El rellume II: Lo esencial de Anthony Mann, un autor de género visto por Ángel Comas

¿Por qué el western americano tiene tanto éxito en todo el mundo? Es porque un hombre dice: “Voy a hacer algo”. Y lo hace ” Anthony Mann

Este segundo rellume no está dedicado, como se puede ver, a ninguna película, sino a un libro encontrado recientemente (aunque fechado en 2004) que el veterano pero extraordinariamente fecundo Ángel Comas dedica a la carrera de Anthony Mann dentro de la estupenda colección Lo esencial de… editada por T&B. Un volumen de precio irresistible (solo 11 euros) y espacio ajustado, 166 páginas comestibles, sin hueco para la floritura que obligan al autor a un esfuerzo de síntesis, concreción y vigor expositivo.

Un libro que viene, además, a restañar una ausencia analítica sobre tan fenomenal director que fue víctima en 1997 de otro estudio perpetrado por Fernando Alonso Barahona para Film Ideal según su habitual criterio de transposición de su propio ideario derechista (o liberal español sin complejos para estar más a la moda), especialmente sangrante en casos como los de King Vidor o el propio Mann, epítome del individualista norteamericano, totalmente alejado de cualquier ideología Europea. Pero más allá de esta visión cejijunta, un ensayo (sic.) cegato, mediocre y repleto

Walter Brennan, James Stewart y Anthony Mann durante el rodaje de Tierras lejanas ( 1955)

de vaguedades, errores y libres interpretaciones a cada cual más desajustada. A huir con celeridad.

Comas no duda en diseccionar con dureza y lucidez tanto los trabajos del director fuera de los géneros (ninguno sale bien parado, y con razón) ni su decadente etapa bajo el manto de las producciones absurdamente gigantíasicas de Samuel Bronston, momento decadente donde los haya, no ya de Anthony Mann como autor sino del propio cine, subrayando que la contratación del propio Mann y de Nicholas Ray vino facilitada por su carácter de rebotados de la industria Lo que por

James Stewart a punto de recibir un disparo en la mano en El hombre de Laramie (1955)

otra parte no impide valorar las virtudes reales de alguno de estos filmes, como pero ejemplo la muy aprovechable amargura de la oscura La caída del imperio romano.

Igualmente se acotan las características autorales, la importancia de la violencia, Mann es sin duda uno de los grande directores de “la violencia”, el carácter casi de alter-ego de James Stewart como perfecta representación del hombre que nunca se rinde, poseído por un veneno que le hace implacable y asocial. Anti-héroe épico contra un paisaje igual de inamovible que es un obstáculo a superar y un marco violento en si mismo, los villanos seductores, las relaciones familiares o de amistad traicionadas y tormentosas…. en definitiva la importancia capital de Mann como renovador del western en los años 50, a través de la introducción  de la neurosis y la crispación filtradas por su propio sentido extremo de la

Colorado Jim (1953)

fisicidad y la itinerancia.

Pero quizás la parte más jugosa del libro vine dada no pero el trabajo de Comas sobre el western, a estas alturas la parte reconocida unánimemente como “clásica” de la filmografía del director -aunque en absoluto fuera así en su día apuntándose con mucho acierto como los críticos franceses de mediados de los 50 fuero los descubridores de un Mann que transitaba el cine norteamericano sin pena ni gloria-, sino del la enjundiosa parte dedicada a diseccionar su alarga etapa dentro de la serie-b, todavía excesivamente desconocida pese a ser extraordinariamente meritoria y proponer ya gran parte de los estilemas que luego serían trasladados al territorio del western. Es quizás este capítulo el que resulta más interesante del libro al suponer una inmersión e unas películas muy poco conocidas a través de las que se traza una panorámica de la evolución de la carrera de un director dentro del patio trasero de un sistema de estudios contra el que Mann siempre se debatió (pese a la impresión errónea que pueda dar no fue un director de estudio sino que trabajó por contrató donde pudo). Desde los cheappies (los filmes “b” de la producción “b” en los que Richard Fleischer era especialista, por cierto) del principio de su carrera en la Republic y la RKO, subiendo en el escalafón de sueldos hasta las producciones independientes de la Eagle Lion y el salto final a la Metro.

Remarcable es también la manera en la que Ángel Comas supera la tradición cahierista de la política de autores para, sin “desautorizar” a Mann (más bien al contrario caracterizarlo férreamente en base a unos rasgos expuestos de forma tan sucinta como contundente) repartir méritos entre colaboradores fundamentales; así se reivindica la importancia del guionista John C. Higgins y de la poderosísima fotografía de John Alton en su cine criminal de los 40 y el relevo que supuso William H. Daniels en los espacios abiertos del oeste, la participación capital (y el amor/odio) con el tormentoso escritor Borden Chase en su definitiva entrada en el western o la larga colaboración con una

Wallace Ford y Dennis O'Keefe iluminados por John Alton en La brigada suicida (1947)

personalidad tan peculiar como Philip Yordan.

En resumen, un libro que es una golosina, breve pero estupendamente ilustrado (en blanco y negro, eso si) y acompañado de una completa filmografía, de una breve repaso a su periodo teatral, al que solo se le pueden poner como pegas ciertos errores tipográfica, la escasez de notas comentadas y alguna laxitud en referir las declaraciones de Mann (todas extraordinariamente esclarecedoras de su visión del cine y de la vida). En todo caso, cosa muy menores y que no empañan un esfuerzo admirable de condensación, análisis, e información, que ni olvida ser valorativo ni se deja llevar por la admiración acrítica para, por fin, dejaren el mercado un libro sobre Anthony Mann digno de tal nombre, un homenaje rotundo a un verdadero autor de género: “Como el cine de Hollywood es un cine fraccionado en géneros, el realizador deberá encerrarse en las convenciones y los límites de cada género, sobrepasándolos, pero nunca borrándolos”.

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38 Comentarios Agrega el tuyo

  1. John Space dice:

    Una de las cosas que me matan de los libros sobre cine es que nunca sé si ver las películas de que hablan antes, durante, o después de la lectura. Sobre todo si el autor nos destripa el final.

    Me apunto este libro, en todo caso.

    1. Hombre, es que para hacer tortilla hay que romper huevos. Los finales son aprte esencial de las pelícuals y con ello del análisis. Ese fiebre “spoiler” que ha traido internet es de un reduccionismo lamentable.
      Apúntatelo, apúntatelo que es excelente. perfecto para conocer el “todo Mann”.

  2. Anthonny Mann y James Stewart eran pareja de hecho, fijo, no es normal que trabajaran tantas veces juntos y de manera continuada.

    1. Ocho veces, nada menos,¡y terminaron tirándose de los pelos! Algo rarito tenía que haber, si.

  3. Cualquer libro recomendable es bienvenido. Si encima repasa la filmografía de uno de los grandes como Mann y tiene un precio tan interesante, la compara es casi obligada.
    Pero lo que más me ha gustado es poder encontrar por fín alguien que comparta mi opinión acerca de un chapusero como Barahona, por cierto uno de los prinicpales escritoles elegíacos de la figura de Naschy como se demuestra en su parcialísima y simplista “Historia del terror a través del cine”. Ya lo de su ideología neoliberal lo ignoraba porque me resisto a la idea que ser de derechas y tener talento sean incompatibles, por más que le experiencia me diga lo contrario.

    1. Es uno de los cantores de gesta de esa nueva derecha española, no por más anónimo menos cantor. Está fascinado por la era Reagan y su última entrega la dedica a reparar la memoria de Joseph McCarthy,nada menos. No solo es un escritor horrible sino que se empeña en transponer esta visión aprticualr del mundo a cualquier personaje que aborde. El libro sobre Mann es directamente ofensivo, por malo y por desinfromado(r).
      Y si, efectivamente la ideología no tiene porque ser obstáculo, la grosería y la brocha gorda en cambio si.
      Este de Comas es estupendo, tanto por el precio,como por lo enjundioso(la parte en que repasa su etapa noir ya vale la compra)y también por venir a restañar el poco caso editorial que se le hace a un director mayúsculo.

  4. Duke dice:

    No he leído nada de Barahona, pero siempre he querido separar lo estrictamente ideológico (vertiente política) de los valores reales de la obra o persona que los lleva a cabo. Eso sí, si como comentas, se intenta ajustar-criticar a una visión totalmente particular del analista, me parece especialmente aberrante, ya se sea de derechas, de izquierdas o de la madre que lo parió.

    Se puede decir -cateta, arbitraria y erróneamete, a mi juicio- que Ford era un derechón de cuidado por sus filmes centrados en el ejército, pero ello no quita la humanidad de muchos de sus films y la crítica demoledora de Las uvas de la ira, Tobacco Road o El gran combate. Así mismo se demoniza a su amigo Wayne por su conservadurismo político, pero todo el mundo que trabajó con él decía reconocía que era una persona maravillosa en el trato y honesta y leal como pocas. Y así con mil ejemplos más de otras tantas personalidades. Se ha extendido y vilipendiado mucho la obra y figura de ambos -y de tantos otros- por tonterías ideológicas, ¿pero qué nos quedamos antes con la ideología o con la obra? ¿Con el pensamiento político o con las personas? Yo al menos lo tengo muy claro…

    Por lo demás, Mann me parece un GRANDE.

    1. John Space dice:

      “¿pero qué nos quedamos antes con la ideología o con la obra?”

      ?Qué diferencia hay entre ambas?

  5. La ideología y la obra son dificilmente disociables cuando hablamos de verdaderos autotres, tanto Ford como Mann (o Eastwood, por ejemplo) son dos autores profundamente americanos, poética y políticamente. En ambos, luce el individualismo, el humanismo y la ética del hombre libre y consecuente, no apartan la mirada ante lo oscuro de sus personajes pero tampoco adoctrinan. No quieren convencer, sencillamente “son”. El que siga pintando a estas alturas a estos westerners como derechones es o un ignorante o un imbecil.
    Yo no me siento incómodo con los valores fordianos (o “mannianos”), al contrario, me aprecen admirables por su aplastante sencillez y por su compromiso puro.
    Sobre Barahona, el problema es ese, él no habla de la ideología de Mann, le administra directamente la suya propia, que encima no puede ser más divergente por diferencias históricas, geográficas, etc,… Es decir, hace que el objéto de análisis hable por boca suya.

    1. John Space dice:

      Se me hace un poco raro el ver el término “humanismo” en un texto sobre directores americanos.

      (Me voy a dormir; mañana seguimos, si os parece bien. Noches.)

  6. Bueno, Ford es el mayor humanista de la historia del cine, de eso no hay duda. Las pruebas son inagotables. Wellman le sigue.

    1. John Space dice:

      No lo dudo, pero en general nunca he podido considerar a los americanso como una nación que pueda abrazar una actitud humanista (y lo digo como filólogo que ha visitado el país varias veces y ha leído mucho sobre éste). Todo ese individualismo egoísta, ese socialdarwinismo y el puritanismo de que hacen gala lo impide plenamente. Hay excepciones, claro, sobre todo en la literatura, pero el espíritu americano es ése.
      Y lo peor es que otros países llevan camino de convertirse en pequeños estados de la Unión…

  7. América es tan grande, en todos los sentidos, que es capaz de abrazar ambos extremos y como te comenté una vez no creo que exista ningún pais que haya reflexionado con tanta fuerza y profundidad sobre si mismo como los Estados Unidos. Y el western está en cabeza de eso con su fé en al capacidad del hombre para afrontar cualquier obstáculo y superarlo, algo muy propio de Anthony Mann por cierto.

    1. John Space dice:

      “no creo que exista ningún pais que haya reflexionado con tanta fuerza y profundidad sobre si mismo como los Estados Unidos”
      Sí, pero ?por qué? ?Por miedo a sentirse inferior a los demás? ?Por ego?

      1. Más bien por interés en exorcizar su propia esencia violenta, por esa lucha moral que se establece entre lo que son y lo que querrían ser. Es fascinante y en el western se explicita como en ningún otro lugar.

  8. John Space dice:

    “exorcizar su propia esencia violenta, por esa lucha moral que se establece entre lo que son y lo que querrían ser”
    Pues van a tener que pedir ayuda al Vaticano, porque no sale ni con quitaesmaltes 😀 Pero fascinante lo es, eso sí.

    1. Desde Europa siempre simplificamos mucho a los usamericanos y a su cultura, precisamente por su caracter tortalmente alejado del elitismo, abiertamente popular. Pero lo sencillo y los simple son casi exáctamente lo contario.

  9. javier dice:

    lamentables algunos comentarios . El libro de Barahona sobre Mann es espléndido . Felix Martialay – de quien Anthony Mann dijo que era el hombre que más sabía sobre el – hablaba maravillas del libro .
    El de Vidor, aunque más incompleto, tambien es interesante . Y Vidor – en su vida personal – apoyó a Barry Goldwater , el candidato conservador republicano en 1964.

    1. No tanto como su último libro cantando las halabanzas de ese gran prohombre americano: Joseph MCarthy.

  10. javier dice:

    ..bueno ..no lo he leido, pero creo que luego ha sacado varios más que no son de cine, y algunas novelas . En cambio tengo las biografías de Charlton Heston y John Wayne, muy amenas .
    Tras leer su ensayo sobre Anthony Mann me anime a descubrir películas que no conocía como La puerta del diablo o La colina de los diablos de acero .

    1. Solo te digo que este es muy, muy superior. El de Barahona (que tiene el mérito del pionero)está totalmente equivocado en bastantes aspectos y no solo en apreciaciones personales e ideológicas.

  11. fernando alonso barahona dice:

    gracias Javier por tu apoyo.
    Al menos en el nuevo comentario se habla de ” equivocado ” lo que al menos es discutible . Yo no he perpetrado, sino publicado un libro sobre Anthony Mann , que por supuesto hoy- diez años despues- mejoraría sensiblemente ´( como los de Vidor o De Mille ). Pero aún puede aportar interpretaciones interesantes – al igual que el de Comas- y necesarias . Por cierto que Charlton Heston – al que tuve el honor de conocer y tratar , amen de publicar una biografía – me escribió una nota alabando el capítulo dedicado a El Cid.
    No creo que mi ensayo sobre Mann esté tan equivocado como se da a entender en estos comentarios. En cualquier caso el buen aficionado hará bien en descubrir y disfrutr als películas de Mann y luego- si lo desea- leer los libros de Missiaen, Basinger, el de Comas y – creo – el míom, que considero útil y buen escrito . Aparte de los magníficos especiales de Film Ideal preparados por Felix Martialay y que encantaron al propio Mann.

    1. Me parece natural que el autor defienda el valor de su obra pero, honestamente, no puedo retractarme. El libro no es bueno ahora y no lo era hace diez años. El por qué, ya está explicado más arriba y me produjo una decepción enorme en su momento. La sensación de una oportunidad desperdiciada por culpa de un discurso que adaptaba al biografiado a la tesis pre-establecida.

  12. fernando dice:

    No pido – obviamente retractarse de una opinión ( siempre que se exprese con respeto ) . Tan solo reiterar que aunque hoy lo haría mejor, el conjunto del ensayo me sigue pareciendo válido, Y – para acompañar otras opiniones – añadir que personas cercanas a Mann en su momento y algunos buenos aficionados y expertos en la materia alabaron el trabajo expuesto en el libro .

  13. Belén dice:

    Qué tertulia más interesante y qué placer leer distintos puntos de vista debatidos con gran educación.
    A mí cuando me hablan de ideologías, huyo… Pero seguiré el debate, compañeros.
    Por cierto, me encanta Gary Cooper, no tanto James Stewart, que es un poco sosias. ¡La última foto es estupenda!
    Saludos.

    1. Eran dos tipos de actores diferentes, más clásico Cooper (¡qué andares!), más moderno Stewart, especialmente en los westerns de Mann, que le vio la vena neurótica y la exploró a conciencia.
      Por cierto, esa foto, estupenda es verdad, pertenece a “El hombre del oeste” y el actor del fondo, el que mira el enfrentamiento, es uno de mis característicos favoritos de la época, el gran Royal Dano, que menudo nombre se gastaba.

      Más allá de discusiones/divergencias ideológicas o de criticas fuertes, resulta siempre un honor la visita de un autor, más incluso cuando no se habla bien de su obra.

  14. Belén dice:

    ¡Suscribo todo lo que dices, Adrián!

  15. narciso dice:

    El libro de Fernando Alonso es magnífico. La ideología no me importa. Da información de cine y punto. El autor está en su derecho de defender a quien quiera, esté o no de acuerdo ¿Acaso no se justifica o se silencia en muchas ocasiones por parte de los llamados “progresistas”, ya no digo militantes,las actuaciones de Pol Pot, Stalin o aquel de Rumanía, entre otros? Estos fueron genocidas, McCarthy podrá ser lo que se quiera, pero no genocida.

    1. ¿Qué tiene que ver el tocino con la velocidad? No te confundas de sitio. Cada uno tiene sus culpas y las de McCarthy son tan reales como las de cualquiera, arruinó la vida de muchos y exhibió la peor entraña de un pais maravillosos. Lo que hayan hecho esos monstruos “progresistas” no limpia, ni clarea la mancha de lo que hizo el Senador.

      El problema es ponerle tú propia ideología de europeo a un director (o directamente a un ciudadno) americano de mediados del siglo XX cuando las circunstancias y los esquemas mentales son absolutamente divergentes y la comparación es imposible o, ya en el ámbito estrictaemnte cinematográfico, comparar su cine con el revanchismo del rearme moral de la era Reagan. Descontando sus errores de autoría sobre Espartaco (quién hizo qué)y la equivocada apreciación sobre las producciones Bronston.

      1. John Space dice:

        Hola, Adrián. Al hilo del tema, ?tienes, o sabes de, algún texto sobre las consecuencias del macartismo en el cine de Hollywood? Me interesaba alguno que se centrara en las posibles repercusiones en el cine de las siguentes décadas.

  16. Por ejemplo: http://biblialogos.blogspot.com/2007/09/las-listas-negras-de-hollywood.html o este, de reciente publicación y que no he leido aunque pinta bien: http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=3387 . También Javier Coma sacó hace poco un diccionario titulado “Las películas de la caza de brujas”
    Hay bastante bibliografía sobre el tema entre estudios históricos y monografías/biografías sobre personajes.
    A ver si te sirve alguno.

    1. John Space dice:

      A buen seguro, sí. Se le vitorea de nuevo, zape.

  17. interesante debate , pero tras estudiar a fondo las producciones Bronston y el imprescindible libro El imperio Bronston, creo que las apreciaciones del libro de Mann que publique en 1997 son adecuadas. En todo caso continúo pensando igual . Y El Cid es mi película favorita- de un puñado de quince o veinte – . Por otra parte , Film Ideal en los años sesenta dedicó varios espléndidos especiales a Mann ( avalados por el propio director ).
    Sobre Espartaco , en efecto, me faltaba información en 1997, aunque seguí de cerca las memorias de Kirk Douglas .
    En cuanto al libro sobre McCarthy trató de ser objetivo – en la línea de los ultimos estudios americanos – teniendo en cuenta los hallazgos de los archivos Venona, desclasificados de la antigua URSS .
    Y lo cierto y comprobado es que McCarthy no investigó el mundo del cine, ni hizo declarar a actor alguno . Eso era competencia del Comité de Actividades anriamericanas ( con el que McCarthy no tenía relación ). McCarthy investigó el Departamento de Asuntos exteriores y las interioridades de la Administración americana .
    McCarthy comienza sus investigaciones en 1950, dos años despues del Comité de Actividades . Lo que sucede es que la fama adquirida por su trabajo en el Senado provocó que se bautizara como mccarthysmo toda la llamada ” caza de brujas ” . Pero el senador – amigo personal por cierto de John F. Kennedy que se negó a votar en su contra en el Senado – se centró en el ejercito, los asuntos exteriores y la administración . Jamás llamó a declarar a cineasta alguno .

    McCarthy cometió muchos errores pero los archivos Venona han demostrado – décadas despues – que la URSS había inflitrado realmente espías en la Administración ( en la etapa de Dean Acheson como Secretario de Estado ).
    Y si nos centramos en los conflictos políticos en Hollywood – McCarthy a un lado – no está de más recordar que la tensión de aquellos años, como la de otras épocas, dividió al mundo del cine .
    Juicios de valor aparte, la preocupación en aquellos años de guerra fría, amenaza nuclear, guerra de Corea ….hizo que muchos cineastas se sintieran molestos con ciertas actividades o mensajes muy de izquierda . Entre ellos John Wayne, Cecil B. de Mille, Frank Capra, Leo McCarey , Walt Disney, Charlton Heston, Ronald Reagan, Robert Taylor, Gary Cooper, Jeanette MacDonald, George Marshall, Sam Wood, Gary Cooper, Robert Montgomery, Shirley Temple, Adolphe Menjou, Ginger rogers, King Vidor , Borden Chase, Ward Bond , Henry King , Nunnally Johnson, John Farrow, ..y algunos más ….

    1. John Space dice:

      Habrá que preguntarse si la decadencia de los 60 no fue después de todo un castigo del dios del cine…

      1. No creo, eso tuvo más que ver con el auge de la televisión unido al agotamiento natural de los grandes directores (los reconocidos y los por reconocer) o la normal contracción tras unos 50 que fueron la releche y también a la insólita pujanza del cine europeo, popular y de autor. Pero Hollywood siguió produciendo gran cine en los 60 (el mejor Wilder, por ejemplo, pertenece a esa década y ahí está funcionando la “generación de la televisión” y todavía la de “la violencia”) e incluso vivió na auténtico esplendor en los 70, tanto por la fuerza de sus artesanos como por la calidad de los nuevos sultanes. Fue una década de locura, exceso y pesimismo, de moteros tranquilos y toros salvajes, como explica muy bien el magnífico libro de Peter Biskind.

    2. Que McCarthy no investigó el mundillo de Hollywood es una verdad inapelable. Fue el ínclito J.Edgard Hoover -que menudo personaje más jugoso era- el que más interés puso en purgar Hollywood o más bien en saber quien era quien y en controlar el poder económico y social del “ala liberal” y la fuerza de los sindicatos, que a esto se redujo en gran medida la entraña de la caza de brujas en el cine.
      En cuanto a McCarthy en si… en mi opinión su mejor reflejo se puede encontrar en la excelente paranoia de la guerra fría que es “El candidato del miedo” de John Frankenheimer. Un espantajo vociferante y demagogo, mangoneado por todos lados.

  18. El asunto es más complejo, McCarthy era una persona difícil y se entregó con pasión a su causa ( le costó la vida ). Uno de sus asesores fue Roy Cohn, maquiavélico y brillante ( la película Ciudadano Cohn retrata parte de los avatares de su vida ).
    McCarthy gozó de gran popularidad y muchos apoyos al principio . Y como se demostraría décadas despues, varias de sus investigaciones fueron certeras. Su desgracia comenzó cuando atacó a la Administración Eisenhower perdiendo el tono profesional de sus primeros años.
    Robert Kennedy trabajó para McCarthy en los primeros tiempos en su oficina.
    Hoy hay editados en Estados Unidos voluminosos estudios que colocan la figura en su justo lugar, con luces y muchas sombras , pero algo más complejo que la caricatura que de él pintaron sus enemigos . Y por supuesto, era tan solo un senadot que presidía un comitè del Senado . Ni detenía, ni juzgaba ni tenía poder ejecutivo alguno .

    1. Tenía un poder más sibilino e igualmente mortal (socialemnte mortal), el de manchar reputaciones y obligar a la probatio diabolica. Una manipulación tortuosa de los miedos de la época, mateniendo a la sociedad civil en guardia contra unos fantasmas que, en muchos aspectos, solo eran relativos. Un personaje siniestro con una noción equivocada del patrotismo, una ambición personal salida de madre y escasacapacidad para detectar como estaba siendo manipulado por intereses de orden superior (tanto para mantener el statu quo, como para crear mártires).

      En fin, muy interesante esta charla que agradezco sinceramente.

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