Los hombres que compraron América: Boardwalk Empire.

Publicado originalmente en NEVILLE: america-en-venta

[SPOILERS]

*Las dos primeras temporadas de Boardwalk Empire componían un artefacto geométrico de aterradora simetría. Perfectas en su disposición espacial, implacables en su exhibición de lo inevitable. En el primer capítulo del serial, Jimmy Damody, veterano de la Gran Guerra, traumatizado por lo que pasó en las trincheras y por lo que le llevó a las mismas, le decía a su mentor Nucky Thompson, tesorero y mainman de Atlantic City que no podáis seguir siendo un “medio-gangster”.

Veintitrés capítulos más tarde, en el terrible cierre de la segunda temporada, Nucky le daba la razón a Jimmy Darmody con una bala en la cara. Una bala que era, como las de Dennis Hopper en Terciopelo Azul, una carta de amor desde su pistola.

En coherencia con esta ruptura la serie, en la tercera temporada que la HBO ha estrenado hace apenas dos semanas, da un salto de más de un año hasta la Nochevieja de 1923. Cubriendo así tres años desde la ratificación del Acta Volstead, la Ley Seca, a finales de 1919 hasta la entrada, gloriosa, en los Roaring Twenties. Entremedias Nucky ha cumplido, por todos los medios, su promesa de mantener Atlantic City «más húmeda que el coño de una sirena».

Dirigido por Martin Scorsese, que puede decirse que como productor está consiguiendo contar aquello que solo pudo a medias en la feroz y frustrante Gangs of New York, la serie ha evolucionado desde un piloto donde el cineasta replicaba con su estilo más anfetamínico el ritmo sincopado y febril del cine de gánsteres de los primerísimos 30 adecuándolo a los márgenes (anchísimos) de representación de la televisión por cable actual, con toda probabilidad el medio audiovisual más libre de América hoy, hasta mostrar su verdadera ambición como fresco integral de un país contado desde la violencia- institucional, personal, moral, económica…-, sin rechazar ni el historicismo, ni el pulp.

Boardwalk Empire, como la soberbia Deadwood, como Los Soprano, de la cual el creador de la presente,Terrence Winter, fue guionista, y uno de los principales, o como The Wire, esta en otro tono, es una historia sobre la construcción de América a través de un cemento, unido con sangre, que  forman el crimen, la política, la corrupción y, claro está, la mitología que emana de todo esto. La minuciosa descripción de los mecanismos políticos que la serie presenta resulta tan apasionante como dificultosa de seguir en sus pormenores por el espectador europeo, en parte a la opacidad del sistema, en parte, siguiendo la costumbre de la HBO, a las nulas concesiones para con un espectador que debe de estar atento a todo detalle en una serie en la cual nada, nada, es accesorio y el subrayado anatema. Hasta el punto que la adscripción genérica y la tragedia son medios para un fin: documentar una serie de procesos históricos/culturales entrelazados. Mad Men, de manera mucho más oblicua, también emplea la misma táctica, lo cual hace que el visionado en paralelo de ambas resulte una experiencia recomendable, en especial por cuanto ambas proponen miradas sobre la evolución de los roles femeninos ajenas a la vulgaridad, la comodidad bienintencionada o el lugar común.

Si Los Soprano fue la demolición de los mitos, la cumbre de la mezquindad y el miserabilismo en la América de ahora, Boardwalk Empire son los cimientos del Siglo del Mal, el Siglo XX. Pero, al contrario que con los personajes de Los Soprano, Winter se pone el impedimento de no poder hacer con ellos todo lo que le venga en gana, al menos con más de la mitad de ellos, incluido Nucky Thompson, basado en el político republicano y gangster real Enoch L. Johnson. Su historia ya ha sido escrita y es bien conocida. Boardwalk Empire es ficción sobre la Historia y está alimentada, a partes iguales, de ficción y de Historia. Ese intervalo de la Historia que cuenta Boardwalk Empire fue extraordinariamente vivo, un momento de cambios y convulsiones a todos los niveles contado mediante una estructura fractal en la cual cada pequeño motivo replica el molde general. Por ejemplo, es imprescindible la versión original en virtud de la enorme importancia que tiene los acentos y las distintas hablas, muestras de un idioma mutando, que es un país mutando. Irlandeses, judíos, polacos… y el surgimiento de la cultura negra que comienza a tratarse con mayor fuerza en esta tercera temporada en curso.

Un país donde los forajidos son realeza y panteón, Boardwalk Empire comienza justo en el principio de su crepúsculo. Esta mitomanía del crimen, este veneración del outlaw se había forjado en la prensa y en los libros de a duro, ahí se había construido el mito del Salvaje Oeste, de los Wild Bill, de Wyatt Earp y el tiroteo en el OK Corral, de Bufallo Bill, de los James y los Younger, irredentos caballeros del Sur… En El hotel azul, un estupendo cueto de Stephen Crane, un sastre sueco llegado del Este en una caravana termina por provocar su propia muerte y la desgracia del otro por que está convencido de que allí, en medio del Oeste, sin duda van a matarlo a la mínima.

Digamos que lo que muestra Boardwalk Empire es el cambio que vino a barrer a los  últimos forajidos del oeste y a construir su propia mitología renovada, más aterradora y menos romántica. Son el futuro crimen organizado pre-burocratizado poniendo su parte, importantísima, en la construcción americana. Antes de las guerras de bandas de los 30, las creaciones de las familias, el Murder Inc y la institucionalización del crimen organizado que, a ojos de los norteamericanos, fue revelada al entrar los 50 en la televisada Comisión Kefauver. Ese arco entre los 10 y los 30 fue el fulgor de muerte del outlaw romántico y salvaje, de Baby Face Nelson a Dillinger, de Pretty Boy Floyd a Machine Gun Kelly o, claro, Clyde Barrow y Bonnie Parker, todos ellos tiene más mito que realidad  a cuestas y más que ninguno esto dos últimos, una pareja de mindundis lanzada a la fama por la prensa ávida y por una muerte especialmente espectacular.

Incluso el cine lo refleja así en el devenir histórico del thriller y sus arquetipos: de los gansters que enfebrecían la imaginación tomándolo todo a la fuerza, “bullets or ballots”, y con gran inteligencia la serie introduce en esta tercera temporada a un nuevo antagonista, Gyp Rosetti, moldeado a medias entre el George Bancroft de La ley del hampa y una versión brutalizada de James Cagney, al fuera de la ley contra su propio destino, el incomprendido como Henry Fonda en Solo se vive una vez; y de ahí un salto a la loa de las fuerzas de la ley en el procedimental de los 40, por contraposición a los excesos románticos y delirantes anteriores. Y luego losracketeers, las organizaciones camufladas, los burócratas del crimen que corroían América de punta a punta en los 50.

La época de la prohibición representa una ruptura en el mundo criminal. Dillinger y compañía son los últimos James, los últimos bandidos rurales y la iconografía mediática y popular los presenta como a figuras románticas. En cambio los que estaban llegando en los primeros 20, la nueva organización criminal moderna tenía un aire distinto, más tétrico, más siniestro, aunque incluso dentro de estos perduran figuras robinhoodescas como el padrino de Harlem Bumpy Johnson. Boardwalk Empire trata sobre la nueva criminalidad americana, la que va a dejar atrás el tiempo de las leyendas y el far west. Dillinger y Clyde Barrowhacían soñar a los americanos, Capone los aterrorizaba. Los primeros querían exhibirse como forajidos, mientras los segundos querían diluirse en las marañas legales, quería una fachada, poder negarlo siempre todo.

Los outlaws lo son “contra” el Sistema y los mobsters como Rothstein, el hombre que compró las Series Mundiales de Beisbol en 1919, Capone, Luciano, Lansky… o Enoch “Nucky” Thompson, lo fueron “en” el Sistema. Boardwalk Empire cuenta el doble natalicio del crimen organizado y la política moderna en los USA, mirándose en un espejo en el cual se reconocen gemelos. La corrupción es una enfermedad que corroe toda la serie, es el motivo central, la infección de la mordedura humana de una gran boca dentuda surgida del paseo de Atlantic City que infecta Norteamérica. Esta época que es el apogeo del crimen, es cierto, pero también el crepúsculo de las leyendas.

En la imponente secuencia de créditos, repleta de simbolismos y fotografiada en una sutil tonalidad verdosa, Nucky aparece mirando desde la arena, desde la bahía de Atlantic Ciy, esa Las Vegas antes de Las Vegas, al mar. Mientras fuma tranquilamente, llegan botellas y botellas al ritmo crispado de las guitarras eléctricas replicadas visualmente por relámpagos y vidrios rotos. La marea sube y cubre a Nucky por encima de los tobillos. Pero cuando la música comienza a desaparecer y la mar se retira los zapatos de Nucky están perfectos, secos, impecables. Está dentro, pero no le toca, no le deja huella. En un diálogo del último episodio emitido el personaje dice que respeta a la gente que sabe lo que quiere, sin mentiras y sin distinciones morales. Él, quiere que todo funcione por si mismo. Y sabe lo que hay que hacer. Y está dispuesto a ello, ya no es un medio-gangster. Jimmy Darmody lo sabe.*

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21 Comentarios Agrega el tuyo

  1. John Space dice:

    Queridos Reyes Magos…

    (A ver si así me pongo de una vez con estas grandes series.)

    1. Acaba de salir un pack con las dos primeras… no barato, precisamente.

  2. JC Alonso dice:

    Amigo, Adrián. Estamos hablando de los abuelos de los Soprano. Es la historia contemporánea de los EE.UU. A base de alcohol, prostitución, chantaje y violencia se conjuga esa magia que nos tiene atrapados y desquiciados pero no podemos vivir eso que conocemos como capitalismo. Los ojos psicodélicos de Nucky Thompson. Nos invitan al deleite de la factoría HBO. Scorsese se siente satisfecho de su proyecto y la platea lo celebramos. Es un placer ver tu blog. Estás invitado al inquietante Bypass. Descubre el artículo ”el paleozoico del Noir, Gangsters” y “HBO, Nueva ficción”. Disfruta y un Saludo.

    1. Me voy de visita al instante.

  3. Belén dice:

    Tienen muy buena pinta estas series de la HBO (las conozco por ti, que yo no veo mucho la tele). Sí que he tastado algunos capítulos de “Los Soprano”, con el gran Gandolfini. Las demás no he tenido el placer (aún) de conocerlas.

    1. Pues a ello, a ello. Puedes empezar por las cortitas como Carnivale, Deadwood o Roma y luego ir profundizando.

  4. Marie Stdh dice:

    La aparición de Bobby Cannavale en la tercera temporada le dio ese toque inesperado a la serie, creo que ya era justo que apareciera alguien que le pusiera un alto al personaje de Steve Buscemi que sin duda es de lo mejor que ha hecho este actor.

    1. Rosseti fue una sacudida de electricidad. Ahora con el buen Doctor Narcisse tenemos a un villano más insidioso, demoníaco.

  5. John Space dice:

    Y dígame, ?cuánto le debe esta serie a la impresionante _Èrase una vez en América_? (4 horas son demasiadas para mi cabeza, pero ha valido la pena el dolor de ídem, juro.)

    1. Le debe cosas, sin duda, pero el onirismo narcótico y el sentido suspendido del tiempo de Leone son irreproducibles. Le recomiendo The Knick, a todo esto.

      1. John Space dice:

        Por recomendado me doy.

      2. John Space dice:

        (Quería meter esto en una entrada sobre western, pero hay tantas…)
        ?Y qué me dice de esa otra película de 4 horas que también tuvo mala recaudación, _La puerta del Cielo_? Me la he tragado toda, y este Cimino sí que me ha gustado. Es tan hermosa como trágica; no le falta el típico tono populista-libertario tan caro a los EEUU, aunque la historia, más deliciosamente contemporánea de lo esperado (licenciados desencantados, ultracapitalistas e inmigrantes que sufren a éstos…), bien lo exige.
        Y además, qué bien que en 1890 ya vestían al estilo años 20 ó 30; es una forma de recordarnos que el western y el noir son parientes cercanos.

  6. John Space dice:

    Y usted, ?recomienda las demás temporadas de The Wire? Acabé la (impresionante) primera hace poco y no quisiera sentirme decepcionado con la segunda.

    1. La recomiendo fervorosamente. la segunda, de hecho, es mi favorita.

      1. John Space dice:

        Je. Ya iba a empezar el quinto capítulo ahora mismo cuando vi su post…

      2. John Space dice:

        Teeerminada. Qué Semana Santa más maja he tenido con ella. Mis temporadas favoritas: la 1, la 4 (deformación profesional es una de la razones, sí) y la 5, que es como una revisitación del cine de los años 30: Scarface por un lado y comedia de enredo por el otro. Además, esta última me ha dejado con ganas de serie sobre periodistas, pero sólo conozco Lou Grant…

      3. Yo tengo que reconocer no haberla terminado todavía… Me produce angustia abandonar Baltimore, esos personajes son demasiado de verdad.

  7. John Space dice:

    Lo son, lo son. Tan simpáticos y tan repulsivos como la gente del mundo real.
    Je, con esta serie uno aprende por qué la gente quiere ver historias con personajes actuando al margen de la ley pero por la justicia.

    1. Bueno…eso es el western.

      1. John Space dice:

        Ese pariente cercano del noir, naturalmente; pero también las de justicieros urbanos, con pijama o sin él.

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