Política de actores: Charles Bronson en América violenta y Alain Delon en Tratamiento de shock para Cinearchivo

Abro un mes casi en el exacto lugar en el que cerré el otro, entre rendezvous con extraños caballeros (recuerdo una vez mas: Viernes 1 / Octubre / 16:30 / Plaza de la República / Centro Municipal de El Coto / Gijón ) e incursiones en casa ajena. Regreso a Cineachivo con la novedades de este mes en edición en DVD que me tocan, dos títulos de 1973: la francesa Tratamiento de shock, hasta ahora inédita y la norteamericana América violenta, esta si editada pero en una copia tan chapucera que provocaba cataratas. Ambas tiene poco que ver, pero están débilmente unidas por algo que he dado en bautizar (con mi arrogancia habitual), la politique des acteurs. Es decir, que la autoria final del producto (más allá del interés desigual que presentan sus directores), sus rasgos básicos y sus limitaciones de todo tipo se encuentran condicionadas e impuestas por las respectivas imágenes cinematográficas de sus intérpretes. En este caso Alain Delon (y parcialmente Annie Girardot) y el habitualmente minusvalorado Charles Bronson (juntos en 1968 en aquella maravilla de Jean Herrman titulada Adiós, amigo), que ha decir verdad no protagoniza el film ideal para acabar con esa condición. No teneis más que clickar sobre los carteles para leer las reseñas correspondientes.

El experimento del Doctor Deviliers: Tratamiento de shock

Tratamiento de shock fue el film que reveló internacionalmente al hoy prácticamente olvidado Alain Jessua. No es un film sin interés desde luego, se sigue con gusto y divierte su mala idea subterránea por más que esté expuesta con bastante ingenuidad y poco garbo estético. Es, además, muy hija de su tiempo. Repleta de simbolismos, emplea el género (el thriller de horror paranoico con protagonista femenina de moda en la época) para realizar un comentario oblicuo y estilizado sobre la lucha de clases y la perpetuación del poder, donde Delon subvierte o más bien emplea su imagen de bello tenebroso (y protagoniza un lustroso baño en traje de Adán, tan celebrado que hasta provocó que la película se estrenara en el Reino Unido como: Doctor in the Nude) para dar vida a un villano de encanto demoníaco que vive de alimentar (literalmente) la obsesión por la belleza y la juventud de una élite de ricos y poderosos en decadencia. Aciertos parciales en cuanto a empleo de la música y las localizaciones (con agradable reminiscencias de El Prisionero) sostiene el interés de una trama que nunca llega apurarse hasta el límite de la necesaria ambigüedad. fichaDvd.asp?idRubText=5461

Asesinos de reemplazo: América violenta

Si este título francés es hijo de su tiempo, ¿qué no será entonces América violenta si su propia existencia está determinada por su coetáneas? Michael Winner (aquí el soberbio western, Lawman) malgasta en esta ocasión su enorme talento en el momento más fértil de su carrera, el primer quinquenio de los 70, para servirle a Charles Bronson su propio Harry, el sucio. Dos años posterior a la obra maestra de Don Siegel, América Violenta se alimenta por igual de este nuevo arquetipo del policía fuera del sistema y del boom mafioso post-Padrino, para amalgamar, de aquella manera, una trama particularmente absurda que posibilite robar de ambos éxitos sin mayores ambiciones que seguir exprimiendo la taquilla. Así y todo la dignidad profesional de Winner salva los muebles y el film se deja ver gracias a cierto poderío visual propio del corajudo cine criminal USA del periodo. fichaDvd.asp?idRubText=5462

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