Marzo 1ª Quincena / 12

01/03/2011. Corsino, by Cole Kivlin, Luis Argeo, 2010, Asturias

Coherente prolongación de su previo y ya espléndido AsturianUS, que insiste en la búsqueda de las huellas del pasado, en la memoria viva y en la memoria que se desvanece. En este caso centrándose en la peripecia existencial de Corsino Fernández, niño de la guerra depositado por su padre en el remolque de un camión en Moreda, concejo de Aller, y que por cuestión de una mínima confusión de nombres y lugares nunca pudo regresar a su verdadera casa. En lugar de eso recorrió las colonias y hospicios de Francia y el Norte de África hasta ser trasladado a los Estados Unidos donde fue brevemente acogido por varias familias, una de las cuales le dio su nuevo nombre Cole Kivlin. Nacía entonces por segunda vez. En 1996 decide revelar finalmente a su familia la verdad de su origen, reencontrándose entonces con quién fue y atisbando quien pudo haber sido: Corsino Fernández. Todo lo cual fue recogido en el libro colectivo We came alone. Trabajo sobrio y emotivo, de voces y rostros, de espacios y vacíos, la historia de un hombre contada por él mismo. Con sencillez. Ahí es nada.

02/03/2011. Ladrona por amor (Gambit), Ronald Neame, 1966, USA Moderadamente ingeniosa y divertida comedia sobre robos perfectos que se apoya principalmente en la muy screwball contraposición entre los estilos de sus dúo protagonista, chispeante Shirley MaClaine, impasible Michael Cane y se beneficia del concurso de un siempre genial Herbert Lom, quien mejora claramente al función con su papel millonario excéntrico e irónico. En definitiva material puramente sixties: sofisticación a cualquier precio, fotografía luminosa, colorido a tutiplén, planificación rebuscada, exotismo internacional y mucha ligereza dirigida con cierto garbo por Neame. Ingeniosa al comienzo, progresivamente rocambolesca luego, se olvida con la misma facilidad con la que se ve.

04/03/2011. La morte scende leggera, Leopoldo Savona, 1972, Italia Especie de emparedado de un par de bocetos de guiones arrejuntados sin mayor criterio por el temible Leopoldo Savona, aunque, curiosamente cada uno de ellos podría haber resultado atractivo a su manera. Por un lado la historia de un desagradable “falso culpable”, un traficante de drogas con contactos políticos y económicos a los cuales recurre para librarse de cualquier investigación, aunque estos solo desean librarse de él y por otro, una segunda mitad centrada en la estancia del interfecto y su pimpante novia en un hotel abandonado donde es víctima de una conspiración de retrogusto inesperadamente gótico destinada a enloquecerle. La cosa avanza de cualquier manera entre restregones varios, interpretaciones indignas de tal nombre, desconocimiento de los mínimos rudimentos de puesta en escena o montaje y pobreza general. Un subproducto en todos los sentidos, sin gusto, sin talento, sin vergüenza.

05/03/2011. Broken Lullaby, Ernst Lubitsch, 1932, USA

Finalizada la Gran Guerra un joven músico torturado por la imagen de un joven alemán al cual mato frente a frente en las trincheras resuelve acudir a visitar a la familia de este en busca de expiación, pero en al conocer a los padres del muchacho se verá incapaz de confesar. Impresionante drama íntimo filmado por Lubitsch entre sus chispeante operetas para/con Chevalier y que reivindicado no hace mucho aparece como una de las obras cumbre de su filmografía. Simultáneamente enérgico y contemplativo, emocional y reflexivo, dotado de un timming magistral y un sentido de la puesta en escena depuradísimo, desborda emotividad limpia y contiene uno de los finales más sobrecogedores de la historia. Lionel Barrymore da un recital como viejo médico que recupera la ilusión y el reparto reserva la aparición de la excelente actriz del mudo Zasu Pitts.

07/03/2011. The Raiders, Lesley Selander, 1952, USA

Modesto western Universal a todo color acerca del consabido enfrentamiento entre unos honrados mineros y un cacique local, con la particularidad de ser este el alcalde y que, de fondo, se dirime la independencia de California. Uno de los muchísimos westerns de su bien recuperable (e irregular) director, filmado con solvencia aunque sin demasiada pasión. Los primeros minutos, violentos y cortantes, resultan excelentes y aunque luego decaiga nunca llega a ser vulgar. Se sigue con (moderado) interés pese a estar ya mil veces visto, amén de contar con algún detalle interesante como el del sádico matón que compone Hugh O’Brian o la misma presencia de una actriz tan poco aprovechada como la sueca Viveca Lindfors, aquí como interés romántico de Richard Conte.

08/03/2011. Los amantes de la isla del diablo, Jesús Franco, 1974, Francia

Uno de los trabajos más sólidos de su autor durante los ya decadentes 70 que supone una variación abiertamente folletinesca y exaltadamente melodramática de la previa “99 mujeres”. Así nuevamente el escenario es un penal (doble en esta ocasión) en el cual los jóvenes protagonistas, purísimos, son encerrados/destruidos por la envidia/placer de una pareja mayor de depravados corruptores. Temática sadiana particularmente querida por Franco que aquí una óptima plasmación. Abierta a todo tipo de influencias enriquecedoras, mucho mejor construida y filmada que su media en la década y encima espléndidamente interpretada (y musicalizada por un inspirado Bruno Nicolai) tanto por lo habituales, mención especial para un Dennis Price conmovedor en su decrepitud, como por las incorporaciones tanto el bello Andrés Resino como la canadiense Genevieve Robert (o Deloir), de una inocencia y sensibilidad devastadoras. Solo el abuso del zoom y otros modismos de la época lastran un conjunto más que respetable.

09/03/2011. Castaway on the moon, Lee Hae-joon, 2009, Corea del Sur Excéntrica comedia romántica sobre la relación a distancia entre un ejecutivo suicida que termina varado en una isla en medio del río Han y una muchacha que vive desde hace años encerrada en su habitación y que lo contempla desde su ventana a través de una cámara fotográfica. Realismo mágico y apuntes sobre la incomunicación en el mundo moderno en un conjunto bienintencionado y obvio, formalmente agradable aunque un tanto relamido y definitivamente estirado. Pese a optar por soluciones muy diferentes su premisa resulta muy similar a la de la excelente novela de J. G. Ballar “La isla de cemento”, admitiendo obvias influencias de “Amelie” y algunas más lejanas (y solo en ciertos aspectos) del cine de Wes Anderson.

10/03/2011. Tomahawk Trail, Lesley Selander, 1957, USA

Un minúsculo western de producción independiente (la Bel-Air, casa para la que habitualmente trabajó Selander durante los 50) aunque con apoyo de la United Artist en al distribución donde sus responsables reciclan no pocos aspectos de títulos previos, principalmente de la excelente War Paint (1953). Encontramos de nuevo, a una patrulla de caballería diezmada atravesando de forma penosa el territorio indio, a todo lo cual se le añaden para la ocasión un teniente enajenado e imbecil (no necesariamente por este orden) y un para de rehenes femeninas. A una primera parte nervuda y directa le sigue un alicaído tercio final donde se impone el diálogo sin interés y la acción ramplona para dar cuenta del acoso sufrido por los soldados una vez guarecidos entre los restos de un fuerte previamente arrasado. Duración reducida al mínimo, fotografía en blanco y negro, sobrio protagonismo de Chuck Connors y presencia, entre un reparto de ilustres desconocidos, del gran Harry Dean Stanton.

10/03/2011. The disappearance (La desaparición), Stuart Cooper, 1977, Canadá/GB

Extrañísimo “melo-thriller” sobre un imperturbable asesino a sueldo en plena crisis matrimonia que ve como, simultáneamente, desaparece su esposa y recibe un sospechoso encargo en Inglaterra. Insufrible en cuanto a la pedantería de los diálogos y a la pretenciosidad general de una trama rigurosamente incomprensible. Montaje asincrónico/asociativo muy cercano a Nicholas Roeg, obvias influencias del clásico A quemarropa y también resabios de un título anterior con Sutherland como Klute donde también se jugaba a la deconstrucción/reinterpretación de las claves del noir. En definitiva una mezcolanza irritante en principio pero de rara fascinación final, gracias tanto a la formidable labor de John Alcott en la fotografía, mezcla exacta de abstracción y naturalismo, como a un equipo de intérpretes superlativo (no así la horrible protagonista femenina) rodeando a un Donald Sutherland genial. A saber: John Hurt, David Warner, Christopher Plummer y David Hemmings, quien además ejerce de co-productor.

11/03/2011. Crimen en la noche, Bob Clark, 1974, USA

Un joven combatiente regresa a casa después de haber sido dado por muerto, pero lo hace convertido en una especie de muerto viviente necesitado de sangre. Apreciable miniproducción de horror de notable fuerza alegórica, sobre los traumas y la alienación provocada por la guerra de Vi…etnam dirigida por un profesional con un puñado de títulos de interés durante la década (principalmente la excelente fantasía holmesiana “Asesinato por decreto”) y que aquí se sobrepone como puede a la pobreza presupuestaria según una feísmo estético entre lo buscado y lo obligatorio. Mediocres interpretaciones, a excepción del más que inquietante Richard Backus, genial en su performance “vaciada”, sorprendentes hallazgos icónicos e impresionantes imágenes finales.

14/03/2011. Los Tarantos, Francisco Rovira Beleta, 1963, España Transposición libre de Romeo y Julieta en los ambientes gitanos de la Barcelona de los primeros 60 según una lógica que fusiona lo estilizado y lo documental en un conjunto quizás falto de un mayor pulido pero rebosante de fuerza expresiva. Las flaquezas de su esquematismo argumental y cierto desmañamiento formal, se ven reparados por sus constantes aciertos en cuanto a captación de ambientes y tipos, pero especialmente en virtud de su plasticidad primitiva y el estremecimiento que causa su formidable banda sonora, además de atesorar un puñado de momentos y escenas memorables, desde las visitas al Somorrostro, hasta el baile nocturno de Antonio Gades por una rambla solitaria y regada (culminada por un travelling en retroceso portentoso), pasando por su imponente clímax final, una larguísima secuencia nocturna que convoca por igual el aliento trágico y la estética del noir. El dúo protagonista, la también bailaora Sara Lezana y el galán Daniel Martín cumplen con cierta sosería, el gran característico José Manuel Martín está genial como el sanguíneo asesino Curro “El Picas”, pero la presencia del mito Carmen Amaya, fosca y menuda, antigua y telúrica,es la que parte en dos la película como un rayo en cada una de sus apariciones.

15/03/2011. Testigo accidental, Peter Hyams, 1990, USA

Una mujer presencia el asesinato de un abogado del crimen organizado. A partir de ese momento será perseguida sin tregua mientras el ayudante del fiscal del distrito intenta protegerla al tiempo que la lleva en tren desde Canadá hasta Los Ángeles para que declare. Vulgar remake del espléndido thriller claustrofóbico The narrow margin (Richard Fleischer, 1952) carente casi por complete de las innumerables virtudes del original, desde sus rotundos personajes, a sus ingeniosos diálogos pasando, principalmente, por una formidable utilización del espacio. Con una tendencia obsesiva por espectacularizarlo todo, repleta de guiños sin ningún fundamento/respeto hacia el material de partida y con un Gene Hackman idéntico a si mismo, solo se sostiene (y de aquella manera) por la entidad de sus interpretes secundarios y el hecho de que, después de todo, Hyams no es tan mal director.

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