Últimos gritos en la noche: Carlos Aguilar, arqueólogo del cine imposible Vol. III. Donde se viaja a Japón, se trabaja en Italia y se recuerda Francia, aparecen viejos amigos y hombres duros, se escriben novelas, se leen tebeos, sale el diablo y un trompetista blanco toca las canciones más tristes

Y al final, el final. Despedida de Carlos Aguilar (al menos un hasta luego) con la tercera entrega que espero guste tanto como las anteriores. No se si he conseguido algo realmente especial, a veces tengo la sensación de que, como los directores novatos he querido lucirme demasiado, a veces me parece que podía haber rascado más y que muchas cosas se quedan fuera. Pero más allá de esto y sin tontas modestias, el resultado ha sido bueno, incluso muy bueno por momentos y todo gracias a la disponibilidad, generosidad y contribución esforzada de un entrevistado modélico. Agradecido por tanto a él y a todos los que habeis contribuido a su difusión con publicidad amistosa e impagable o sencillamente habeis seguido su construcción. Que empiece la música:

I’m not singing for the future
I’m not dreaming of the past
I’m not talking of the fist time
I never think about the last

Hablemos de esa colección tan apetitosa que es Bizarre Sinema!, sus precios son, digamos prohibitivos (aunque son fáciles de encontrar es cierto). El primero que escribiste fue nada menos que sobre Jesús Franco (Jess Franco. El sexo del horror Italia,1999, Ed. Glittering Images, Florencia). Espero no tocar nada sensible si digo que vuestra relación y sus vaivenes tienen cierta celebridad. Yo personalmente encuentro la primera época de su cine, hasta mediados de los 70, más o menos, muy estimulante. Entre la inconsciencia, la rebeldía suicida, el genio y la experimentación de a perrona. Valoro lo mucho que se afana en retorcer la sintaxis del cine a base de contaminarla con lenguajes del cómic y del jazz (él y Seijun Suzuki me parecen en ocasiones “vidas paralelas”). Pero el resto es francamente infumable por mucho que sus exégetas y él mismo se emperren en reivindicarlo. ¿Cómo valoras este camino de automarginación? ¿Trabajaste con él en los 80, te importa contar un poco como eran sus métodos en la época?

Hombre, los precios de Bizarre Sinema! son elevados, pero pienso que se justifican, al ser libros de lujo, con tapa dura y mucho material en color. O sea, hacerlos cuesta mucho tiempo y dinero. Mi primera participación fue el de Jesús Franco, cierto; surgió porque yo había entablado amistad con Antonio Bruschini en Italia, en el festival que se celebró sobre el Spaghetti Western en Udine del que ya te he hablado. En consecuencia, el editor, Stefano Piselli, para el que Bruschini había escrito mucho, me llamó con una propuesta; no recuerdo cuál, pero a mí no terminaba de interesarme. Así que contraataqué proponiendo yo el libro sobre Jesús, y él lo aceptó encantado. Me resultó durísimo de escribir, porque coincidió con la agonía y muerte de mi primera mujer; Julia falleció cuando yo acababa de terminar el capítulo cuarto, me acuerdo perfectamente. En cuanto a la relación entre Jesús y yo y sus “vaivenes”, como bien dices, sé que se ha comentado mucho, pero, que yo sepa, nadie se ha acercado a la verdad, máxime porque yo me la guardo, por delicadeza, y a Jesús no se le puede hacer caso, porque miente como respira, y en los dos últimos decenios más que nunca; escucharle, o leer una entrevista suya, resulta delirante o patético, según te pille el cuerpo. En cuanto al interés de su cine, coincido en tu apreciación de todo punto, desde mediados de los 70 sus películas son malas, muy malas o repulsivas. También coincido en parangonarlo con Suzuki, aunque te aseguro que ninguno ha visto películas del otro. Respecto al método de trabajo de Jesús, básicamente consistía en improvisar, en todos los aspectos y sentidos. El problema, claro, es que un cineasta no es un músico de jazz; puede improvisar en un momento dado, por supuesto, pero no por sistema, menos cuando el guión no es tal y los intérpretes dan pena, o risa.

Dejemos a Franco, que se que estás un poco harto de que siempre te pregunten, y siguiendo el carril de Bizarre Sinema! plantémonos en Japón. Tengo que decirte que los dos que he leído se cuentan entre mis

Sin miedo a Godzilla

preferidos.Todos están escritos con tu hermano Daniel que vive allí, esto me permite introducir algo que te querría haber preguntado antes al hilo de los últimos libros con Anita Haas, ¿qué diferencia hay entre escribir en solitario y en colaboración, es una exigencia mayor convencer a otro?

En efecto, estoy harto de que se me vincule con Jesús Franco. Pero también comprendo vuestra curiosidad y por eso nunca eludo el tema. Respecto a mis libros sobre temas japoneses, el mérito cardinal es de mi hermano. Sin él,  jamás osaría abordar el análisis de películas o cineastas japoneses, porque Dani cuenta con la medida exacta para que la aproximación crítica no se pase, por entusiasmo respecto a lo exótico, ni se quede corta, por ignorancia del contexto. Respecto a escribir en colaboración, es difícil pero no imposible. Se trata de establecer un intermedio entre la sensibilidad y el criterio de los autores, de forma que ambos se reconozcan en el texto. Aunque en ciertos momentos es inevitable que se imponga un parecer sobre el otro, tanto en opinión cuanto en redacción.

Japanese Ero Gro & Pinku Eiga (Japanese Ero Gro & Pinku Eiga. Ed. Glittering Images 2005, Florencia). es el último que habéis escrito pero prefiero remontarme al primero: Cine fantástico y de terror japonés. 1899-2001 (Cine fantástico y de terror japonés. 1899-2001 España, 2001 Ed. Semana de Cine Fantástico de San Sebastián) que es otra maravilla estética, por cierto, y un libro no solo cinematográfico sino decididamente histórico.

Quedó estupendamente, José Luis Rebordinos, el director de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, que lo editó, estaba tan entusiasmado que invirtió más medios que en ningún otro libro de la colección, y Dani y yo se lo agradeceremos siempre. Por lo demás, la autoría compartida era la ideal en un caso así: Dani, que ya es medio español y medio japonés, nuestro amigo Toshiyuki Shigeta, japonés, y yo, español. Un equilibrio perfecto, a fin de que, culturalmente, el libro fuera correcto en aunar puntos de vista. Tristemente, Shigeta falleció poco después, a causa del alcoholismo. Apenas llegó a los 50 años.

¿Cómo accedisteis a semejante material gráfico y a personalidades como Inoshiro Honda?

Shigeta tenía infinidad de cosas, guardaba material gráfico desde niño. También aportaron amigos-colegas, sobre todo Sho Motoyama, que fue mi primer amigo japonés y al que incorporé en Quatermass, Tetsuo Itagaki, Yasuhiko Katsuta y Toshiyuki Izumi. Dani y yo, lógicamente, agregamos las fotos y afiches españoles. En cuanto a Honda, le conocían alguno de estos amigos. La entrevista que aparece en nuestro libro fue de las últimas que concedió, por cierto.

El siguiente es Yakuza Cinema. Crisantemos y Dragones (Yakuza cinema. Crisantemos y dragones España, 2005, Ed. Calamar Ediciones), un libro muy bonito pero más breve. ¿Qué nos puedes decir de él? Está nuevamente muy atento a la evolución paralela del cine y la sociedad. De los caballeros honorables a la crónica de sucesos y las batallas sin honor ni humanidad.

En efecto, aquí, como en los otros dos libros escritos en común, Dani y yo prestamos una atención destacada al contexto histórico-cultural, a fin de que las películas pudieran calibrarse en la justa medida. Fue mi primera colaboración con la editorial Calamar, a la cual conocí mediante un amigo común, el joven crítico cinematográfico y literario David G. Panadero.

Por cierto que lo prologa todo un mito como Ken Takakura. Tengo que preguntarte por él, claro, y por si conoces a algún otro de mis preferidos de la época como Jo Sishido, Meiko Kaji, Bunta Sugawara, Reiko Ike o el legendario Sonny Chiba.

Tristemente, no he conocido a Ken Takakura. Tampoco Dani, obtuvimos su prólogo a base de llamadas telefónicas insistentes, porque ya estaba muy mayor. Respecto a los demás que mentas, nunca les hemos visto en persona, aunque creo que Dani habló alguna vez por teléfono con Sishido.

Sobresalen dos hablases de dos personalidades indispensables, Seijun Suzuki (por fin después de tanto mentarlo) y Kinji Fukasaku, a su modo ambos cambiaron la noción del cine criminal. Suzuki ayudó a crear el noir japonés para luego derruirlo sistemáticamente y Fukasaku destruyó el viejo yakuza

Seijun Suzuki dirigiendo a Tetsuya Watari en Tokyo nagaremono (1966)

eiga para terminar convirtiéndose en nuevo canon, ahí esta Miike, que hasta lo “remakea”.

Me gustan mucho, sobre todo Suzuki, que es un creador fuera de serie, con una inventiva y una energía sobresalientes. Me impresionó Pistol Opera (2001), me parecía increíble tal vitalidad imaginativa en un director de 80 años! Como persona me gusta menos, creo que se pasa con su imagen de “niño terrible” y a veces cae en lo gratuitamente “epatante” con el público, por lo menos en las dos veces que he estado con él, una en Madrid y otra en Gijón, siempre con mi hermano de por medio. Pero me inspira un gran respeto; ahora está muy enfermo, la última vez que estuve en Tokio, durante el verano pasado, prefirió no verme precisamente por eso. Fukasaku, con todos sus méritos, no alcanza su altura, en absoluto.

Pistol Opera es además un remake libérrimo de Koroshi no rakuin (Branded to Kill, 1967) que es un título básico en su filmografía y una película que asombra incluso vista hoy, pero que provocó su expulsión de la Nikkatsu y un parón largísimo en su carrera ¿a qué se debió aquello?

Suzuki tenía una personalidad algo hosca y peleona, los productores estaban descontentos con él… El choque fue inevitable. A continuación, se corrió la voz de que era una persona conflictiva para trabajar, y en consecuencia entró en una especie de “lista negra”.

El tercer trabajo es el ya citado Japanese Ero Gro & Pinku Eiga para la editorial italiana Glittering Images. Este no lo he leído, lamentablemente. Se centra en el cine erótico en todas sus variantes y creo que entrevistáis a nada menos que a Teruo Ishii. ¿Qué nos puedes decir de este libro y sobre todo de la particular concepción y ejecución del erotismo que tiene el cine Japonés?, ¿es el libro donde los rasgos culturales resultan más definitorios?

El hincapié en cuestiones de contexto socio-político y cualidad cultural está quizá más marcado aquí que en El cine fantástico y de terror japonés y en Yakuza Cinema, porque el tema lo pedía. Y resumir la especificidad del erotismo japonés en pocas líneas es poco menos que imposible; aunque puede destacarse que en estas películas el

Naomi Tani en plena sesión

sexo suele estar relacionado con el dolor, el sufrimiento, incluso la muerte, lo cual determina que resulte tan singular y turbador a ojos occidentales. Teruo Ishii, que era muy amigo de mi hermano, no es entrevistado, sino que escribe el prólogo, y Seijun Suzuki el epílogo. Conseguimos también un texto complementario de Naomi Tani, la reina del masoquismo en el Soft Core nipón de los años 70. Por último, quiero recalcar la magnífica traducción al inglés que hizo Anita, pues trabajó mucho, hasta llegar a una sexta o séptima versión del texto.

Bueno esquilmado el género y esquilmada Europa queda Clint Eastwood (Clint Eastwood España, 2009, Ed. Cátedra), que paradójicamente es género y es Europa. ¿A que se debe este libro aparentemente extraño a tu carrera?

Me lo propusieron los directivos de Cátedra. El anterior sobre Eastwood que habían publicado en la colección, debido a Alberto Pezzotta, ya estaba desfasado en quince años, y pensaban que yo era el autor ideal para escribir uno nuevo, que abarcara hasta Gran Torino. Ignoro si habían rechazado ya alguna propuesta al respecto que no les convenciera, y tampoco lo pregunté, por delicadeza. Me lo pensé un poco, porque nunca había escrito ningún ensayo largo sobre un cineasta americano. Y acabé aceptando porque en estos últimos años he conocido bastante de los Estados Unidos, tanto personas como ciudades, por circunstancias diversas, así que mentalmente me sentía preparado para abordar la vida y obra de alguien como Eastwood, americano y americanista hasta la médula. Escribirlo representó casi un desafío, y posiblemente sea el libro que más esfuerzo intelectual me ha exigido. Por fortuna, está gustando mucho.

A Eastwood se le nombra permanentemente como el último director clásico y yo niego la mayor. A mi parecer Eastwood es el (casi) último director de los 70, aquellos que heredaron los géneros clásicos y les dieron una reinterpretación moderna. Es el espectador actual quien percibe esa modernidad como clasicismo. ¿Hay algo de esto?

Estoy contigo. De todos modos, uno de los grandes méritos de Eastwood es que comienza influido por Sergio Leone y Don Siegel y progresivamente va adquiriendo su propia voz, hasta llegar a un momento en que sólo se parece a sí mismo. Comienza entonces la mejor etapa de su cine, la más lúcida y autorreflexiva.

Una más: ¿hay algún otro actor/director que como él haya reflexionado tan poderosamente sobre su propia imagen fílmica hasta el punto de que sus personajes reverberan unos en otros?

No creo. Realmente, la capacidad y el talento que Eastwood ha revelado para la autometáfora no tienen parangón.

Como de Leone ya hemos hablado, debo preguntarte por el otro padrino de Eastwood y nuevamente uno de mis directores predilectos: Don Siegel, ¿para cuando toca reivindicar a este?, si no me equivoco no hay ni un solo libro en español sobre semejante maestro.

En efecto, no existe libro español alguno sobre Siegel. Pero tampoco hay demasiados en otros idiomas, curiosamente, cuatro o cinco a lo sumo, aparte de su autobiografía, que prologó, justamente, Eastwood.

Creo que la temática cinematográfica ya esta exprimida (o casi), pero no te vas a escapar todavía. Porque, bueno, también eres novelista y esa parte merece su sitio. ¿Crees que cuesta ver a autores consagrados en un campo hacer otra cosa?

Es posible. En cualquier caso, en un momento determinado sentí el impulso de abordar la ficción. Me estimuló en este sentido la ex-actriz María Silva, fuimos muy amigos durante algunos años, puesto que yo anteriormente sólo había escrito algunos cuentos de terror cuando era niño, en los cuadernos del colegio, a imitación sobre todo de H.P. Lovecraft, que me gustaba con locura; ¡hasta agregué un ser nuevo al panteón de los mitos de Cthulhu!.

En todas tus novelas está el cine y además de una manera tremendamente fetichista y enfermiza ¿se debe a que está muy dentro tuyo, a que tienes ese “arrebato” o sencillamente es un escribir de lo que se conoce?

Más bien lo primero. El cine ha sido decisivo en mi formación cultural, y hasta sentimental, le debo prácticamente todo, por consiguiente soy incapaz de apartarlo cuando me planteo una ficción. Está presente de una forma, de otra, o de muchas, pero siempre, en todas mis novelas. Es más, creo que entre mis novelas y mis ensayos de cine existe una fuerte interrelación, se explican mutuamente.

En La interferencia (La interferencia España, 1990, Ed. Versal) esos dos asesinos que deben cumplir un contrato ¿tienen algo de Scerbanenco y algo de las vigorosas adaptaciones de Fernando Di Leo, Milan calibre 9 (1971) como Nuestro hombre de Milán (1972)?

¿Sabes que eres la primera persona que ha captado esa influencia? Pues así es. Me gustaron mucho esas dos películas, que vi de jovencito, en cines de barrio. Descubrí a Scerbanenco como autor más adelante, y lo encuentro admirable, aunque más en los relatos que en las novelas.

Lucianna Paluzzi entre unos Henry Silva y Woody Strode que siguen unas instrucciones equivocadas (Nuestro hombre de Milán, 1979)

¡Vaya!, pues me parece de lo más obvio, te diré me recuerdan mucho también a los personajes de dos de mis preferidas de Siegel, The Lineup (1958) y Código del hampa (1964) y que otra película bastante olvidada me resuena en este libro, The Hit (1984) de Stephen Frears, aunque quizás se deba a mi gusto por ella y a la ambientación española.

Nunca pensé en Código del hampa, sino en la versión anterior del relato de Hemingway, Forajidos, que me gusta mucho más, aunque la de Siegel tenga a Lee Marvin, que es uno de mis actores favoritos. La premisa de La interferencia es similar, pero luego las películas de Siodmak y Siegel la desarrollan por unos derroteros, y mi novela por otros, que en efecto se acercan más bien a Scerbanenco. En cuanto a The Hit, también a mí me gusta mucho y desde luego la contemplé en la inspiración, lo reconozco.

Además de este toque Scerbanenco encuentro algo de Elmore Leonard, ¿reconoces esta influencia?, por cierto que su novela Joe La Brava (1983) incorpora también ese componente de mitomanía cinéfila.

No reconozco la influencia de Leonard, porque entonces todavía no había leído nada suyo. El otro escritor que influyó en mis dos novelas policiacas fue José Giovanni. Bueno, quiero decir que me influyó conscientemente, inconscientemente serán bastantes.

Qué te parece Giovanni como director

Pues un tanto irregular, probablemente fuera mejor escritor, con un sentido del diálogo soberbio; pero rodando era

Giovanni junto a Lino Ventura y Michel Constantin durante el rodaje de Último domicilio conocido

respetablemente personal y a veces tan bueno como el que más, dentro de su falta de matices, de lo directo que era. De sus películas me encanta en especial Último domicilio conocido (1970).

Aprovechemos para seguir un poco con Francia que habíamos pasado de largo. Se mantuvo algo al margen del fenómeno de las coproducciones ¿fue por la calidad y constancia de su propia cinematografía en cuestiones de género?, desde luego no les faltaban actores carismáticos y tradición.

En efecto, Francia fue un tanto orgullosa en este sentido, colaboró poco, acaso por su tradicional chauvinismo! Pero el Polar me encanta, aportó un enfoque nuevo, más específicamente un tono, al cine negro, que, al igual que otros géneros de entonces, enarbolaban sus intérpretes: Delon, Belmondo… antes Eddie Constantine. Lino Ventura, en especial, siempre me gustó mucho, su tipología era soberbia. En cuanto a películas, el Polar pocas

Delon vs. Bronson según Jean Herman en Adiós, amigo (1968)

malas tiene entre mediados de los 50 hasta mediados de los 70! Y sí muchas obras maestras, entre ellas algunas que aún carecen del prestigio merecido, como Tres aventureros (Robert Enrico, 1967), El pasajero de la lluvia (René Clément, 1971) o Adiós, amigo (Jean Herman, 1968), que me fascinan.

Curiosamente citas a Lino Ventura, que es mi actor francés favorito y a dos de mis preferidas, Adiós, amigo, que está editada en DVD hace bien poco y El pasajero de la lluvia que está totalmente desaparecida. En ambas está Bronson, al que encuentro una personalidad muy infravalorada por culpa de la última parte de su carrera, pero que su primera etapa de secundario y su carrera europea son estupendas ¿cómo llegó al cine Francés?

Coincido totalmente en lo que dices de Bronson. En cuanto a su acceso en el cine francés, supongo que sería gracias a los contactos entablados mediante su participación en Los cañones de San Sebastián (1967), que era una coproducción entre Estados Unidos y Francia, lo cual implicó el primer director francés en su carrera, Henri Verneuil.

¿Te tienta hacer algo sobre Melville?

Participé en un número monográfico sobre él, de la revista Nosferatu, hace quince años, o más, escribiendo un montón de textos. Fue una experiencia preciosa, porque Howard Vernon vino a San Sebastián para presentarlo conmigo. Creo que esa fue la penúltima vez que nos vimos, estaba ya muy, pero que muy mayor.

La segunda que aparece publicada es Simbiosis (Simbiosis, España, 1994 Ed. Grupo Libro), aunque tengo entendido que la escribiste la primera ¿cuéntame algo de ella?, es la  desaparecida de tus novelas.

El caso de Simbiosis es peculiar, voy a resumirlo. Fue la primera novela que escribí, pero ninguna editorial la quería. ¿Motivo? Que las novelas policiacas españolas siempre habían transcurrido en España, no en Brasil. ¡Reprochaban que parecía la traducción de una novela extranjera!. En consecuencia, me ví sufriendo en carne propia lo que les sucedió a los directores europeos de género: ¡dejad esas películas a los americanos! O sea que si soy un escritor español tengo que ambientar mis historias en España. Pero al editor de Versal le gustó, y me propuso un desafío: escribir otro thriller, pero ambientado en España. Si le gustaba, me publicaba los dos, y si no, ninguno, con lo cual yo quedaría aún más colgado, con dos novelas por publicar. Como entonces era joven y animoso, acepté. Y así surgió La interferencia. A este editor le entusiasmó y me dijo “¡Vamos a sacar primero ésta!”. La publicó, funcionó, todo estupendo… y cuando iba salir Simbiosis Versal quebró. Así que me ví en las mismas, aunque al menos con una primera novela ya en el mercado. Sin embargo, volvieron a lloverme los rechazos, hasta que Grupo Libro se animó y la publicó. Pero el eco de La interferencia se había apagado y Simbiosis fracasó. Eso sí, le ha ocurrido lo que a El libro de Satán, que ha ido convirtiéndose en una obra de culto, muy buscada.

Ya hablamos algo sobre Coproducción (Coproducción España, 1999, Ed. Valdemar) en la primera parte pero me gustaría ampliarlo un poco porque creo que es una obra muy íntima para ti. Es un libro sobre el fracaso a todos los niveles y lo escribiste en unas circunstancias vitales durísimas.

Coproducción en efecto habla del fracaso, o, más exactamente, del triunfo pírrico, en un tono donde predomina el amor extremo como fin último de toda persona especial, y con el Cine y el Jazz como ejes, digamos, estéticos; en especial el Spaghetti Western, por un lado, y Chet Baker, por el otro. La escribí, en efecto, en unas circunstancias peculiares, nada más terminar Jess Franco. El sexo del horror, con Julia fallecida pocos meses antes y mi relación con Francesca prosperando. Es decir, entre la desesperación y la esperanza. Sin embargo, poco antes de que Coproducción se publicase mi relación con Francesca había finalizado, por motivos demasiado complejos y tristes para desglosar ahora; seguimos en contacto, con todo, es una mujer maravillosa que me ayudó lo indecible en la peor etapa de mi vida, y nunca podré agradecérselo bastante.

Nueve colores sangra la luna (Nueve colores sangra la luna España, 2005, Ed. La Factoría de Ideas), es en contraste con Coproducción aparece casi como un divertimento que recuerda un cine atrabiliario y entrañable pero también moribundo, y eso se filtra a un estilo mortuorio, enfermizo y todavía más crepuscular, ¿nace como un encargo, no?

Supongo que Nueve colores sangra la luna puede interpretarse como un divertimento, pero mi intención no fue esa, para nada. Es una novela lúgubre, que asumí con un nivel absoluto de implicación íntima. Existe gracias a David G. Panadero, que me pidió sumarme a la colección que dirigía, “Calle Negra” de La Factoría de Ideas, debido a cuánto le gustaban mis novelas previas. Acepté encantado, y disfruté escribiéndola. Para mí, es el reverso pútrido de Coproducción, donde el amor que regía la acción era maravilloso, a su loca manera pero maravilloso; en cambio, aquí es demente, en un personaje, y sucio, en otro, aunque estén homologados, por su índole obsesiva, con el amor que determinaba Coproducción. Tiene toques de humor, pero Nueve colores sangra la luna es una novela de lo más amarga, y al igual que las otras mías, refleja los últimos y horribles días de sus protagonistas, además aquí de forma más crepuscular que nunca. En cuanto al estilo, una crítica sostuvo que procuré ser tan casposo como el cine evocado, y otras lo repitieron cual papagayos. ¡Nada tan lejos de mi intención! . Yo procuré que la redacción fuera intensa y eficaz por igual, sin más. Fernando Marías me escribió un prólogo precioso, de tanto que le gustó el manuscrito, que le dejé leer como primicia, con ese propósito.

La dos tienen ciertos aspectos comunes, efectivamente yson casi “novela en clave”. En Coproducción introduces a ese Chet Baker que ya citaste y que es un pasión tuya, ¿llegaste a conocerle?. No soy un gran entendido (me gusta pero es de esas músicas que, creo, necesitan un entendimiento profundo) en el tema pero a través de Chet Baker tenemos nuestra propia interferencia. La estremecedora Almost Blue que para él escribió mi músico favorito, Elvis Costello.

Pues con Baker me pasa un poco como con Kinski: no llegué a conocerle, pero sí a muchas personas que trabajaron con él, o al menos le trataron, y que me han hecho pensar que es casi mejor no haberlo encontrado. Pero sí, soy un loco del Jazz y Baker me gusta en especial, de hecho en el salón de mi casa tengo enmarcado un poster suyo muy bonito, una fotografía de Carole Reiff preciosa, tomada en una actuación neoyorquina. Lo metí en Coproducción porque me seducía la idea de introducir en una ficción personas reales haciendo cosas que no hicieron pero que bien pudieron haber hecho. Por eso también en Nueve colores sangra la luna aparecen John Phillip Law y otro actor amigo mío, el alemán Dan Van Husen, protagonizando una película española de terror en la línea de las que se hacían aquí a finales de los 60/primeros 70. En cuanto a Almost Blue, es una canción que me gusta mucho también a mí, y la tengo en varias versiones de Baker, a cuál mejor. La versión de Costello sólo la conozco por la película homónima de Alex Infascelli, introducida de forma impropia porque en la novela original, de Carlo Lucarelli, en ese momento de la acción suena la de Baker. Algún problema de derechos, quizá.

Antes de encara la recta final, otro interés personal: aquí se recomiendan tebeos (entre otras cosas) y yo soy un gran aficionado, ¿cuáles son tus preferidos?, ¿sigues leyendo?, ¿qué te parece esta fiebre adaptadora que, creo, confunde la interpretación y el uso de lenguajes diferentes con la mera fotocopia?

Siempre me ha gustado mucho el comic. Bueno, hasta los últimos diez años, o así, en los que me he ido desconectando progresivamente, al considerar que ha ido decayendo tanto como el cine. En cuanto a debilidades en este sentido, no son pocas, pero para abreviar te las resumo en tres de distinta nacionalidad: el americano Spirit, el español Cinco por Infinito y el británico Spider (en la etapa en que lo dibujaba Reg Bunn). Entre las recientes adaptaciones al cine, la de Spirit (Frank Miller, 2009) me ha parecido horrible, así como las de comics de la Marvel. En cambio, la de Watchmen (Zack

Reg Bunn on Spider
Snyder, 2009) me ha gustado mucho, y eso que fui a verla predispuesto en contra, ya que la anterior película de su director, 300 (Zack Snyder, 2006), me pareció insoportable.

Pues eso va a sorprender a muchos, el primero a mi. El Watchmen de Snyder me resulta una vulgarización total y una tergiversación parcial del original que tiene su gracia, no tanto por la historia, como por resultar una inmersión total en la narrativa tebeística con mucho de alarde formal, ciertamente. ¿Has leído el comic de Alan Moore, por cierto?

Sí que leí el comic, en su día. Y varias veces, porque me encantó. Aunque reconozco que no he vuelto a leerlo desde entonces, y eso que lo conservo. No te falta razón al afirmar que la película lo banaliza un tanto, pero creo que no hasta el punto que cabía temerse en una superproducción, obligada a rentabilizar a toda costa una inversión astronómica.

No se me puede olvidar preguntarte por tu obra más extraña, aquel El libro de Satán que escribiste junto a Frank G. Rubio en 1999 (El libro de Satán España, 1999, Ed. Temas de Hoy, ¿de dónde sale semejante obra? Cuéntame un poco en que consiste, francamente no lo he leído ni visto siquiera.

Pues fue una idea de Frank, un gran amigo mío y un experto en temas esotéricos como pocos deben existir en España. Me propuso que lo escribiéramos en colaboración, dada la ambición del proyecto, nada menos que pasar revista a la presencia de lo diabólico en distintos ámbitos del siglo XX: la política, la criminalidad, la música, el cine… Me hizo gracia la idea de añadir el ensayo en mi obra, y acepté sin darle más vueltas, debido a las posibilidades del tema y la amistad que me une con Frank. El libro no se vendió muy bien, comprobé que al público le asustaba el tema, la educación católica todavía pesa mucho en España, y mucha gente del Diablo no quiere ni oír hablar. Alucinante, pero cierto. Sin embargo, después de que dejara de ser novedad, conoció un creciente éxito subterráneo, y ahora ya es casi un libro de culto, buscadísimo. A mí me parece bueno, porque logra lo que nos proponíamos, o sea reflejar el tema sin caer en un solo tópico, apartando todos los estereotipos habidos y por haber. Aunque habría ganado con ilustraciones, ¡pero los editores no quisieron meter ni una!

-¿Y eso?

No quisieron, sin más. Y eso que no eran precisamente modestos, pertenecían a Planeta!

Ya estamos acabando y me gustaría introducir un pequeño bloque que sirva de recopilación sobre tu carrera, sobre como haces las cosas y todo eso, algo

Anita Haas y Carlos Aguilar. Greetings from Kyoto (2009)

que enseñe las cosas por dentro … vamos a ello y a ver que sale:

En los dos trabajos con Anita Haas introduces en tu obra un componente que  encuentro novedoso: la incidencia en la parte vital y personal, muy imbricada con el desarrollo profesional; esto es algo que prolongas con mucho acierto en el libro sobre Eastwood, ¿es influencia principal de Anita o era algo que ya tenías latente?

Es influencia de Anita, total y absolutamente. Ella ha leído cantidad de biografías, no sólo de gente de cine, y me hizo ver que las mías eran demasiado especializadas, muy para cinéfilos. Cuando Anita escribió el libro sobre Eli Wallach, advertí que en efecto a su manera quedaba muy bien, la obra ganaba en calidez. ¡Con alguien de cine, no debe hablarse sólo de cine! En consecuencia, escribimos juntos el de Law, pues en su vida la parte personal no fue menos relevante que la profesional, casi al contrario. Dado lo bien que quedó, volvimos a colaborar en el de Eugenio Martín. Aunque Eugenio no ha tenido una vida personal tan novelesca como la de John. Bueno, ni Eugenio ni nadie de cine que haya conocido yo! Y ciertamente esta perspectiva se prolongó en el libro que después escribí sólo sobre Clint Eastwood, pero también en el nuevo de Leone, que abunda en datos biográficos, familiares… Las influencias positivas deben permanecer, aplicarse siempre, nunca dejarlas en una impregnación puntual.

Cuéntanos un poco como es la construcción de tus libros… por dónde empiezas, cómo es el desarrollo puramente técnico, la fase de investigación…

Leone tiranizando y Wallach mirando durante el rodaje de El bueno, el feo y el malo (1965)

Depende del libro, creo que no hay dos surgidos del mismo proceso! En general voy tomando una serie de notas, a mano y en papel, pero con rotuladores de diferente color, que distribuyo según las características de cada nota. Cuando he terminado esta fase, el bloc de notas parece el arco iris! Luego escribo, con base en esto, pero flexibilizando lo dispuesto, según la inspiración, las sugerencias que extraigo de mis propias anotaciones, nuevos hallazgos… Tardo relativamente poco en escribir, pero mucho en corregir. Es precisamente en esta fase cuando el libro adquiere su personalidad, a base de retoques y más retoques. En cuanto a las novelas, primero defino la historia, a grandes rasgos, en la cabeza, y después escribo en no más de dos folios una especie de escaleta para guiarme, pues siempre necesito saber de dónde parto y adónde quiero llegar. Apenas comenzar la redacción, modifico bastante de lo dispuesto, eso sí. Porque según los personajes van existiendo, van ganando en matices, son ellos los que me dictan a mí las situaciones, nunca al contrario. Y normalmente, les hago caso, si me pusiera en su contra me volvería loco!. Alguna vez me

En algún momento de la década de los 2000, John Phillip Law sosteniendo el cartel norteamericano de De hombre a hombre (Giulio Pertroni, 1967)

ha sucedido que un personaje, que moría en la escaleta, cuando redactaba se ha negado a hacerlo, y he tenido que dejarlo con vida! Y viceversa.

¿Cómo es el mundo editorial en los niveles del ensayo cinematográfico?

Lo veo saturado. Peligrosamente saturado, más bien, pues se edita mucho, y predomina lo mediocre. Vivimos un momento en que parece que todo el mundo sabe de cine, todo el mundo sabe escribir. Y muchas editoriales se aprovechan de esto, e intentan acaparar el mercado como sea, incluso con malos productos. Craso error, que pronto empezarán a pagar.

Prefieres trabajar por encargo o generar tus propios proyectos ¿tienes ambos el mismo sentimiento al final?

En principio, me da un poco igual, porque creo que nunca, o casi, he aceptado un proyecto que no me apeteciera o en el que no creyera, por eso al final mi  sentimiento respecto a la labor es similar. En este sentido, puedo considerarme un privilegiado, porque para un trabajador autónomo poder decir “no” cuando no quiere decir “sí” es lo máximo. Añade que más o menos todo el mundo en el sector me conoce, por lo cual a nadie se le ocurre ofrecerme que escriba, por ejemplo, un libro sobre Wong Kar Wai.

Una última cosa sobre estas interioridades del trabajo y sobre cómo se ha desarrollado tu, ya larga, carrera, ¿qué balance haces, estás contento con lo

Dan Van Husen y Lee Van Cleef cazados en El Condor (John Guillermin, 1970)

que has ido dejando?, ¿algún libro o idea que dejases pasar y te arrepientas?

Estoy tremendamente contento. Repito, y repetiré, que soy un privilegiado. Ya hay una generación que ha crecido influida por mis libros, disfrutándolos en mayor o menos medida, y esta es la mejor recompensa que puede recibir un autor, advertir que su obra no ha caído en saco roto. Sumando las autorías individuales, compartidas y colectivas, he publicado más de cincuenta libros en distintos países, amén de participar en programas televisivos, festivales, revistas… Por añadidura, todo proyecto que me ha rondado la cabeza se ha materializado. Mejor o peor, antes o después, pero existe, está ahí. En particular, le debo prácticamente todo lo que soy o tengo a mi carrera: las ciudades que he visitado, mi economía, nada espectacular pero aceptable, las relaciones amistosas y amorosas… Añade que debo ser el único, o uno de los pocos, intelectuales que ha recibido premios a la Carrera antes de cumplir los 50 años. Supongo que me los han concedido por la cantidad y diversidad de la obra antes que por mi edad, valorando que en 30 años he hecho lo que muchos hacen en 60! Por si acaso, yo no lo pregunto… En resumen, sería un perfecto gilipollas si, considerando todo esto, encima me quejara. Al contrario, me levanto todas las mañanas urdiendo nuevos proyectos y dándome con un canto en los dientes.

Y finalmente ¿algo que quieras añadir?

No sé… que quiero seguir haciendo cosas, aunque ya haya hecho muchas, porque un autor que no crea deviene un ser triste, deprimente y deprimido. Y que te agradezco mucho el interés en mi obra que implica esta entrevista.

Te doy las gracias setenta veces siete.

Vol. I Vol. II

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20 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Lulis dice:

    Acojonante, sin desperdicio. Hablando con franqueza ni pedantería. Aguilar es un gran personaje, con un montón de notas. ¿Y a mí que esta entrevista me parece como el resumen de un libro?

    1. esbilla dice:

      Muchas gracias, la verdad es que Aguilar lo hizo facil todo, exponiéndose sin pudor pero sin exhibicionismo, sin rehuir nunca ninguna cosa, aunque fuese algo doloroso.
      No te niego que la idea de que esto podría ser el principio de un libro no me rondase la cabeza, pero…eso es un tema más dificil, no se si él estaría dispuesto, ni yo preparado o hasta que punto tendría interes o posibilidades comerciales.

  2. monsterdavid dice:

    Da para eso y mucho mas…por muchos años y que podamos disfrutar de su vision del mundo del cine. Sencillamente esplemdida esta parte final de la entrevista.
    Un saludo!

  3. Una última entrega sublime, zape, en la que te mojas tanto como el propio Aguilar y en la que la entrevista se convierte más bien en una deliciosa conversación. Estoy totalmente rendido ante tu buen hacer y también ante la apertura de mente de un profesional como la copa de un pino, que desborda amor por el cine, y que es capaz de prestarse a un diálogo así –abierto y costoso en tiempo y esfuerzo– sólo por el hecho de ver aptitudes en alguien. Este trabajo os honra tanto a él como a ti. ¡Gracias por el regalo de enseñarme tantas cosas!

    1. esbilla dice:

      Pues entonces queda conseguido el objetivo formal,que era precisamente el que pareciera una conversación,que fluyese con naturalidad, con directrices pero sin nada fijo.Desde luego fue muy trabajoso hacerlo así,con rescrituras y repreguntas constantes,pero Aguilar se mostró dispuesto desde el primer minúto,le pareció una buena idea de la que podía salir algo especial.Ahora os queda a vosotros decidir si fue así.

  4. Juan Ma dice:

    Aguilar es el historiador de cine más importante y personal que ha existido en España, además de un novelista especial. La tuya es una entrevista soberbia, y en su forma de mezclar lo profesional y lo personal recuerda ese criterio que decís de Anita Haas. Es todo como técnico e íntimo a la vez, se aprende y goza mucho.

  5. Impresionante esta última entrega. Da gusto ver conversar de este modo a dos tipos con tanto conocimiento de causa en lo que se habla.
    Bien traído el tema del bajo (bajísimo) nivel del ensayo cinematográfico hoy día. SI nos acercamos al cine de género la cosa todavía es más vergonzante (Sapnish horror o los dos libros que sacaron a un tiempo sobre Cine zombi son claros ejemplos). De ahí que los libros de Aguilar hoy día todavía adquieran más valor. Hay varios que de los que mencionáis que todavía no he podido hacerme con ellos.

    Mis felicitaciones y mi más profunda admiración para ambos

    1. esbilla dice:

      Estoy como el Rey, que me duele ya la mano de recibir tantos apretones y felicitaciones.
      Lo que pasa es que normalmente lo que vende es el colorín y creo que esto pasa con los libros zombi(que no he pasado de ojearlos, la temática no es que me vualva loco),mucho envoltorio y poca chicha crítica. Al de Spanish Horror le di una ojeada y cumple exactamente con lo que el título promete: es español y es un horror.

  6. Jajajaj… cierto. Yo también los ojee solamente y bueno, teniendo el Quatermass dedicado al Fantástico Español, el Spanish horror era simplemente ridículo. Podríamos seguir destripando títulos donde predomina el colorin sobre el rigor crítico pero dejemos que otros se ganen el sustento como puedan.

    Analizando ya en conjunto la entrevista (y para que veas que no todo van a ser halagos) pienso que, sobre todo en la última parte, esta ha devenido en una conversación excesivamente críptica, reservada a unos pocos muy entendidos. Yo que no soy precisamente un neófito en la materia, reconozco que me he perdido en varios puntos. Dos tipos como sois, con profundísimos conocimientos que, de puro disfrute en vuestra conversación, os habéis olvidado que esta no era completamente privada y que otros estaban escuchando y hubieran querido seguiros.

    Lo cual tampoco es necesariamente un comentario negativo. Simplemente que pienso que este trabajo tiene su lógico entorno en un libro o revista especializada (ya quisieran muchas de ellas profundizar como tú lo has hecho) que en un blog cinematográfico popular donde muchos, intuyo, habran tenido que claudicar ante ciertos pasajes. Un poco de sencillez, auto-control (¿quizá te ha podido el deseo qde quere estar a la altura?) le hubiera venido bien. No sé si me explico.

    Hala toma, para que veas que no sólo sé dorarte la píldora 😉

    1. esbilla dice:

      Pues te reconozco que tienes razón, sencillamente nos dejamos llevar por la conversación. Yo luego montándolo pensaba de algunas partes eso mismo, que estaba metiendo cosas que solo me interesan a mi. Así que, efectivamente prima un poco el egoismo de la oportunidad, el tenerlo siempre dispusto a charlar de lo que fuera y el que la riada nos arrastró por momentos. Pero al final creo que eso mismo contribuye a dar un toque de distinción. Coherente con lo que ha terminado siendo el blog, que no es facil de leer precisamente y resulta exigente para todos, empezando por mi mismo.
      Así me gusta, que el lector se rebele!

  7. Ah pues yo disiento de la opinión de Quimérico Inquilino… por supuesto me he perdido en más de una ocasión (y en más de unas pocas), pero eso me ha hecho buscar información, ver dos o tres películas entre partes de la entrevista y apuntarme no pocos libros y filmes en la agenda. De hecho me gusta más perderme que no perderme: así descubro cosas al tiempo que me enseñan sobre ellas… ya podré, en un futuro y a medida que consuma más cine, volver sobre la entrevista para redescubrir puntos de vista nuevos o para oponer mi juicio crítico allí donde ahora sólo puedo aprender.

    Así que no… si tuviera que poner alguna pega tal vez sería la maquetación. Pero aún este estilo algo destartalado le va bien a la entrevista y a la vocación del blog: entrar aquí es como hacerlo en un sótano oscuro, abarrotado de películas y libros, en el que alguien da rienda suelta a su amor por el cine alumbrando rincones olvidados. Me resulta muy cálido. Eso sí, a la larga podría ser un problema para la recuperación de textos pasados, especialmente si no se sabe que existen (también sugeriría identificar los posts con un número; el hecho de que salga casi todo el título en la barra de navegación dificulta el enlace externo y la sistematización).

    1. Pues es una manera positiva de verlo. En cualquier caso, cierto equilibrio hubiera sido lo idóneo ¡pero cuanto cuesta de lograr ese equilibrio en todos los ámbitos! Por otro lado estoy de acuerdo con todo lo que J, Torralba expone.

      Como nos gustan estos sotanos oscuros y abigarrados 😉

    2. esbilla dice:

      Tengo que reconocer que hay cierto horror vacui. No solo en la entrevista sino en general, pero es que me gusta tanto el rastrear la información y las imagenes que acabo dando con tantas curiosidades que me da pena no meterlas. Además termina por acentar el tono artesanal y un punto caótico del invento, la incertidumbre del no saber donde se mete uno, no que va a encontra.
      Sobre lo de enlazar y nominar si que lo he pensado pero como no soy un hacha informástico y funciono por ensayo/error todavía no he dado con la solución. Tengo pensado ir colocando los artículos interrelacionados al final de cada cual,por ejemplo al final de uno de Naschy el enlace con los otros y así. pero necesito tiempo y paciencia para ponerme a editar.

  8. Lulis dice:

    Pues a mí me ha encantado la maquetación, es ágil e ilustra la conversación como es debido. Y yo no me pierdo, ni en la charla ni en nada. Vuelvo a que parece un libro cojonudo resumido.

  9. sam dice:

    Felicidades por tan magnífica entrevista, ¡qué trilogía!, es una lección de cine recorrida por la vida. Emocionante, se palpa, una gozada. Carlos Aguilar es, ante todo, una gran persona (cercano, chispeante, cálido, en persona resulta juvenil y vitalista, está en otro nivel, y desprende cariño) y en esta entrevista se nota el aprecio, la complicidad, el buen humor, además de un conocimiento cinematográfico que impresiona. Así que a tomar más notas, más películas, porque uno nunca deja de aprender y de descubrir tesoros. Ha sido una coproducción muy exitosa. Gracias, y saludos.

    1. Muchas gracias, una palabras emocionantes de verdad. ¡Al final si que va a resultar que conseguí transmitir lo que quería!
      La manera tan generosa en la que Carlos se prestó a esta epopeya no tiene nombre. A él le corresponde el mérito en primer lugar, yo me limité a centrar lo mejor que pude sabiendo que había un goleador de raza.

  10. sam dice:

    Un goleador de raza, y una persona tan generosa como Carlos Aguilar, ofrecen sus mejores goles (por toda la escuadra) cuando se centra tan bien como en esta entrevista. Le he leído varias entrevistas a Carlos Aguilar, y ésta es quizá la que para mí más refleja su personalidad. La buena sintonía se nota, el tacto y la inteligencia en las preguntas… cosas así, será que no abundan en los últimos tiempos pero me he quedado fascinado con la entrevista. Y con el blog, que es un hallazgo.

    1. Lo cierto es que la conexión entre ambos fue eléctrica e inmediata, compartimos muchos gustos y similar sensibilidad y creo que eso queda reflejado con un tono progresivaente íntimo, consiguiendo el ritmo de charla fluida y un poco caótica que buscaba.
      Por cierto, ya he visto que me has añadido a los enlaces de ese extraño blog minimalista que llevas. Otro agradecimiento más.

  11. sam dice:

    Gracias por enlazarme. Lo del extraño minimalista, me ha hecho sonreír, ¡y es cierto!.

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