“La canción de la serpiente”: El precio de un hombre, el oficio de Eugenio Martín era hacer películas

“Ain’t no mercy
in my smilin’
only fangs and
sweet beguiling”
Townes Van Zandt

Admirable “eurowestern” cortesía del reivindicable Eugenio Martín, director curtido como ayudante en producciones americanas (para Ray en “Rey de reyes”, por ejemplo) muy alejado del chapucerismo trapisondista de los Balcázar y compañía, peligrosos cultivadores del “chorizo-western” variante a peor de los títulos italianos acometido sin mayor ambición que carroñear lo que se pudiera gastando lo mínimo. Martín es un verdadero profesional, un conocedor del oficio preocupado por ofrecer un cine popular digno, formante junto a los espléndidos Joaquín Romero Marchent y Antonio Isasi-Isasmendi  de una tripleta atacante que representa lo más cerca que estuvo el cine español de poder mirarse cara a cara con el resto de la producción europea y norteamericana de sus mismas aspiraciones, que no eran otras que buscar una calidad comercial exportable. Un esfuerzo sistemáticamente despreciado en la época (ignorando que esa mínima industria era lo que sostenía el sistema y permitía las aventuras autorales), durante la que en palabras del propio Eugenio Martín en esta magnífica entrevista en Fantastique: “…todo lo que no fuera hacer una película para derribar a Franco, pues no interesaba, era cine de cuarta categoría”.

El precio de un hombre” resulta un trabajo de no poca originalidad y cierta impronta personal que resulta curiosamente conservador y “clásico” (sus referentes están más cerca de el western-b norteamericano que de la avalancha “post-Leone”, un poco a la manera en que lo haría Tonino Valerii y además adapta una historia del escritor y guionista norteamericano Marvin H. Albert, autor de célebres novelas sobre el personaje de Tony Rome que Sinatra inmortalizase en la pantalla o de ese “El Don ha muerto” que Richard Fleischer adaptó en 1973 al calor del éxito de “El Padrino”) para los parámetros del libertario western mediterráneo. De hecho puede rastrearse sin problemas su influencia sobre la notable “El halcón y la presa”(1967) de Sollima que resulta ser una especie de revisión ideológicamente divergente de esta. En la cinta de Martín el personaje de Milian no es un rebelde pícaro que solo busca sobrevivir sino un canalla de tomo y lomo que oculta su desprecio y su perversidad bajo una apariencia de bondad maltratada por las circunstancias, usando como escudo y excusa el odio de clase. De igual modo el “bounty killer” no se revolverá contra su condición de lacayo del orden establecido sino que vendrá para restaurarlo. Aunque Martín tiene la sutileza de no retratarlo como a un héroe sino como un tipo hosco, un hombre de armas duro y sin muchos miramientos.

Filmada con una elegancia inusitada que no desprecia cierto barroquismo en la planificación (atención a la composición con un espejo que se emplea en cierto momento) y con el brioso pulso narrativo habitual en el director, se sostiene en un guión férreo y bien escrito, erigido no sobre la acción sino sobre los personajes, con un papel femenino mucho mejor perfilado y de mayor importancia que lo común en el “SW”, muy bien resuelto además por la hermosa actriz polaca Halina Zalewska (aquí Ella Karin). Posee un bloque central soberbio y una interpretación del gran Tomas Milian poderosísima. Intensa y ambigua, ese muchacho aparentemente perjudicado por las circunstancias, el bandido generoso que oculta un tiránico manipulador de tortuoso sadismo (fascina la manera en que acaricia y maneja las armas, un extraño componente fetichista que quizás allá que atribuir al propio actor, reconocido adepto al “método”) que acabará besando la tierra en una de las muertes más impresionantes del género. Entre los peros cierta pobreza escenográfica que Martín logra resolver con bastante inteligencia dotando a la película de cierto tono opresivo y estilizado de “huis clos” claustrofóbico, el concurso del pétreo Richard Wyler que no acaba de estar a la altura como cazador de recompensas y una resolución un tanto precipitada aunque arreglada por ese tremendo cierre.

Y como despedida reconocer el gusto que supone encontrarse con una galería de rostros tan entrañables y añorados como los de: Lola Gaos, Hugo Blanco, Ricardo Palacios, Antonio Iranzo y su increíble rostro de madera, Manolo Zarzo o los asturianos (de adopción y naturales) Tito García y el ubicuo Frank Braña.

El precio de un hombre (The bounty killer, The ugly ones)

Director: Eugenio Martín

Año: 1966

País: España, Italia

95 min.

Fotografía: Enzo Barboni

Música: Stelvio Cipriani

Guión: José Gutiérrez Maesso, Eugenio Martín y James Donald Prindle según la novela de Marvin H. Albert “The bounty killer”

Reparto: Richard Wyler, Tomás Milian, Ella Karin, Glenn Foster, Mario Brega, Lola Gaos, Manuel Zarzo, Hugo Blanco, Tito García, Ricardo Canales

Anuncios

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Pues aun no he podido hacerme cn una copia de este film del bueno de Eugenio Martín un director, como dices, de lo más interesante.
    Sí que tuve el gusto de ver “El halcón y la presa”, que mencionas, un gran western de Sollima.
    Saludos

    1. esbilla dice:

      Pues por la red no se si anda todavía, yo había encontrado una copia defectuosa con varios enlaces pochos. Finalmente la encontré en DVD en mi videoclub de cabecera, así que editada está. Si tienes alguno bien surtido a mano quizás puedas dar con ella.
      Por cierto, que tengo mucho interés en el libro que sacó ahora Aguilar sobre Eugenio Martín, a ver si estas navidades doy con el.

  2. Yo me bajé un enlace pero no reconoce el sonido mi DVD y me tocaría verla en el ordenador que me da más pereza.
    Y cierto, el libo de Aguilar sobre Eungenio Martín tiene que ser bastante interesante.

  3. La verdad es que a mi me gusta esta peli. Pero si, no es un “filmaço”! El mejor de Eugenio Martin en mi opinión, las otras pelis son muy flojas.

    En el libro de Alex Cox se dice que Leone estuve en una fase inicial del proyecto…

    1. SEgún el propio Eugenio Martín la cosa fue que José G. Masso, productor español del film quería contratar a Duccio Tessari como guionista, este leyó el textosobre el que estaban trabajando pero finalmente lo desecho por estar a punto de comenzar a escribir para/con Leone lo que terminaría por ser “La muerte tenía un precio” de la que fue uno de su muchísimos guionistas no acreditados (como siempre en Leone, por otra parte). Siempre según martín de esta lectura inicial nació la idea de convertir finalmente al personaje de Eastwood en un cazarrecompensas. Por si esto fuera poco ese mencionado Maesso contacto para coproducir el film con Italia con la esposa de Arrigo Colombo, que fuera productor mayoritario de Por un puñado de dólares.
      Todo esto lo cuenta Martín en el estupendo libro/entrevista que le han dedicado Carlos Aguilar y Anita Haas: EUgenio Martín, un autor para todos los géneros. Una delicia de lo más recomendable.

  4. Muy interesante. Tendré que encontrar este libro cuando vuelva a España. Gracias!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s