(2012) Julio 2ª Quincena / 9

16/07/2012. El grito de la muerte, Fernando Méndez, 1959, México

Simpático tebeo mexicano dirigido por el nada desdeñable Fernando Méndez a mayor gloria del rejoneador y actor (o así) Gastón Santos y de su caballo Rayo de Plata, a modo ambos de émulos mexicanos de El Jinete Solitario y Silver bajo producción de la compañía de Alfredo Ripstein, Alameda Films.  En este caso es desfacedor de entuertos y su sidekick cómico, Coyote Loco, se enfrentan a una supuesta maldición que está acabando con una otrora acaudalada hacienda. Ayudada por lo toques atmosféricos tan querido por su realizador el resultado es una mixtura de horror, el mito de La Llorona, y western naif donde lo fantástico tiene explicación racional y todo vuelve a su cauce sin que el héroe cambia la cara en todo el metraje.

17/07/2012. Por favor, no molesten, Ralph Levy, 1965, USA

Comedia vodevilesca más bien sinsustancia a mayor gloria de Doris Day pero sin el ácido retrato de la burguesía chic de la América de los 60 que se agazapa tras el colorín de sus trabajos junto a Rock Hudson, aquí sustituido por el rocoso y bien poco apropiado Rod Taylor. En definitiva, las peripecias sentimentales de un matrimonio americano trasladado a vivir a Londres por culpa del trabajo del marido. Mil y un malentendidos e inconvenientes, aguada crítica al mundo femenino laboral, secundarios de enjundia como Sergio Fantoni o la gran Hermione Baddeley e histrionismos de la estrella entre una resolución cinematográfica plana.

18/07/2012. El ejercito de las tinieblas, Sam Raimi, 1992, USA

Uno de los títulos más divertidos de la década de los 90 gracias a proponer un espectáculo referencial que en gran medida se vale de recursos homologables a los (innumerables) filmes e historias referenciados, desactivando así cualquier postura cínica y revelando amor y solo amor por los materiales de partida. El resultado es un supervitáminado cartoon de espíritu Warner nacido de la superación de la propia mitología creada por Raimi en anteriores entregas de la saga Evil Dead a base de insuflarle nueva vida de tebeo de fantasía heroica con la base de Un yanqui en la corte del Rey Arturo. Bruce Campbell arrasa con su carisma de goma y su chulería, pero el film pierde fuelle en su segunda mitad después de una primera antológica, insuperable.

20/07/2012. Jagoda u supermarketu (Fresas en el supermercado), Dusan Milic, 2003, Serbia

Un tarambana que dice ser veterano de las fuerzas especiales toma al asalto un super de una franquicia norteamericana porque una de sus cajeras le ha faltado al respeto a su abuela.  Lo que sigue es una acelerada comedia al gusto balcánico – esto es: grotesca, satírica, vitalista, exagerada, cafre, absurda y populachera- donde el cerco de la policía se convierte en circo de tres pistas con discusiones sobre métodos democráticos o no mientras el cada vez más numeroso público jalea las ocurrencias del secuestrador. Dentro, la historia de amor más estrafalaria imaginable entre el susodicho y una encantadora cajera, ambos incapaces de adaptarse y comprender el mundo moderno. En conjunto una mirada caricaturesca pero no poco ácida a la Serbia contemporánea en base a una comicidad lo mismo gruesa más sutil. Dirección sin complicaciones que entiende que no debe alargar la anécdota, producción a cargo de Emir Kusturica (papelillo incluido, homenaje a los Clash y protagonismo para dos de los mejores, y más populares, actores serbios de su generación, Srdjan Todorovic y Branka Katic.

25/07/2012. Frozen River, Courtney Hunt, 2008, USA

Más monocorde que conciso, más plano que ascético, un drama con bordes negros de acuerdo al tono naturalista pero en el fondo melodramático del cine independiente americano de denuncia, o al menos de documentación de realidades. En este caso el tráfico de seres humanos en la frontera con Canadá, con el escenario helado de una reserva india rodeada de white trash. Algo así como el colector del sueño americano. El tono hiperrealista de la imagen digital subraya la sórdida desolación del conjunto, mientras la historia se abre a la esperanza a través de diversos elementos metafóricos y del proceso de amistad/apoyo entre dos mujeres que solo comparten su posición de desclasadas. Intenciones objetivistas, segundas oportunidades, perdedores en voz baja y conjunto bastante estandarizado, todo dentro de ese susodicho molde que es el “indie”, prácticamente un género (estético, narrativo, interpretativo…) en si mismo.

26/07/2012. Promesas del Este, David Cronenberg, 2007, GB

Thriller al tiempo seco y sentimental que prorroga por otros medios , tal y como lo había hecho Un historia de violencia, las obsesiones de su autor entorno a la mutación, el cambio y la identidad, la psique y el cuerpo.  Un Cronenberg menos parecido a si mismo pero igual de penetrante, supeditando su discurso a un cine de género de estirpe “b”, al cual su habitual economía de medios se adapta sin estridencias. Más que realista, aunque no faltan elementos de crudeza y verismo, resulta ser una fábula, un cuento de navidad de estilizados arquetipos llenos de ambigüedades, donde la mafia rusa es un marco nuevo para la misma obsesión.

27/07/2012. Four Rooms, vvaa, 1995, USA

La apoteosis de la efervescencia indie de los 90 en formato de comedia de episodios autoindulgente con un hipervitaminado Tim Roth – especie de versión canallesca y dopada de Jerry Lewis- como hilo conductor, un estrafalario botones viviendo la peor Nochevieja de su vida.  El asunto es un chiste navideño de colores pop y aire de comedia de los 60 al gusto de los 90, donde solo Robert Rodriguez parece entender la lógica de cartoon que atraviesa el invento en su memorable sketch. Los demás entregan o naderías, el conciliábulo de brujas de Allison Anders, patochadas cargantes, un muy decepciónate Alexandre Rockwell, poco antes responsable de la admirable In the soup o humoradas referenciales muy bien rodadas, caso de Tarantino y su apropiación de El hombre de Río, uno de los más legendarios capítulos de La hora de Alfred Hitchcock. Quizás visto hoy, sin la carga petulancia que presentaba en su día, resulta más divertido en conjunto, y desde luego sintetiza una época y un estilo del cine norteamericano de finales de siglo.

30/07/2012. ¡Qué viene Valdez!, Edwin Sherin, 1971, USA.

La imponente veteranía de Lancaster es casi lo único que sostiene un dirty western mediocre, que desaprovecha, entre personajes toscos, desarrollo a trompicones y puesta en escena anodina, un jugoso argumento tomado de una novela de Elmore Leonard. Se cuenta la hazaña crepuscular de un veterano ex-soldado medio mexicano, ahora sheriff fronterizo, por una muerte injusta en la cual él estuvo involucrado pero que fue culpa de un cacique local. Las posibilidades de estilización y los  componentes irónicos  que contienen su anécdota mínima convertida en violenta odisea o bien se malogran por bisoñez o bien aparecen solo muy al final,  quedando el conjunto reducido a una desangelada película de acción itinerante con algún buen secundario, exteriores españoles y el carisma de su estrella, para la cual está facturada a medida.

31/07/2012. El clan de los Nazarenos, Joaquín Romero Marchent, 1975, España

Una de las películas más desquiciadas de la historia de un cine español generoso en ellas: un enajenado ex-cura (Javier Escrivá más allá del overacting y vuelta) dispuesto a encontrar a Dios como sea decide hacerlo mediante la ofensa, el pecado, la degeneración y la violencia, dirigiendo para ello a una banda compuesta por psicópatas y desechos de la sociedad que actúan bajo una capucha rojiza. Para esconderse se refugian a un apartado pueblo y se hacen pasar por hermanos, cantando en el coro de la iglesia; un delirio. El resultado participa de ciertos elementos western y puede, incluso, remitir a su previa y desesperanzada Condenados a vivir, pero sobre todo es un enloquecido bolsilibro, un caótico hijo de la década de los 70 que si resulta reivindicable hoy es, precisamente, por su absoluta falta de frenos. Mística cazurra, metafísica altisonante, estética sucia pero nunca torpe… una entrada insólita en el eurocrimen de la época, personalizado tanto por el oficio de su director como por sus cualidades de muy española iluminación bárbara.

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. John Space dice:

    -Inicio del rollo-
    – Raimi… ?hizo mal este hombre al volverse “mainstream”? Porque su filmografía actual, la verdad, no invita a pagar entrada (o ancho de banda); no es que a otros, como Peter Jackson, le pase lo mismo, pero a éste siempre le quedará ESdlA…
    – A mí me decepcionó ese Cronenberg, pese al reparto y el oficio del director. El noir no es el fuerte de este autor, en mi opinión; tanto esta _Promesas_ como _Una historia de violencia_ me han parecido bastante huecas, impropias de un cineasta tan particular como Cronenberg. Pese a todo, es difícil no seguir viendo sus films (amor, que le llaman).
    – Sobre Four Rooms, !los 90 fueron una década tan rara en Hollywood! Uno casi piensa que el cine USA la palmó en aquellos años, con Tarantino y Kevin Smith por ahí pululando.
    – Me apunto las dos comedias; y con suerte, los directores españoles de comedia harán lo mismo.
    -Fin del rollo-

    1. Si que el cine indie USA tuvo su “momentum” en estos años. En la primera mitad de los 90 era lo más de los más, todavía sin domesticar, sin una estética estandarizada.
      Raimi hizo muy mal en abandonar sus posiciones, más que anda por que una vez que Hollywood te engulle acaba contigo.

  2. Belén dice:

    La primera mexicana me hace tilín. Parece un poco el Tex de Tessari. Y la de “Promesas del este” me gusta mucho. En general, lo que he visto de Cronenberg. El otro día vi en una página de Viggo Mortensen que “Alatriste” era su mejor película y casi me da un soponcio. Iba a contestar (al final no me decidí) precisamente que de la filmo de Mortensen, quizás las de Cronenberg sean las que destaquen, fuera de la mitología de Tolkien y alguna otra de estética hechizante como “Océanos de fuego”.

    1. Alatriste no es tan mala como suele decirse… pero de ahí a ser la mejor de Mortensen. Un poco exagerao.
      Y a mi también me gusta Oceanos de fuego, aventuras sin pretensiones, emoción, clasicismo… no estaba nada mal.

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