Paisajes de una década: el neo- western para Pasadizo

Más que un reciclaje una ampliación, convertido en paisaje de una década, de aquellos Espectros del western publicados hace poco. Revitalizados con la pretensión de dar una cierta idea del neo-western y una cierta idea del género, mutante, evocativo, a lo largo de ya una década en al cual toca encontrar al western tanto en su forma canónica, es decir dentro de unas determinadas coordenadas espacio-temporales (y estético-dramáticas) como serpenteando posmodernamente entre otros géneros, otras formas, otras sensibilidades.

Contando con las impagables labores de edición de Carlos Díaz Maroto (incluyendo un par de referencias a títulos que no había visto personalmente) la presente actualización para Pasadizo desactiva el anterior acercamiento, al cual supera por fácil goleada, incluyendo una larga introducción totalmente nueva y la inclusión, junto a Open Range, Enfrentados y Appaloosa de la muy interesante El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford:

Pasadizo: Una aproximación al neo-western

“(…) Frente a este afortunado remake otro profundamente necio, El tren de las 3:10 (3:10 to Yuma) perpetrado por James Mangold en 2007, donde se convierte lo que era un penetrante duelo psicológico en austero blanco y negro en un vulgar agite de acción y divismo actoral. No exactamente un remake, pero con la sombra de la visión dirigida por John Wayne (y John Ford) sobre ella, tenemos también El Álamo. La leyenda (The Alamo, 2004), dirigida por John Lee Hancock(…) Por su parte Océanos de fuego (Hidalgo, 2004) al menos proponía una agradable, por modesta, mixtura aventurera entre la variación amable sobre la magistral Muerde la bala (Bite the Bullet, 1975) de Richard Brooks y el habitual tono pseudospielberg de su realizador Joe Johnston, mientras Cold Mountain (Cold Mountain, Anthony Minghella, 2003) intentaba con bastante ínfulas una translación de La odisea al marco de la Guerra civil americana, dejando el western únicamente como contexto histórico. Apreciable por su singularidad arriesgada fue el singular melodrama telúrico-familiar El perdón (The Claim), donde el inquieto Michael Winterbottom tomaba
prestadas estética y localizaciones familiares, pero poco más. Un curioso aporte supone un film indie dirigido por una mujer, Kelly Reichardt, con Meek’s Cutoff (2010), acerca de colonos que atraviesan el desierto de Oregon en 1845; (…)
De igual manera podría mirarse a otros filmes que han evocado la ética del género o su herencia estético-conceptual, y aquí cabrían ese curioso híbrido de chambara, exploit de Mad Max, tebeo, spaghetti-western y western americano que es El libro de Eli (The book of Eli, Albert & Allen Hughes, 2010), la simpática pero menor aportación neozelandesa Tracker (Ian Sharp, 2010), con ciertos parentescos con respecto a Enfrentados pero escaso nervio en su propuesta aventurero-metafísica, malbaratado por su empanada espiritualista y por un exceso de referencias que superan por mucho al talento de sus responsables, la musculosa y pulp Centurión (Centurion, Neil Marshall, 2009), en apariencia un peplum bárbaro, en realidad un western en territorio indio en toda regla, con regusto fantastique y nervio en la realización. Especialmente destacada la metafísica The Proposition (John Hillcoat, 2005), profundamente australiana en su concepción y ejecución en realidad, y perfectamente olvidables la exótica y atorrante El bueno, el feo y el raro (Joheunnom nabbeunnom isanghannom, Kim Jee-woon, 2008) o la olvidada y muy pretenciosa Cenizas y pólvora (Dust, 2001) (…)
También aproximaciones literalmente contemporáneas, la más cercana en el tiempo No es país para viejos (No Country for Old Men, 2007), otra adaptación de los Coen sobre un material a medida, en esta caso del capital Cormac McCarthy, quien ya aportara el material de base para Todos los caballos bellos (All the Pretty Horses, Billy Bob Thorton, 2000), edulcoración de su poderosa novela de 1992. Igualmente “McCarthyana” resulta la crepuscular y bíblica Los tres entierros de Melquiades Estrada (The Three Burials of Melquíades Estrada, Tommy Lee Jones, 2005), que con justicia debe colocarse entre los mejores western sin apellidos del milenio presente. Algo similar a Una historia de violencia (A History of Violence, 2005) sorpresiva aportación de David Cronenberg entre algún western con Glenn Ford y el noir rural. Más cerca del americana, decididamente emparentada con la relectura del melodrama que el cine norteamericano emprendió en los sesenta a través de títulos de filiación country como Hud (Hud, Martin Ritt, 1963) se encuentra Brokeback Mountain (Brokeback Mountain, Ang Lee, 2005).
Y si es por exotismo, y recontextualización espacio/temporal, bien pueden listarse la singular y desmelenada, entre el spaghetti-western, Sam Peckinpah y el heroic bloodshedExiles de Johnnie To o la espléndida Un hombre sin pasado (Mies vailla menneisyyttä, 2002) donde Aki Kaurismäki acerca con sinceridad su personal discurso al western logrando reflejar como pocas películas contemporáneas la ética profunda del mismo. Aunque puesto a lo inclasificable, Las lágrimas del Tigre Negro (Fa talai jone), aportación filipina de Wisit Sartsanatieng, gana por goleada. Fue el sabor festivalero del 2000, y como tal está caducado, pero su delirio kitsch y su desprejuiciada alma de telenovela todavía la mantienen disfrutable, a su manera, claro está. (…) pueden dar la apariencia de un género activo, lo cual no es exactamente lo mismo que un género vivo, ya que, como quedó expuesto al principio, estamos tratando con la retroalimentación constante, con el fetichismo por una imaginería acometida desde diferente tipos de nostalgia.(…)” Continuar
“(…) Jesse James es aquí un héroe trágico, tortuoso y distante, casi homérico, cuya predestinación como leyenda está unida a un destino fatalista, inapelablemente heroico, como es la muerte. Para transcender, el héroe mitológico debe morir, para alcanzar la categoría de leyenda tiene que tener un final a la altura; Dominik no se contiene en subrayar el momento del asesinato dando la impresión de que James lo espera conscientemente, como un paso natural en el curso de su existencia.
De este modo, Robert Ford emerge como la contrafigura, literal y metafórica, como el anti-héroe definitivo. Si Jesse James es hermoso, solar y magnético, Robert Ford será feo, fosco y repulsivo. La disimilitud física marca la distancia, nuevamente olímpica entre el que es y el que quiere ser. En estos elementos radica lo mejor de la cinta de Dominik, pero de justicia es señalar que no le pertenecen totalmente, sino que son una hábil transposición de la magnífica, mucho más que sustanciosa e increíblemente audaz Balas vengadoras (I Shot Jesse James), primera película rodada por el gran Sam Fuller en 1949 (…) Continuar
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22 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Perro fantasma dice:

    Muy bueno este acelerado repaso o ampliación, ¿Conoces “The Tracker” de Rolf de Heer? otro film australiano con alma de western al que creo que “The proposition” le debe bastante e intuyo que ese “Tracker” de Ian Sharp también.

    1. Si que la conozco pero no la he visto…por lo que he leído del argumento guarda bastante similitudes con la neozelandesa de Sharp, que es una cosa simpática y poco más. Haré por verla.

  2. Monumental tu artículo, que ya había leído en parte, con el análisis de las películas propuestas.
    Estupendo el repaso aunque ya sabes que no comparto tu apreciación por el remake de “El tren de las 3:10”, precisamente por los defectos que le achacas (para repeitr lo ya visto en su irreptible original, mejor quedarse quieto), reconversión a un films de acción segun los tiempos modernos. Muy bien traido lo del “eastern” de Gans of New York y comparto completamente tu opinión sobre otros títulos como “El perdón” (que extraño es este Winterbottom), y los pretenciosos “Cold Mountain” y “Cenizas y pólvora”. Y sí, también pienso que “Un día de violencia” podría ser perfectamente un remake encubierto de “Llega un pistolero”, pequeño western a reivindicar.
    Saludos!

    1. Sobre la de Mangold pesa de manera nefasta mi admiración por el original, una de las cumbres del western psicológico, hay que reconocerlo. Pero es que el remake lo encuentro indefinido e irritante, con muchos de lo peores vicios del cine moderno, empezando por lo gratuito de todo, por la pose antes que por la autenticidad. Que no la aguanto, vamos.

      1. Jajajaja… ha quedado claro. Por cierto, vuelvo a dejarlo caer, a ver si le haces un día de estos una reseñita de las tuyas al film de Glenn Ford que menciono, y del cual soy fan (de la peli y del actor). Por cierto me hice con ella en DVD no hace mucho a un precio razonable. Edición warner pelada de extras pero de calidad aceptable. SI deseas copia te recuerdo que te tengo localizado, no tienes más que decirlo 😉

  3. La vi, la vi…es una película extraña, me gustó bastante pese a los inoportunos bailoteos de Rusty Tamblyn. Crawford está genial, Ford derrocha intensidad y el final es muy ingenioso. Un film con buen clima y un cescendo dramático de cuidado. Tengo por ahí otro curioso western psicológico en reserva, “Invitación a un pistolero”, y quizás podrían formar un buen programa doble.

  4. El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford me parece una excelente obra y un producto genial que analiza la mitificación de algunas figuras de norteamérica y la bajeza de otras (ese Ford bordado por Casey Affleck que puede ser un reflejo de los verdaderos Estados Unidos). Con un acabado pictórico en los encuadres por parte de Andrew Dominik que me recuerda al Terrence Mallick más lírico.

    También me uno a la reivindicación de la infravaloradísima Gangs of New York un mastodóntico proyecto que mereció más suerte y que tiene momentos brutales de buen cine, como esa batalla que abre la cinta.

    1. Gangs es una película que el tiempo va ha encargarse de reivindicar, no tengo dudas.

      La de Dominik es una propuesta muy interesante, aunque matizada por el hecho de que Fuller contó lo mismo y en muy similares términos de complejidad en 1949, nada menos. Creo que le sobran pretensiones y desvíos pero es un film trabajado, serio.

  5. Me apunto la de Fuller en la lista de pendientes y secundo lo de que el tiempo pondrá a Gangs of New York en su sitio, Todavía recuerdo como se me pusieron los pelos como escarpias en el cine con ese final con la vistas de New York (torres gemelas incluídas) y The Hands Tha Built America de U2 sonando de fondo.

    1. Fíjate si estaba yo entusiasmado que ni me molestaron U2…

      1. Ja, ja, ja esa ha sido buena.

      2. John Space dice:

        ?Eran U2? Mi negativa opinión hacia ese neoyorquino bodrio se ha multiplicado por cuatro.

  6. ¡De bodrio nada calvorota! Bill el Carnicero te hará una visita si no te reportas.

    1. John Space dice:

      Mientras no me suelte una de sus monsergas sobre la identidad americana mientras me despedaza…

      Ahora más en serio, no tengo mucha fe en estos proyectos Scorsese-DiCaprio (?dónde estás, De Niro?), pero cuando me anime a ver Shutter Island ya hablaremos.

      1. Casi mejor que no te animes…

  7. Sí, mejor pasa de Shutter Island, John.

    Pd: Ni el mismo Robert De Niro sabe donde está Robert De Niro.

  8. John Space dice:

    Lástima, tenía mejor pinta.

    1. Le sobran 40 minutos y 40 millones de presupuesto.

  9. Roy Bean dice:

    A lo mejor la mencionaste, y se me pasó, porque el artículo es monumental, y tiene un montón de datos, pero por meter un poco el dedo en el ojo, dentro de esto del neo-western, no he visto por ningún lado ( ya he dicho que se me puede haber pasado) “Sukiyaki wester Django” ese remedo de spaguetti hecho en honor del Djiango de Corbucci. Y eso que no me gustan un pimiento los spaguetti.
    Un currelo, la verdad, me ha gustado mucho, porque he visto la mayoría, a la que le tengo ganas y no he llegado es a la de Keilly Ritchard “Meek’s Cutoff”

    Abrazos y seguriemos poco a poco .-)

    1. Ese dedo ya me lo había metido yo previamente en mi propio ojo. Sencillamente se me olvidó alistarlo. Lo mismo que un título chino que veré en breve y que pinta bastante mejor que el de Miike: La patrulla de la montaña, del 2004.

      Igualmente se ha quedado fuera Blackthorn y tengo idea de que algún título mexicano ha tratado el género a su manera. Sería cuestión de investigar.

      Yo también le tengo ganas a Meek’s Cutoff (la parte del texto que le corresponde a ella y la de El Álamo corren a cuenta de Carlos Díaz Maroto en labores de complemento, ya que yo no las había visto).

      1. Roy Bean dice:

        Pero “mountain patrol” no es un Western, no sé si clasificarlo siquiera de pseudowestern. Es una película producdia por NG, sobre un parque natural y las matanzas de antíllopes por parte de partidas de cazadores furtivos, y los enfrentamientos con los guardias. Está bastante bien. Mountain Patrol, creo que era el título. De todas formas yo soy muy “cabrón” para salirme de los cánones, sobre todo del Western*Western.
        La de Miike es divertridisima, y que te conste que Miike no es santo de mi devoción. La otra la tengo yo, si quieres te la paso.

        Saludos.

  10. No, no te preocupes, están todas localizadas, ahora hay que sacar el tiempo para verlas. La de Mountain si creo tiene ese espíritu westerner, esa evocación de códigos de la qeu hablo un poco y que permite usar el género “deslocalizado” de su órbita espacio-temporal, por así decirlo. Todo esto a priori, claro. Cuando la vea (seguramente mañana, es decir hoy) se confirmará.

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