Naschy 70’s: Muerte de un quinqui para La abadía de Berzano (y otras cosas)

Me reengancho a la filas de La abadía de Berzano con otra contribución al monumental dossier en curso sobre la obra completa de Paul Naschy y lo hago ya en el año 1975 con una película que, sin exagerar, puede calificarse de infame: Muerte de un quinqui.

Dirigida con notable molicie por un desmotivadísimo León Klimovsky y en la cual el primer hombre lobo guionista de la historia continuaba, por una parte con su tendencia al reciclaje de esquemas argumentales y, por otrora mantenía el empeño en no encasillarse en el estricto fantaterror, empleándose sobre el thriller con la misma poca fortuna que las veces anteriores. Un título únicamente destacable como muestra de la honestidad profesional, la entereza, el talento y la belleza de una actriz tan desaprovechada como Carmen Sevilla.

Simultáneamente comienza en Cinearchivo un especial homenaje Luis García Berlanga, abarcando, en esta primera entrega, su filmografía entre 1950 con Esa pareja feliz y 1969 con ¡Vivan los novios!, siendo este título de cierre el que me corresponde en esta ocasión, labor saldada con el reciclaje del artículo ya aparecido aquí: FichaFilm.asp?IdPelicula=1985&IdPerson=15798

Finalizado este cuarteto excursionista, volveré, espero que este mismo fin de semana, sobre las huellas del cine español para revisitar Carne de horca, un excepcional western de bandoleros de Ladislao Vajda, lo cual dará pie a repasar diferentes aspectos de la filmografía de tan estimulante autor y a encontrase con el desconocidísimo territorio de las co-producciones hispano-portuguesas. En cierto modo este artículo dará continuación al de Neville y conocerá una previsible secuela en la figura de algún otro director nacional, aunque todo se andará. Este largo “ciclo español”, donde se incluiría también ese catálogo sobre el thriller (I y II)  de pronta ampliación, servirá, además, como marco a la tercera conversión de la esbilla cinematográfica, en entrevistadora, la cual tendrá como protagonista a un director (y escritor) español, claro.

Fin de la pausa publicitaria. Ahora, Muerte de un quinqui: muerte-de-un-quinqui

“()se conforma con ser un thriller gangsteril tópico y ramplón en el que, tras convertir un atraco en masacre y dejar a su novia (la recurrente Eva león) para el arrastre en un ataque de furia posterior, el Cody Jarrett cheli, un auténtico psicópata edípico que se pone hecho un otentote cada vez que se le menta la madre, se refugiará como guardés en un caserón, poniendo patas arriba con su magnetismo sexual de pelo en pecho a los dueños de la finca, un invalido amargado e impotente y su esposa insatisfecha y frustrada. Es decir, Naschy recicla el armazón argumental/dramático de su previa (y algo mejor) Los ojos azules de la muñeca rota, de igual modo que luego lo hará en la, esta si muy superior, El carnaval de las bestias ya en 1980. Según este molde, la narración experimenta siempre un requiebro tras el primer tercio que convierte la película en algo diferente de lo que prometía. Así, un protagonista criminal o de pasado criminal tendrá que, por una u otra razón, refugiarse en un caserón siempre apartado donde se dará lugar a un huis clos más cercano al horror psicológico en lo que constituye una especie de Teorema cañí a mayor gloria del personalismo del divo protagonista (guionista, argumentista y dialoguista, tal que así aparece acreditado), convertido en irresistible macho de bien lubricada potencia, en contraste con el “castrado” varón de la casa, en esta ocasión un Heinrich Starhemberg como antiguo tirador olímpico confinado en una silla de ruedas.
Como en las otras ocasiones, la trama criminal se olvida sin más ni más e incluso el personaje central parece otro sin mayores justificaciones (y por cierto, ¿a cuento de qué el personaje es sordo y lleva un ostentoso audífono si luego no tendrá ninguna incidencia en la historia ni se hará uso dramático del mismo, aunque presente multitud de posibilidades, más allá de hablar de un pasado de malos tratos?, ¿tendrá que ver con que en 1973 Truffaut lo luciera en La noche americana?) en beneficio del psicodrama sexual de salón con pretensiones de comentario social y todo, rodado y montado del modo más pedestre imaginable, nulo narrativamente y torpe a rabiar.” (continuar)
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9 Comentarios Agrega el tuyo

  1. John Space dice:

    Me llegó esta mañana el feed. Otro interesante título.

    zape, ?cantará la Esbilla las alabanzas a Blake Edwards? ?Tal vez a Jean Rollin? ?Ambos, en el mejor de los casos?

    1. De Rollin seguro que no. Nunca me ha interesado interesado demasiado,lo he probado poco y me ha resultado insípido y soporífero.
      Al menos Blake Edwards estará un tiempecillo homenajeado con por la bellísima presencia de Lee Remick.No era nada mal director y tiene algún título poco valorado que merece otra oportunidad, de la estupenda comedia Vacaciones sin novia, al thriller clínico-irónico Diagnóstico:asesinato, con un James Coburn genial y unos diálogos excelentes, pasando por el policiaco Chantaje a una mujer, un film atmosférico e intenso. Le perdí la pista a partir de Cita a ciegas y algunos de sus trabajos más célebres no me entusiasman. Quizás merezca la pena darle un repaso despues de este “ciclo español” a partir de alguna de estas películas. Veremos,veremos…

  2. Duke dice:

    También hay que recordar de Edwards un excelente western crepuscular: Dos hombres contra el Oeste (Wild Rovers, 1971) su vuelta al género tras varios papeles secundarios y guiones a finales de los 40. Tengo entendido que uno de ellos es una joyita poco vista, El imperio del crimen (Panhandle, 1948) de Lesley Selander.

    1. Sí, él ya tiene una carrera bastante alrga como guionista antes y también como actor en papeles muy pequeños aunque en esta que dices ya actua en un rol más principal por lo visto. De Selander no creo haber visto ninguna, al menos no con conciencia, en la autonómica asturiana ponen western todos los dias y en tre ellos muchas de estas pequeñas producciones (mucho Audie Murphy Y Rory Calhoun tambien). Hay que estar atento porque salta la joyita a la que te descuidas. Quizás, con suerte, aparezca esta.
      Dos hombres contra el oeste lo recuerdo algo impostado, no se como explicarlo. Aun así es un trabajo muy curioso en su carrera y una películal que tampoco es para despreciar. Hace tiempo que la ví de todas maneras.

  3. MART. dice:

    Interesante tu pagina, este tipo de cine me deja una sensacion extraña, lo amo y lo odio.

    Esta pelicula no la vi, pero Los ojos azules de la muñeca rota, si y me gusto, no se me hacen pensar en esa epoca que no vivi, y si hubieran elegido otros actores y precidido de ciertas escenas hasta buena seria.

    1. Pues muy bienvenido. Si que hay algo de eso que comentas, a veces estas películas tienen buenas ideas que, por circunstancias de todo tipo, no podían desarrollarse y dan que pensar en cómo hubieran sido en otro contexto.

  4. Duke dice:

    “De Selander no creo haber visto ninguna, al menos no con conciencia,”

    Selander empezó curtiéndose con tropecientas películas de la serie de Hopalong Cassidy desde el segundo lustro de los 30 hasta después de la Segunda Guerra Mundial, normalmente eficaces porque son muy entretenidos, que es lo que básicamente se les pedía. Recuerdo especialmente Bar 20 (1943) con Robert Mitchum de secundario y, raro era, sin hacer de villano. Selander después ascendería a lo que aquí en Europa se conoce como western de serie b de los 50, pero que no son tales, disponían de un presupuesto, un equipo, unos repartos y un calendario de rodaje que sin los lujos y prestaciones de las producciones señeras de los estudios, pero sin las carencias y presupuestos ajustados de la verdadera serie b de épocas anteriores dominadas por series en torno a un actor-personaje o los seriales. De esta época destacan para Selander Belle Starr´s Daughter (1946), con George Montgomomery, especie de secuela de Belle Starr (1941), de Irving Cummings; War Paint (1953) con Robert Stack; El imperio del crimen (Panhandle, 1948), con Rod Cameron, Cow Country (1949), La pradera sangriente (Shotgun, 1955) con Sterling Hayden e Yvonne de Carlo, y producida y creo recordar que escrita por Rory Calhoun; Tall Man Riding (1955), con Randolph Scott y Dorothy Malone, y alguna más, como la segunda aventura para la gran pantalla del Llanero Solitario de Clayton Moore -The Lone Rider and the Lost City of Gold (1956)-.

    Después en los 60 se pasó a la televisión y siguió haciendo algún western para la gran pantalla pero sin llegar a inscribir un sello de artesanía realmente apreciable. En esta época realizó varios de los “westerns
    geriátricos” producidos por A.C. Lyles para la Paramount y un par de producciones para la Fox con la antigua estrella de la serie b Don “Red” Barry, intérprete de la seie de Red Rider, y ya habitual secundario en producciones de mayor ambición comercial en el género.

    “(mucho Audie Murphy Y Rory Calhoun tambien).”

    Últimamente echan por las autonómicas bastantes producciones de la Universal, estudio para el que ambos trabajaban, aunque muchas de las copias emitidas amputan los formatos panorámicos.

    De Audie Murphy recomendaría, aparte de sus dos películas con John Huston (que son sin duda sus mejores interpretaciones y donde el director jugaba con su imagen de héroe de guerra): The Cimarron Kid y A Time for Dying, de Budd Boetticher; No Name in the Bullet, de Jack Arnold, que aprovechaba bastante su imagen aniñada y no muy expresiva y algunas más que realizó para gente bastante solvente como George Sherman -Hell Bent for Leather (1960) y alguna más-, y en menor medida, R.G. Springsteen -Bullet for a Badman (1964)-, Harry Keller, Jesse Hibbs y algún otro.

    Últimamente también se está revalorizando un par de producciones de los 60 del maestro de los seriales William Witney: Apache Rifles (1964) y El renegado de Arizona (Arizona Raiders, 1965) aunque la tercera, 40 Guns at Apache Pass (1967) es bastante sosa.

    De Calhoun también conviene repasar varias de su etapa en la Universal con algunos de los directores antes citados: Sherman -Dawn at Socorro (1954) con dos duelos magistrales-, Arnold -Red Sundown (1956) que repesca en un flashback planos de la anterior-… También recuerdo con agrado algunos de los que realizó con Ray Nazarro para la Columbia.

    1. Fabuloso y abrumador recorrido Duke. Acepto tú consejo de experto, me pondré a rastrear alguno de estos títulos y me mantendré atento a la parrilla de mi autonómica, que el otro día pusieron una de Jack Arnold y se me escapó (la pena es esa, que se notan las amputaciones del formato y los doblajes son espantosos). ¡Ah! y la de Selander con Randolph Scott me suena de haberla visto en un videoclub de aquí, de Gijón, que es la repera, surtidísimo y con una enorme sección western.

  5. Duke dice:

    En referencia a Selander había olvidado comentar que en los 60 llegó a venir a España a rodar una coproducción con los Balcázar: Texas Kid (The Texican, 1966), protagonizada por Audie Murphy y Broderick Crawford, siguiendo los patrones clásicos del género en vez de los nuevos aires llegados con Leone.

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