Beretta 70: La policía detiene, la ley juzga/Il grande racket, el poliziottesco según Enzo G. Castellari. Acción, política y amarillismo, las edades del género

Regreso al poliziottesco químicamente puro a través de uno de sus más emperrados cultivadores, ese picapedrero de la cámara que fue Enzo G. Castellari pilar de una industria (aguantó incluso los años más tercermundistas de la roña post-apocalítica) sostenida por la hormigueante actividad del cine popular de la edad de las coproducciones. Un substrato hiperproductivo, descarado, intermitentemente genial e impúdicamente pesetero que permitió, no solo la existencia de una época inolvidable para el género sino la posibilidad del esplendor autoral durante más de dos décadas en  Europa general y en la Italia del “milagro económico” en particular. Así que un recuerdo y un agradecimiento por los servicios prestados a través de esta sesión doble que rescata dos trabajos suyos en los territorios de la acción policial (junto al spaghetti-western -ese abstracto, simbólico y medievalizante delirio que fue Keoma en 1976, por ejemplo- el lugar donde dejó sus mejores esfuerzo) con La policía detiene la ley juzga e Il grande racket, filmes que representan el fulgurante esplendor y degradación del cine policiaco transalpino, desde la denuncia frenética a la acción burra en solo tres años. Y es que el “cinema bis” vive un tiempo acelerado.

149 minutos de entrevista a Enzo. Castellari en el programa de radio Sunset Boulevard en Artegalia

La policía detiene, la ley juzga (La polizia incrimina la legge assolve)

Año: 1973

País: Italia

100 min.

Fotografía: Alejandro Ulloa

Música: Guido & Maurizio De Angelis

Guión: Enzo G. Castellari, Gianfranco Clerici, Vincenzo Mannino y Leonardo Martín

Reparto: Franco Nero, James Whitmore, Delia Boccardo, Fernando Rey, Duilio Del Prete, Silvano Tranquilli, Ely Galleani La policía detiene, la ley juzga todavía está cercano a la temática y el espíritu de los spaghetti-denuncia que Damiano Damiani inaugurase con Confesiones de un comisario en 1971, un cine político que utilizaba la fuerza popular del género, sus códigos y su rudeza estética. Castellari aporta entonces uno de los títulos seminales de la corriente, personalizado con su frenético estilo habitual, repleto de cámara en mano y montaje a hachazos.

La historia transpira un innegable verismo, nacido de la capacidad (todo lo demagógica que se quiera) para traducir en imágenes y pulsiones el pathos de la sociedad italiana de la época. Es decir que la autenticidad de esta película no se encuentra únicamente en su forma fílmica urgente en la sensacional utilización de la geografía genovesa, perfecta con sus enrevesadas calles adoquinadas listas para las persecuciones frenéticas y la acción rotunda al ritmo de Guido y Maurizio De Angelis, sino en esa primaria entraña dramática, tan esquemática, amarillista y tremendista como parece, con la sempiterna historia del hombre integro enfrentado a fuerzas superiores, a oscuros poderes gubernamentales que impiden llegar a la verdad. Papel que recae sobre un Franco Nero, convertido ya en presencia inseparable del sub-género, siempre sufridora pero indoblegable encarnación doble, por un lado el ciudadano medio enfrentado a los ejes del “Sistema” corrupto, por otro esa figura de “comisario di ferro” como última salvaguarda, un arquetipo que Maurizio Merli llevaría hasta su grotesca reducción total y que aquí está humanizado por su devoción hacia su hija.

Más allá de esta capacidad, con toda seguridad impremeditada o nacida de una voluntad puramente económica de aprovecahmiento de un fenómeno sociológico que tenia a la violencia y al miedo en su epicentro, la historia es enrevesada y más confusa que densa, a lo que hay que añadir que la crítica política nunca supera el trazo grueso. Pero así se acaban de sentar las bases del poliziottesco setentero. Unas características a las que hay que sumar el carácter (o restar porque no deja de ser un problema) derivativo de todo el invento, un exploit descarado (eso si, reconvertido rápidamente en un producto típicamente italiano a base de insuflar una intransferible personalidad chillona y una horterez carismática) de The French Connection de William Friedkin (el por qué de las persecuciones, en esta y en otras, también está ahí) que incluso recurre a Fernando Rey para que nuevamente se vista de elegante y sibilino criminal, en este caso un veterano capo al que las jóvenes generaciones pretenden retirar y que ayudará interesadamente al comisario protagonista.

En cualquier caso un film a tener en cuenta, tanto por si mismo (es entretenido y fulgurante, nunca pierde el ritmo y da todo que promete) como por ser ese reflejo en sucio de la realidad italiana desde la perspectiva de un cine popular sabedor de que “el mensaje” (aunque sea ambiguo y resbaladizo) cuela mejor con fuegos artificiales, carreras, tiros y desnudos.

Castellari dirigiendo al gran secundario James Withmore durante el rodaje de La policia detiene, la ley juzga

Il grande racket (Forajidos 77)

Año: 1976

País: Italia

104 min.

Fotografía: Marcello Masciocchi

Música: Guido & Maurizio De Angelis

Guión: Enzo G. Castellari, Massimo De Rita y Arduino Maiuri

Reparto: Fabio Testi, Vincent Gardenia, Renzo Palmer, Orso Maria Guerrini, Glauco Onorato, Marcella Michelangeli, Romano Puppo

Il grande racket o Forajidos 77, es una cosa ya muy diferente. A estas alturas el componente político estaba tan diluido y se había convertido en tan sumamente demagógico que ya parece una caricatura. La intenciones sociales han pasado a ser una capa colorista más (eso en el caso de que antes no lo fueran también, aunque no de un modo tan desmañado), ideología se desliza por pendientes sospechosas y lo que queda en este ejemplar de la “segunda edad del eurocrimen” es una disfrutable ración de acción sin complicaciones.

Ciertamente Castellari nunca fue un fino estilista pero siempre se las arregló para dejar momentos inolvidables en su gusto por los encuadres imposibles (incluida su fijación con encuadrar a través de círculos: tuberías, agujeros,…) y la estética entre estilosa y brutota que aquí  tiene una fantástica muestra en la aparatosa escena en la que, el coche de Fabio Testi, con Fabio Testi dentro, es arrojado por un terraplén dando vueltas. Todo ello filmado desde dentro, con cámara y actor sujetos a los asientos y reproducido a “super-ralentí” con un efecto alucinatorio de tiempo suspendido y cristales flotantes ( no vayan a creerse Guy Ritchie o Zack Snyder que han inventado algo).

La historia no da para mucho y esta archivista (policía indoblegable y de métodos poco ortodoxos, si Harry el sucio es otra película clave en el sub-género como no es difícil de adivinar, enfrentado a un salvaje gang cuyos avances son constantemente entorpecidos desde “arriba”), pero el director en un curioso rasgo que parece autoría, se las arregla para derivarla hacia uno de sus terrenos preferidos: el grupo heterogéneo reunido por la fuerza de las circunstancia y obligado a colaborar. Tema predilecto de Castellari tratado con mucha fortuna en títulos como el estupendo eurowestern Mátalos y vuelve (1969) protagonizado por Chuck “El hombre del rifle” Connors o la ahora muy célebre Aquel maldito tren blindado del 77 (cuyo parentesco con los Malditos Bastardos tarantinianos no va más allá del guiño a su título anglo y un par de cosillas aquí o allí, por más que mucho juntaletras desocupado se haya encargado de pregonarlo a voces como un remake literal y no como una inspiración/guiño/homenaje), uno de los escaso títulos salvables (de puro descarado y atrabiliario) de entre la morralla del nazi-western (o spaghetti-war, como se prefiera).

De este modo el tercio final supone un largo clímax de acción primaria donde el héroe recluta a un variopinto número de damnificados (un veterano carterista al que interpreta el excelente secundario norteamericano Vincent Gardenia, un mafiosote caído en desgracia y obligado a llevar un corsé metálico, un asesino profesional ahora entre rejas, el padre de una joven violada y asesinada convertido en un psicópata y un tirador olímpico cuya mujer fue vejada y quemada porque él ayudó a la policia durante una refriega). Una escena particularmente brutal que certifica el desmesurado aumento de la violencia gráfica y lo progresiva brutalización que esclerotizó, no solo a los poliziotteschi, sino a todo el cinema bis) por los villanos para hacerles frente en una acción desesperada, llevando la justicia a donde no llega la ley, en un showdown definitivo lleno de cámara lenta e impactos en primer plano que no da tregua y casi prefigura los eternos tiroteos del heroic-bloodshed hongkones puestos de moda por el, en tiempos, influyente John Woo.

Desde luego no está a la altura de trabajos más elaborados como La policía detiene, la ley juzga o incluso la posterior La via de la droga (1977), pero es artesanía a carta cabal, un trabajo  de profesional que no engaña a nadie y da cuanto anuncia: acción a raudales, música fardona, populismo y plomo para los malos.Milán tiembla la policía pide justicia

Milano odia:la polizia non puo sparare

Roma a mano armata

Anuncios

19 Comentarios Agrega el tuyo

  1. John Space dice:

    Traducción más exacta del título original (espero): “La policía incrimina, la ley absuelve”. ?Arriesgado para la España del 73?

    El otro día compré en un saldo una novela de Giorgio Scerbanenco, _Los milaneses matan en sábado_. Confío en haber encontrado un buen complemento a este cine poliziesco.

    1. esbilla dice:

      Pues si, el título original tiene un significado bien distinto y deja claras las intenciones del asunto.
      Scerbaneco es un gran escrito (Los milaneses..es de hitorias cortas ¿no?) pero está mas en la linea del noir, de la estétcia criminal y del thriller de un Jose Giovanni, por ejemplo que del poliziottesco ortodoxo este, que era mucho más pedestre y directo.
      Lo adaptó muy bien Fernando Di Leo en Milán calibre 9 y en La mala ordina(https://esbilla.wordpress.com/2010/01/22/italia-hierve-con-fernando-di-leo-milan-calibre-9la-mala-ordina-estilo-furia-y-violencia-relecturas-del-noir-personalizaciones-del-eurocrimen/)

      1. John Space dice:

        No estoy seguro de si son relatos, ya que el libro (Ed. Noguer, col. Esfinge) no tiene índice. Pero da esa impresión.
        Por cierto que tanto Scerbanenco como Giovanni parecen haber caído en el olvido, ?no? Junto con algunos franceses también adaptados en los 60 y/o 70: Japrisot, etc..

  2. esbilla dice:

    Hombre a Sebastien Japrisot todavía le han adaptado el otro día en Largo domingo de noviazo que era un film bien aparatoso, por cierto.
    Pero si, son un par de escritores tirando a olvidados, más lamentable en el caso del francés (tengo alguna cosilla suya en batería, a ver como sale…) porque es una figura indispensable del polar, como escritor, como guionista y como director. Solo por haber escrito La Evasión para Jacques Becker(y haber participado físicamente en lo que se cuenta) ya debería tener garantizado el olimpo, porque es una de las mayores obras maestras de la historia. Una película impresionante si no la has visto ya tardas.

    1. John Space dice:

      Aparatosa, sí, aunque demuestra que Jeunet más o menos puede hacer películas “a la Hollywood” sin dejarte con cara de tonto (como me pasa con Besson); de hecho, hubiera preferido a este director para adaptar a Adele Blanc-Sec.
      Según negraycriminal.com, actualmente sólo hay dos libros de Scerbanenco y Japrisot disponibles. Así que olvidadillos sí que los tienen.

  3. Lulis dice:

    A mí no me va mucho Castellari, me parece tosco y encima rimbombante. Pero también digo que ojala hubiera hoy un director así, y pe´liculas así.

    1. esbilla dice:

      A veces si que tiene tendencia hacia eso, si, por ejemplo Keoma, que no es un apeli que ande corta de pretensiones precisamente. Casi se diría un Bergman meets eurowestern.
      Pero desde luego esta clase de artesano corajudo está extínguido por completo. Tanto ellos como su noción del cine.

  4. John Space dice:

    Hola, zape
    Te hice caso y vi el otro western de Hellman _El tiroteo_. Aún mejor que _Ride in the Whirlwind_. Sabes, Hellman viene del mundo del teatro, y se nota: parece como si hubiera intentado juntar el género con el teatro del absurdo, especialmente el de Beckett; personajes en una situación desesperada, forzados a hacer cosas sin sentido.

    1. esbilla dice:

      Ya sabía que El tiroteo te gustaría más. Ciertamente es un western virado a Beckett, una mixtura extraña de experimentalismo y serie-b que estiliza hasta el máximo la tipología del género. En ese sentido no está alejado del tono de algunos spaghetti-western.

      1. John Space dice:

        Y la próxima vez, si hay suerte, _El Topo_. Ando con ganas de “acid westerns”.

  5. esbilla dice:

    Eso son palabras mayores. Jodorowsky es un tronado entrañable, pero sus ideas superan por mucho a su nula pericia.
    Yo te recomendaría un par de spaghetti-westerns curiosísimos, repletos de una extraña voluntad fantasmagórica y casi goticista: …Y Dios dijo a Cain de Antonio Margheriti con Kinski de protagonista total y Oro Maldito de Giulio Questi, este con Tomás Milian de héroe casi de ultratumba.

    1. …Y quizás podría incluir-se el negro “Black Jack”.

      1. Esa no la he visto todavía, pero tiene fama de rareza total, es verdad.
        En este tono podrían incluirse hasta Django, il bastardo o Keoma, que tiene un ambiente apocalíptico asombroso, casi un eorowestern meets Bergman.

  6. Watesam dice:

    Por que es tan difícil conseguir el cine de Castellari en italiano? me gusta mucho el cine de este señor, cada que busco algo siempre mi buscador me remite aquí donde vos,
    Por cierto conseguí Keoma en italiano los subtitulos que hay en la web se desfasan un poco, por que el metraje es más largo.

    Un saludo.

    1. Yo la mayoría di con ellas en surrealmoviez.

      Para leer te recomiendo, además de a un servidor, al estupendo Cine de Medianoche: http://cinemedianoche.blogspot.com/

  7. Watesam dice:

    Lo visito mucho también, en surreal la mayoría están en ingles, aunque acabo de leer que sus películas fueron dobladas al inglés por la cantidad de actores foráneos que se usaban en sus películas, lo aburridor es que las versiones en dvd no traigan el idioma italiano como base. es obvia la influencia del western americano en los spaghetti, en copiar muchos arquetipos, locaciones, convertir Almería y otros espacios españoles en desiertos mexicanos o texanos, vestuario, también ideología, pero no se que tanto beneficio tengan las películas con los doblajes, si hasta el mismo Kieślowski repetía escenas solo por un suspiro, igual no puedo negar que soy muy nuevo en este tema, no más de 5 años viendo, solo de niño se podían ver algunas películas de Terence Hill, en Colombia no hay ni una mínima referencia sobre este cine. Sera un trabajo que habrá que hacer algún día. Estuve contactando a Carlos Aguilar para conseguir sus libros y muy formal se ofreció a mandármelos, según lo que leo de el, es muy bueno en la materia espero poder hacerme a ellos. Tantas joyas del cine europeo del inframundo por descubrir, hasta para ustedes que están cerca.

    1. Realmente su libro sobre Sergio Leone es magnífico, lo mismo que el último sobre Jesús Franco u otro titulado La espada mágica que es una preciosidad.

      El doblaje abarataba costes, facilitaba aquellos rodajes babélicos y permitía que no se usase sonido directo, ya que al parecer las filmaciones eran un caos de gente y ruido. Además luego los diálogos se cambiaban o reescribían a placer. Ni siquiera todos los actores italianos se doblaban a si mismos. Por cierto que a Eastwood le prestó la voz el gran actor italiano Enrico María Salerno, habitual del spaghetti-western y del policial.

      En cuanto a ediciones en DVD de este tipo de cine… la verdad que en España no estamos para tirar cohetes, son, por lo general, pocas, pobres y mediocres. Luego te encuentras con un pedazo de ediciones italianas o norteamericanas de impresión.

  8. John Space dice:

    Pues al final he visto también _Mátalos y vuelve_. Confieso que al principio ese Equipo A en el Oeste (Chuck Connors y su sonrisa profidén hasta se dan un aire a lo Peppard) me dejó algo mosca con sus trinidadescas escenas de acción, pero la película va mejorando cada vez más. No hubiera desentonado un final diferente, eso sí.

    1. Es una peli de aventuras bien maja, con ese tono cínico de la época.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s