraordinarias”) que empuja al suicido a quien la ve gracias a su irresistible poder de sugestión hipnótica y la constante presencia de una mansión, que es cuna del mal. Un lugar maldito y es que esa niña, fue dejada morir, ahorcada accidentalmente en el campanario, sin ayuda y por ello es ahora convocada de tal modo que lo que consume al pueblo no es en realidad el horror sino la culpa, un terror mucho más real paradójicamente corporeizado en lo fantástico. El resultado es una película memorable que supera su pobreza de medios mediante un uso estilizado y sugerente de los decorados (como siempre en Bava los interiores forman auténticos laberintos escenográficos mediante la interposición del mobiliario entre los que la cámara serpentea) y las localizaciones (buscando siempre nocturnos brumosos que azucen la imaginación y conviertan una pared de piedra o un paso medio derruido en lugar de pesadilla donde cualquier cosa es posible), esas callejuelas angostas y sobretodo un cementerio musgoso sacado de alguna ilustración de cuento terrorífico y romántico, pese a que atempera el habitual delirio cromático de raíz lisérgica que es marca de la casa o a que abusa del “zoom” en contadas ocasiones. Desborda tensión y ritmo, ideas geniales llevadas a la cumbre con el momento puramente onírico del protagonista persiguiéndose a si mismo a través de un estancia con dos puertas que se compondrá en angustioso bucle espacio-temporal que demuestra que esa mansión no se encuntra en ningún otro territorio que no sea el del sueño (algo en lo que el auto reincidiría en la estupenda “El diablo se lleva a los muertos” un film realmente valioso pese a su tortuosa distribución y remontajes) y el intransferible sentido de la puesta en escena de Bava, siempre elaboradísimo y de un barroquismo exultante.

Una joya lastrada por cierta mediocridad en sus interpretes (con una Erika Blanc desaprovechada en un papel demasiado pequeño) y un final algo anticlimático (el fabuloso clímax en el caserón se resuelve de manera un tanto abrupta), pero elevada por momentos verdaderamente escalofriantes, con las apariciones de la niña de ultratumba l la cabeza (precedidas en ciertos momentos por una pelota que viene rebotando desde ningún lado y que sin duda Kubrickrecordó para “El resplandor” al igual que Fellini homenajeó en su Toby Dammit) y en especial el suicidio de la joven posadera, obligada por la visión sobrenatural de la pequeña fallecida a ensartarse en abrazo mortal con una horca. Nuevamente redundar en una (otra) maravillosa banda sonora de Carlo Rustichelli y sobre todo resaltar la construcción de una atmosfera ominosa y fatalista, de la que es imposible escapar.

Anuncios

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Pues nada, que coincido de nuevo contigo en que Bava es junto a Fisher el grande del fantástico europeo.
    “La fusta…” ya la ví en su día y pocas cosas tan elegantes hay en cine fantástico. “Operazione…” la tengo ahí, reservada para alguna noche especial.
    Esperando esa reseña sobre otro director más que interesante: Antonio Margheriti 😉

    1. esbilla dice:

      Margheriti, vendrá de visita, está cocinandose una dupla con Danza macabra y si visión gótica de SW en …Y Dios dijo a Cain. Y con Bava reincidiré también con algún títol menos tratado como Semáforo rojo (Canni arrabbiati).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s