Y en sus ojos, un fulgor: “La novena puerta”. Especial Roman Polanski parte 2 en Cinearchivo

Segundo capítulo el Especial Roman Polanski para Cinearchivo en el cual mi cuota corresponde a una de mis debilidades con respecto al polaco: La novena puerta. Film extraño, singular en el cine contemporáneo por su personal tempo, su descreída ironía y su delicioso sentido lúdico, ajeno por completo al cinismo.

ESPECIAL ROMAN POLANSKI (PARTE II. 1979-2010)

La novena puerta: FichaFilm.asp?IdPelicula=164&IdPerson=16038

“Hay una escena, entre muchas, que ejemplifica con elegante sencillez la manera en la cual este film tan minusvalorado marca la diferencia con el pelotón de los torpes de thriller desde los 90: Dean Corso está sentado en una café de París, fumando compulsivamente y bebiendo un whisky tras otro mientras vigila a un extraño hombre negro con el pelo oxigenado que a su vez lo vigila a él, impasible, desde el otro lado de la calle. Como empieza a oscurecer un camarero enciende las luces del local, en ese momento Corso ya no ve nada a través de la cristalera, convertida por el contraste en un espejo donde se refleja su imagen sorprendida. Al salir afuera ya no hay nadie. Todo se desarrolla en un solo plano, sin más corte que un detalle sobre el vaso y la transición al salir del bar.

Polanski habla en esta escena, representativa pero intercambiable por otras tantas (el descubrimiento de la Baronesa Kessler estrangulada, guiño a Frenesí (1972) incluido, el suicidio de Telfer que abre el film, el cartel de St. Martin reflejado invertido sobre el parabrisas del coche que conduce Corso ya camino del clímax final,….) en una cinta presidida por la sencillez de quien ya no necesita alardes, con su personal voz irónica y su más juguetón registro paranoico. Ese intransferible «si es no es», esa deliciosa ambigüedad que a veces es juego y a veces es horror. También lo hace desde la desafiante posición del cineasta atemporal, el que se puede permitir, en el cine del presente, la parsimonia narrativa y la desafectación formal. Desde luego La novena puerta no es una de sus obras maestras, tampoco ahí que exagerar, pero si es un film distintivo de una forma muy íntima de entender el cine popular, el cine de género. Deentenderlo y de tratarlo; con distanciamiento pero sin condescendencia,(…)” continuar

“(…) De hecho, el film es un canónico relato detectivesco, un hard boiled irónico-satanista, con un detective (de libros) individualista y baqueteado, siempre con una palabra desagradable lista para cualquiera. Cínico y tramposo, carismático y desastrado. La trama, especialmente en la maravillosa hora y media que comprende el rastreo de los volúmenes gemelos de  Las nueve puertas del Reino de las Sombras —volumen escrito por el nigromante Aristide Torchia al dictado del mismísimo Lucifer, nada menos, y los cuales contiene diferentes pistas para invocar al maligno ocultas en determinados grabados realizados, directamente, por su mano—, se ciñe con garbo a las convenciones estético-conceptuales (Corso es golpeado y la imagen se distorsiona al desmayarse. Un entrañable tópico) del noir detectivesco de los 40 y 50 con ejemplar sentido lúdico y cariño por las fuentes. Historia rocambolescas e intrincadas, repletas de pistas y claves ocultas, puestas en marcha por misteriosos contratistas de motivaciones poco claras, motivaciones que, por supuesto, irán importando progresivamente más y más al (anti)héroe, junto a femmes fatales dispuestas a todo. Aquí, por un lado, una viuda, formidable Lena Olin, siempre, de carnívora sexualidad (literalmente atacará a mordiscos a Corso) y una desastrada viajera que es el deus ex machina (o diabolus ex machina, más bien) de la historia y un personaje singular, Simultáneamente guía y actante. Cada aparición suya tal se diría que parece estar precedida por algún tipo de sutil convocación (la mención a las brujas durante al conferencia de Balkan, la lectura del encabezado del libro en la biblioteca, el peligro latente en la casa de Fragas,….) y su actitud se diría corresponde a la del mismo Polanski en relación al material tratado: relajado e irónica, con ese perpetuo rictus de indiferencia somnolienta de la preciosa Emmanuelle Seigner y su enigmática sonrisa. (…)” continuar

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9 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Magnífico análisis para una película injustamente menospreciada. Probablemente la mejor adaptación de Reverte junto a El maestro de esgrima de Pedro Olea, a la que incluso supera… porque donde en esta última teníamos una novela corta, en El Club Dumas había un manuscrito bastante largo con dos tramas aparentemente conectadas pero divergentes. Celebro que Urbizu –magnífica esa entrevista que enlazas– apostara por la diabólica (sin duda la más interesante del libro) y que se hiciera cargo Polanski.

    ¡Y en fin! Sobre el filme en sí poco que decir más allá de que me encanta. El diablo siempre ha sido una de mis pasiones (Jeffrey Burton Russell y su quintento de libros teóricos a la cabeza) y esta película para mí es fundamental. Me gusta todo: la dirección, la puesta en escena, el diseño de producción, ese aire a hardboiled pero también a folletín contemporáneo y a aventura gráfica europea (Broken Sword), la distancia y el cinismo que transpira, la sobriedad no exenta de virtuosismo de Polanski al rodarla pero, sobre todo y por encima de todo, la Seigner. Vuelo incluido.

    1. Para mi es una debilidad absoluta, uno de mis Polanski preferidos y creo sinceramente que el tiempo la está mejorando y reivindicando de modo natural. Hace poco leía en un blog americano, creo que era, una definición muy simpática del film. Decía que ni era una película buena, ni una mala, ni una mediocre, que era extraña. Y aunque suene a perogrullo es así.

  2. Primera crítica autorizada que leo que no laponga a parir. Por eso esta, junto a la otra ya tradicionalmente vapuleada que es Piratas, no me atrevía a verla. Con esta crítica me alegras el día y me dispongo enbreve a desprecintar el dvd que tengo por ahí. Ahora, eso sí, lo tuyo y lo de Torralba con la Seigner no me entra. Una actriz detestable que siempre hace un poco más flojo todo título de su marido en el que aparece…

    1. Es que tiene una cara de vicio…
      En Lunas de hiel me deja turulato. Lo de autorizada…en fin, bien, gracias.

    2. La Seigner es como esta película. Una mujer extraña. La ves y piensas “tiene una cara que roza la androginia, unas cejas masculinas, una mirada agresiva y la mayor parte de las veces no actúa bien”. Y sin embargo algo tiene. Además no lo pierde con la edad. En La escafandra y la mariposa me gustó su actuación, y en la última que le he visto (la irregular aunque agradable Cena de amigos) estaba bellísima.

      Respecto al filme, poco más aparte de lo ya dicho por Adrián: extraño pero cautivador, con una ejecución que denota muchísimo oficio (sólo en apariencia simple) y una trama que embelesa. Por ponerle alguna pega, quizás se echa de menos un poco más de parsimonia y de menos mecanicismo en sus primeros dos tercios (hay cierta precipitación en cómo Corso se mueve de aquí para allá por Europa y poca recreación en cada etapa del viaje, como si el presupuesto no hubiera dado para rodar en exteriores o aprovechar las localizaciones) y su último tercio peca de un exceso risible, especialmente si lo contraponemos a la sobriedad anterior. Además echo de menos algo más de diálogo entre Corso y La Chica, especialmente porque la construcción de ella en la novela (donde se hacía llamar -je- Irene Adler) era espectacular. Con todo, los valores del filme y el aire a aventura gráfica/harboiled europeo, con un libro por mcguffin y una trama bibliotecaria, me ganan por completo. Ah, y se me olvidó antes: Wojciech Kilar se sale. Aunque me gusta más, Adrián, el tema principal que el leitmotiv de Corso, que es el que has puesto y del que creo que se abusa demasiado en el metraje. Aunque me guste enormemente, eso sí, porque desprende un espíritu aventurero pero calmado. Un bolero más indagador que indianajonesco, si se me permite la comparación (porque se usa para enfatizar el “espíritu de búsqueda” e incluso en las transiciones entre ciudades, como pasara con el tema de Williams)

      1. Poco más que añadir. En general se puede decir que esta misma película dirigida por un cualquiera sería un bodrio, Polanski la personaliza, la distingue y le da clase, relajación e ironía. Es un poco esa memez que se dice sobre los últimos Eastwood para despreciarlos: “Si la dirigiera otro sería un telefilm”. Evidentemente, por eso Eastwood es magistral y los otros hacen telefimes. Con esta, ídem de lienzo.

  3. Aquí otro que se una a la reivindicación de La Novena Puerta.

    Tiene atmósfera, un Johnny Depp políglota y carismático, unos secundarios memorables y todo un enrarecido ambiente entre satánico, folklórico y místico que queda realmente bien por la retorcida concepción que Polanski tiene del mal en su cine.

    La Seigner no está mal (el polvo del final es genial) pero tiene momentos un tanto risibles, como cuando aparece con el turbante en el coche.

    No es ni de lejos una de las grandes del polaco, pero se deja ver, tiene su sello (más que El Escritor, por poner un ejemplo) y es jodidamente entretenida.

    Pd. A mí la que me pone en esta peli es la madurita Lena Olin, que muslos por dios.

  4. Esta la peli de Polanski que más me gusta. Y además fue rodada parcialmente en Portugal, en la hermosa localidad de Sintra!


    Pedro Pereira

    http://por-um-punhado-de-euros.blogspot.com
    http://auto-cadaver.posterous.com
    http://filmesdemerda.tumblr.com

    1. En Sintra nunca he estado…para mi vergüenza por que pasa por ser uno de los sitios más hermosos de Portugal.

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