Agosto 2ª Quincena / 11

16/08/2011. Le pacha (Inspector Joss), Georges Lautner, 1968, Francia

Seco policial francés a la medida del genial Jean Gabin otoñal, explotando por tanto su imagen del hombre con un código fuera de tiempo, mirada irónico-desengañada y economía expresiva. En este caso un inspector enredado en una asalto a un furgón blindado que implicó a un compañero y viejo amigo finalmente asesinado por el despiadado cabecilla del golpe. Bien escrita, siempre punzantes diálogos del gran Michel Audiard, bien dirigida, con puntuales concesiones a las modas estéticas de la época pero en general de un modo eficaz, de gramática limpia y directa, sin adornos ni alardes, y con una memorable banda sonora de Serge Gainsbourg, el cual aparece autointerpretándose mientras graba, precisamente, el tema central del film: Requiem pour un con. Espléndida galería de tipos, dosis de acción considerables y brutal descreimiento final.

18/08/2011. Orden:caza sin cuartel, Anthony Mann/Alfred L. Werker, 1948, USA

Policial semi-documental típico de la producción barata de los 40 que se inspira en el caso verídico del ex-soldado y antiguo empleado de la policía Erwin Walker, el cual operó en el Los Angeles contemporáneo al film. Comenzada por el gris Werker y completada (más de la mitad del metraje según parece) por Mann queda por detrás de otras aportaciones suyas a la escuela y resulta disfrutable, principalmente por el ejemplar uso del sonido y el espacio de sus secuencias de acción, por una fotografía de John Alton tan densa que si pudieras meter las manos las sacaría negras y por la interpretación/personaje de Richard Basehart como criminal gélido y solitario.

19/08/2011. El Marqués del Grillo, Mario Monicelli, 1981, Italia

Sátira histórico-costumbrista sobrela Romabajo Napoleón que simultanea el one man show de un Alberto Sordi desatado (y más que genial) con una combinación de colores humorísticos que abarcan de lo grosero a lo sutil (y todo lo intermedio). Sin argumento propiamente dicho el film recoge de modo solo aparentemente desmañado el día a día de un noble descreído, vividor e iconoclasta, organizándose todo en torno a diversas anécdotas /cuadros de duración diversa que desembocan en una segunda hora ocupada casi en su totalidad por la broma del carbonero: esto es, la sustitución del Marqués por un sosias de si mismo: un carbonero borrachuzo y de contadas luces, imagen brutalmente deformada de la nobleza desocupada. Feroz y vivaracha, escatológica y punzante, de contumaz anticlericalismo, una farsa contra todo y contra todos realizada desde la lucidez más insobornable.

20/08/2011. City on Fire, Ringo Lam, 1987, Hong-Kong

Clásico de la escuela del thriller hongkonés de los últimos 80/primeros 90 (aquello del heroic bloodshed, aunque aquí de heroic, poco) responsabilidad de Ringo Lam, a la sazón uno de los padres del asunto, al cual legaría la memorable Full Contact en 1993. Tomando como base la historia de un policía infiltrado en una banda de atracadores que confunde sus lealtades el film puede verse como la contrafigura del mucho más popular cine de John Woo; frente al tono enfático, la estilización francófila y el lirismo al ralentí de este, Lam coloca su seca valoración de la violencia y una formulación mucho más áspera, naturalista y urgente. Bien elaborada en cuanto a guión y rodado con mucha competencia adolece de las fallas permanentes del lugar/época, es decir la atonalidad fotográfica, la banda sonora de espanto y la mediocridad interpretativa (pese al carisma de Chow Yun Fat y el esfuerzo de Danny Lee, ambos auténticas estrellas del movimiento), resulta algo envejecida vista hoy, aunque conserve momentos de gran fuerza y testimonie una manera de hacer y un momento histórico. Por cierto que los célebres paralelismos (hasta plagio se dijo) con Reservoir Dogs se circunscriben a dos o tres detalles puntuales.

21/08/2011. Oi Germanoi xanarhontai… (Los alemanes atacan de nuevo…), Alekos Sakellarios, 1948, Grecia

Farsa sobre los fantasmas de la ocupación alemana realizada en plena posguerra y que constituye uno de los filmes más celebrados de sus responsables, el guionista/director Alekos Sakellarios y el actor Vasilis Logothetidis dos de las figuras más importantes del cine griego tras la 2ª GM. El conjunto es valioso y digno de ser descubierto pero también estático y machaconamente ejemplarizante, con un Logothetidis histriónico y más bien cargante como figura paternal un tanto alocada (por momento puede recordar a nuestro ínclito Paco Martínez Soria). Ingenua en general, con afortunados momentos satíricos, aciertos costumbristas y buenos personajes secundarios. No es difícil advertir paralelismos con la comedia italiana contemporánea (incluso con la portuguesa o española) y con la balcánica de los 90, aunque sin la capacidad para emocionar de la primera ni la brutal contundencia nihilista de la segunda.

24/08/2011. Arroz amargo, Giuseppe de Santis, 1948, Italia

Un clásico por derecho cuya fuerza nace de la colisión entre la entraña neorrealista de su vívida captación de lugares y psicologías y la sublimación melodramática, sin despreciar el armazón narrativo que presta el relato policíaco.  Así lo auténtico, lo testimonial, se da la mano con lo representado gracias, además, a una formulación plástica poderosa, de enorme fuerza emotiva en las secuencias colectivas, que galvaniza en una arrebatadora puesta en escena de lo real. Vigorosamente dirigida resulta especialmente memorable por su sensualidad/erotismo sin adulterar, tan silvestre y exhibicionista como lo es la imagen icónica de Silvana Mangano. Pese a que la fuerza de la italiana sea lo más recordado la interpretación de la norteamericana Doris Dowling no se queda por debajo, al igual que la del colosal reparto de desconocidos, todos rostros y tipologías inolvidables. En cambio el dúo masculino Gassman-Vallone desmerece un tanto por tópicos y sobreactuados.

25/08/2011. The Asphyx, Peter Newbrook, 1972, Gran Bretaña

Un film singular e injustamente malconocido perteneciente a esa cara b del fantaterror británico que todavía guarda joyas de raros colores. En este caso una historia mezcla de ciencia-ficción retro, angustia espiritual y tragedia, con incrustaciones de humor negro (o más bien de un moralismo socarrón hijo de los cómics horroríficos de la ECo de la Warren), centrada en un obsesionado científico capaz de crear un ingenio para aprisionar el instante mismo de la agonía y así garantizar la vida eterna. Tan alucinada premisa recibe por parte del ignoto Newbrook un tratamiento sin sombra de ironía, con un estilo sobrio pero abierto al detalle rebuscado o tétrico (las formas elegidas para morir no pueden ser más deliciosamente malsanas), que se apoya con limpieza en su genial dúo masculino, nada menos que Robert Stephens y Robert Powell y en general presidido tono de rara melancolía e, incluso, contiene una nada desdeñable lectura metafórica entorno a esa máquina cuya (al)química fotosensible es capaz de capturar el alma para siempre.

 

26/08/2011. The Walker, Paul Schrader, 2007, USA

Especie de variación sobre su previo (y formidable) American Gigolo que no solo retoma la idea del acompañante masculino (des-sexualizado en este caso. Un maduro homosexual, celebridad de la alta sociedad washingtoniana, dedicado a entretener a las esposas de los políticos) sino la síntesis de retrato puramente ambiental, intento de penetración psicológica y thriller político. De tal manera y como en otras ocasiones la intriga, frustrante, de imposible resolución, sirve como rail para el fresco social y la captura minuciosa de un personaje/arquetipo definido por su exterior (el suyo propio y el de aquello que le rodea) aunque en absoluto superficial. Pese a que los buenos tiempos de Schrader ya pasaron no es este un film a despreciar en tiempos de pobreza en cuanto a propuestas adultas y todavía mantiene constantes y buenos momentos donde se combina la estilización en el uso expresivo del color, los objetos y los espacios con la brillantez de unos diálogos maliciosos (aunque probablemente demasiados) que especulan con aparente fundamento sobre los entresijos de la política estadounidense y los diferentes grupos de presión que actúan entremezclados con ella (¿o son la misma cosa?). La esforzada interpretación de Woody Harrelson, una elección nada obvia, y el soberbio reparto (memorables Lauren Bacall, Lily Tomlin o el gran Ned Beatty) ennoblecen el conjunto.

29/08/2011. El imperio de los canallas, Jean Delannoy, 1967, Francia

Enésimo film de atracos perfectos sesentero memorable únicamente por su terceto protagonistas: el otoñal Jean Gabin (habitual del sub-género durante esos años y en muestras bastante mejores que esta), un Robert Stack importado y menos intenso de lo habitual y la siempre magnética Margaret Lee. Gira en tono al regreso a la acción de un veterano gangster ahora retirado y un viejo amigo, un aventurero americano, dispuestos ambos a limpiar una partida que debe recoger un convoy militar, todo con deriva calamitosa y final irónico. Delannoy dirige con la más gris de las correcciones y el conjunto, si bien no aburre, apenas cumple gracias a cierta distinción típicamente francesa.

29/08/2011. Boxcar Bertha, Martin Scorsese, 1972,USA

Exploit facturado en cuatro días y con dos perras por parte de la entrañable (y fundamental) AIP sobre éxitos ajenos, el Bonnie and Clyde de Arthur Penn, y propios, la arrolladora Mama Sangrienta de Roger Corman, que sirvió a Scorsese para filmar la que fue su segunda película. Se reincide por tanto en el retrato, entre descarnado e intempestivo, entre erotizado y ácido, de los tiempos y leyendas de la Gran Depresión de acuerdo a una formulación urgente, impresionista, siempre más deshilachada que elíptica. El resultado es una película de intuiciones, de apuntes, tanto por si misma (la formación de los sindicatos, la lucha de los outsiders,…) como en relación al Scorsese que vendrá, del cual ya aparece la simbología católica y, entrecortado, su vibrante sentido del montaje o la personal representación/valoración de la violencia. Por lo demás el film resulta disfrutable todavía gracias a la genial intervención de John Carradine y a la sensualidad inconsciente de una Barbara Hershey irresistible.

29/08/2011. Foxfire, Joseph Pevney, 1955, USA

Un apreciable melodrama matrimonial al gusto de los años 50 de brillante fotografía technicolor, agrestes localizaciones en Arizona (simbolizando el carácter del protagonista) y cierto intento de complejidad psicológica en cuanto a su voluntad de reflejar tanto una masculinidad en duda como los conflictos de identidad racial del personaje de Jeff Chandler, un ingeniero de minas medio indio, y como todo esto, ambiente y neurosis, afectan a su nueva esposa, la excelente Jane Russell como mujer de cierta modernidad “mid-fifties” revelándose contra el rol de objeto sexual. No es un gran film pero es representativo de una manera de hacer y cuenta con el añadido del valor sociológico prestado por el tiempo, además está muy correctamente dirigido, con alguna composición de mérito, sin caídas en el exceso y con sólidas interpretaciones (incluso del hosco Chandler en un personaje a la medida), en especial, claro está, del genial Dan Duryea como médico cínico y borrachín que corteja a la Russell.

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6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Belén dice:

    Me gusta mucho el cartel de “Arroz amargo”, como de postal. También el de Gabin. Sordi y Mangano (extraoficialmente amor platónico del primero) en la misma lista con dos títulos estandarte de sus respectivas filmografías. ¡Menuda listaza!

    1. Ese cartel creo que es sudamericano (creo). Es muy bonito con es escena coloreada y está menos visto. Las dos italianas son un pedazo de clásicos por derecho, eso desde luego. No me extraña lo de Albertone con Silvana: era un diosa.

  2. Belén dice:

    Dicen que ella prefirió tener un affaire con Gassman. Se perdió al monumento romano…
    Ella en “Arroz amargo”, como dices, es un icono. Era espectacular, ciertamente.

  3. John Space dice:

    “No es un gran film pero es representativo de una manera de hacer y cuenta con el añadido del valor sociológico prestado por el tiempo, además está muy correctamente dirigido”
    Lo mismo va para _Drango_, también con Chandler y de la misma década. Un western B con historia digna de A (el Sur tras la Guerra de Secesión), música de Elmer Bernstein y algunas caras conocidas: Donald Crisp, Joanne Dru, incluso Ron Howard.

    1. John Space dice:

      Agh, no era ESE Ron Howard. Lapsus.

      1. No, el de Drango es el hijo de Leslie Howard. No la he visto, así que queda enlistada, que Chadler siempre es un protagonista agradable. No se si has visto un western contemporáneo que hizo con Welles de cacique, Sangre en el rancho; a recuperar.

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