El mal a lo grande: El pirata Barbanegra

Publicado integro en Ultramundo dentro del Dossier Pirata

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Edward Teach aparecía en mitad de la refriega con su barba negra trenzada humeando, mechas encendidas prendiendo de su pelo y más pistolas en su cinturón de las que cuatro hombres podrían llegar a disparar.  Emergía del humo con los ojos desorbitados, inyectados en sangre, carcajeándose y aullando. Era la puesta en escena de la leyenda, el miedo encarnado, el pavor en sangre y hueso. A Teach, que fue uno de los últimos de entre los grandes piratas y llego más al norte que la mayoría de ellos, le mató uno de sus lugartenientes, Robert Maynard, antiguo oficial de la marina real. La cabeza con la barba negra de aquel demonio que, decían, no podía morir, colgó del bauprés de la embarcación con la que Maynard llegó a Virginia para certificar la muerte del pirata.

Teach y Maynard son los protagonista de la producción de la RKO de 1952 “El pirata Barbanegra”, claro que no son ni sus encarnaciones históricas, ni sus versiones legendarias sino las apropiaciones hollywoodienses, directas a un inconsciente colectivo que desde ese mismo instante asociará a Barbanegra con la expansiva composición del genial actor inglés Robert Newton.BlackbeardThePirateLc5

La personalidad de Newton es lo que acaba por marcar el tono excéntrico, indefinido incluso, de una película que como apuntaba Quim Casas en el dossier que a las aventuras marinas dedicase la revista Dirigido por en 2006 (números 356 y 357) oscila, o se debate, más bien, entre “la aventura cruel y la comedia bucanera”, con su personalísimo Teach “marcando la pauta de un auténtico tratado de la de la traición, la mentira, la delación y el asesinato como única forma de vida posible en tiempos de meridiana crueldad”.(LEER)

(…) “El pirata Barbanegra” no es que sea una film truculento, es que se recrea en esa misma característica haciendo de ella su factor distintivo. El sadismo y la crueldad de Teach son gozosos, tan desmesurados como lo serían –aunque mucho menos gráfico, claro- en otro lugar, en otro tiempo, los de los villanos aplicados del péplum o el spaghetti-western. De hecho la mecánica rocambolesca de toda la película, con una serie de personajes dispares engañándose-ayudándose alternativamente alrededor de un tesoro que acabará, MPW-18317irónicamente, en el fondo del mar, anticipa de modo sorprendente esa danza humorístico-violenta, llena por igual de sarcasmo y peligro mortal tan típica del Eurowestern. (LEER)

(…) Todos los personajes se encuentran entrelazados por la amenaza de muerte, las lealtades cambian las mismo ritmo que las tripulaciones saltan de navío en navío y las personalidades se suplantan –la supuesta heroína interpretada por Linda Darnell en realidad ha robado el tesoro oculto de Morgan, Teach empleará un doble para fingir su propia muerte, Maynard se finge un médico caído en desgracia y luego un espía…- en un círculo que desemboca en un final feliz insólito, demencial: mientras Barbanegra es enterrado hasta el cuello en la arena y ve como la marea lo ahoga, inserto de una tremebundo plano subacuático incluido, la pareja protagonista se aleja en un bote, intercambiando besos frente al mar abierto. (LEER COMPLETA) 

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