Junio 1ª Quincena / 12

06/06/2011. High Wall (Muro de tinieblas), Curtis Bernhardt, 1947, USA

Atmosférico thriller psicológico de cierta sofisticación sobre un ex-piloto de la 2ªGM con problemas mentales producto de sus heridas de guerra que cree haber asesinado a su esposa y termina por ello recluido en un psiquiátrico desde donde, una vez curado, intentará atrapar al verdadero asesino con la ayuda de su psiquiatra. Dirigida con estilo por el olvidado Bernhardt se centra en exceso en la cháchara psicoanalítica que hacía furor en el melo-noir de la época en lugar de apurar la riqueza paranoica de la historia. Sobrias prestaciones de Robert Taylor usando bien su estilo ambivalente como torturado héroe y genial composición del gran Herbert Marshall como villano sibilino e imperturbable.

06/06/2011. Zombis Nazis (Dead Snow), Tommy Wirkola, 2009, Noruega

Mentecata producción Noruega equivalente en lo suyo a cualquier subproducto Americano de similar especie. Desperdicia las atractiva posibilidades pulp de sus soldados nazis muertos vivientes en pleno siglo XXI en beneficio de una comedia splatter ejemplarmente cretina, sin gracia, sin gusto y sin talento. Interpretada de pena y sin historia alguna pretetende, encima, y desde su indigencia creativa un perspectiva no se sabe si groseramente irónica o metarreferencial a clásicos de la variante.

‎07/06/2011.Little shop of horrors, Roger Corman, 1960, USA

Versión macabra de las comedias con/de Jerry Lewis filmada por Corman con su celeridad proverbial y escrita con maliciosa inteligencia por Charles B. Griffith. Más sofisticada de lo que pueda parecer, abierta incluso a la parodia de distintos géneros con ejemplar laconismo, remeda con agudeza las constante “lewisianas”, incluso sus mecánicas/motivos menos obvios y presenta, igualmente, un retablo satírico con alma de cartoon que fusiona ternura y acidez.

09/06/2011. A la caza, William Friedkin, 1980,USA

Archisórdido thriller urbano sobre un policía que debe infiltrarse en el submundo homosexual neoyorquino con el objetivo de detener a un asesino en serie. Burda y superficial no es más que un panfleto amarillista con pretensiones, rematadamente tramposa como película, además. La monocorde estética sucia de Friedkin logra cierta sensación de agobio y viscoso verismo, pese a lo reiterativo y feísta que resulta todo y Pacino no está tan cargante como suele (solía), aunque sus tortuosas dudas sexuales sean más teóricas que prácticas.

12/06/2011. Arrástrame al infierno, Sam Raimi, 2009

Horror sobrenatural, cartoon agresivo a lo Chuck Jones, algo de sátira, otro poco de humorada negra…un retorno de Raimi a la juventud que, en realidad, se salda con la constatación de que es imposible retroceder en el tiempo. Sin fuelle durante su última media hora entrega momentos enérgicos y dislocados en número suficiente para divertir y, desde luego, demuestra que todavía rueda el horror con una personalidad y un conocimiento varios cuerpos por delante de otros anémicos cultores presentes, ahí están sus momentos de cámara más frenéticos o el siempre creativo empleo de las sombras, una marca del director. Digna en todo caso, con orgulloso tono “b”, homenajes constantes al clásico de Tourneur Nigh of the Demon, sin soniquete autoconsciente y beneficiada de un soberano score de.

13/06/2011. Cazador de recompensas, Tonino Valerii, 1966

Primer film dirigido por el gran Tonino Valerii que en poco hace preveer los futuros logros del cineasta en el género. Más allá de proponer el protagonismo del bounty killer y ascenderlo así a la categoría de personaje-estilo que por si mismo define el spaghetti-western (cínico, amoral, con el dinero como único pensamiento, de una eficiencia “ejecutoria” implacable,…) poco ofrece. Detalles del gusto clásico de Valerii (tanto en personajes como en planificación) aparecen de tanto en tanto entre la atonía general y la placidez estándar del invento apenas se ve animada por su irónica estructura circular, al intensa presencia de una breve Rada Rassimov, el “boetticheriano” prólogo o por un estupendo capítulo casi autónomo con presencia de Fernando Sancho y que incluye una de esas sentencias lapidarias indisociables del género, esta vez en boca de Craig Hill (en clave Eastwood): “No voy a ningún sitio si puedo mandar una bala”. A modo de curiosidad consignar el papelito para un Sancho Gracia teñido de rubio.

14/06/2011. Lacombe Lucien, Louis Malle, 1973, Francia

Áspero film sobrela Franciaocupada que toma como protagonista un joven ignorante que termina por enrolarse en las filas colaboracionistas después de no conseguirlo en las de la resistencia. Tratamiento seco, nulo en concesiones y de perturbadores resultados, transmite a la perfección la extraordinario complejidad de su contradictorio e inescrutable protagonista, así como logra un clima extraño de violencia latente, miedo intrínseco y  placidez chocante. Impresionante no-interpretación del desconocido Pierre Blaise para un film singular, que causó no poco revuelo en Francia al sacudir partes de la historia bien poco favorecedoras y por lo general maquilladas.

14/06/2011. Sexy Line, Teruo Ishii, 1961, Japón

Divertido bolsilibro en imágenes que supone la cuarta entrega (de cinco) de la saga “Chitai”, toda ella alrededor de diferentes intrigas centradas en el mundillo de la protitucióny/o el vicio tokyota pero con cierto aire de desenfado y mucho estilo en la dirección. Menos intrascendente de lo que pueda parecer da una curiosa idea tanto del submundo criminal (de forma muy estilizada y hasta ingenua, eso si) como de diversas situaciones de la mujer contemporánea e independiente en el Japón. Energica puesta en escena, incluido el constante recurso al rodaje callejero, urgente y testimonial, picardía erótica (antológica la larga secuencia equívoca de la pareja de improvisados investigadores intentando desatarse) y ciertos detalles levemente perversos muy propios de su pintoresco autor. Espléndida fotografía blanquinegra, delicioso score easy listening, nefastos intérpretes masculinos y excelentes femeninos, en especial la recurrente Yôko Mihara como descarada carterista que ayudará al atribulado héroe, un oficinista que descubre que su novia pertenece a un red secreta de prostitución después de que esta aparezca asesinada y la policía le culpe a él.

14/06/2011. Yakuza, Sydney Pollack, 1974

Uno de los grandes títulos criminales del cine americano de los 70 y la mejor película de su director, tan buena que ni parece suya, abrazando por igual el intimismo y la catarsis violenta. Soberbiamente rodada, con un montaje ejemplar, sentido cromático y una banda sonora de Dave Grusin inolvidable. Sortea las tentaciones turisticas y/o fascinadas en virtud de una perspectiva que auna lo épico, lo crepuscular y lo ético tanto sobre las relaciones masculinas (y sus traiciones) como sobre las divergencias culturales amén de valorar con idéntico peso las personalidades de su pareja estelar: un Robert Mitchum sutil y genial y un Ken Takakura hipnótico y estilizado.

‎15/06/2011. Joko invoca Dio… e muori, Antonio Margheriti, 1968, Italia/Alemania

Durante sus dos primeros tercios un spaghetti-western “corbucciano” perfectamente vulgar, con sus venganzas, sadismos y héroe masoquista. Pero fuertemente personalizado en un tercer actor memorable, filmado por Margheriti tal y como si fuera una película de horror -planificación barroca, empleo de las sombras, importancia dramática del color (amarillo) o el sonido,…- y con el formidable escenario de una mina de azufre como guarida del villano, un dandy psicopático completamente vestido en tonos amarillentos (incluida la tez del rostro) encarnado por un genial Claudio Camaso, hermano de Gian María Volonté. Por un lado prefigura la inminente inmersión gótica a la que el autor someterá el género en la magistral “…Y Dios dijo a Caín” y por otro, burla burlando (y echándole un poco de imaginación), puede verse como una aclimatación al contexto/espíritu del eurowestern de los enfrentamientos/personajes de Batman y Joker.

15/06/2011. La viuda alegre, Ernst Lubitsch, 1934, USA

Versión sonora de la célebre opereta que supuso todo un derroche de medios en su día y la culminación del ciclo musical del autor en compañía del inefable Chevalier. Como siempre su ligereza irreverente, su picardía sexual y su malicioso sentido de la observación van mucho más allá del hedonismo aparente para levantar una sátira institucional al completo. Tan endiabladamente sofisticada (eso que se llama el “estilo indirecto”) y cosida con puntadas tan sutiles y resistentes que hasta soportan el exceso de bailes y los gorjeos de Jeanette MacDonald. Desde luego el cine del primer quinquenio de los 30 no solo no ha envejecido sino que ha rejuvenecido.

15/06/2011. El asalto de los hombres pájaro, Douglas Hickox, 1976, USA

Acción directa al gusto de los 70, en este caso centrado en el secuestro de la familia de un empresario americano en Grecia y el rescate emprendido por el anterior  marido de la raptada, un aventurero y mercenario encarnado con su carisma habitual por James Coburn, tras reclutar a unos especialistas en acrobacias aéreas, asunto este que se lleva la parte del león, muy al gusto de la época también. Más que competente en todos sus apartados técnicos (extraordinaria fotografía y montaje), con buen ritmo, maravillosos exteriores griegos, excelente score de Lalo Schifrin y secundarios de altura (entre ellos el gran Harry Andrews) se resiente de un guión mínimo e incluso risible

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