(2013) Septiembre / 10

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Star Trek. En la oscuridad, J.J. Abrams, 2013, USA

Segunda entrega de las secuelas/variaciones sobre el universo Stra Trek original planteadas por Abrams virando hacia la acción aparatosa, los discursos altisonantes y el diseño de producción asfixiante.  Al tiempo que apela al fanatismo del trekkie mediante guiño superficiales (y en algunos caso absurdos y que solo funcionan como links vaciados de significado particular) se olvida de las posibilidades de un universo infinito para redundar en la enésima perífrasis de la América post 11S  (y la Inglaterra post 7J) que encima ya recibió el mismo tratamiento de sublimación superheróica en la saga Batman o en Skyfall. Interminable, agotadoramente espectacular, repetitiva en todos sus recursos (pocos) de puesta en escena, horriblemente interpretada y peor escrita,  el tópico de “bodrio caro” sirve como definición perfecta en este caso.

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Joven y Alocada, Marialy Rivas, Chile, 2010

Sátira costumbrista chilena con base autobiográfica, la de su guionista Camila Gutiérrez, que integra todo tipo de modismos hipermodernos –del microlenguaje de la Red al slice of life comiquero o la interpretación pop de la realidad- en su mirada ácida sobre cierto comportamientos de la burguesía chilena conservadora y evangélica. Descarada en su franqueza, divertida y demoledora pero reiterativa  a lo largo del metraje.

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Haywire, Steven Soderbergh, 2011, USA

Thriller cliché de espionaje con agente traicionado por la organización para la cual trabaja sometido por Soderbergh a una conversión en experimento con la acción, en especial cuerpo a cuerpo, y su puesta en escena, un vaciado donde solo queda el estilo y la credibilidad física de Gina Carano.  Oblicuo, esquemático e impresionista se apoya en un all-star cast y en la sedosa banda sonora de David Holmes para encadenar las distintas piezas de violencia, realizadas minimizando el montaje, sin música y usando planos largos que favorezcan la continuidad de la acción. En definitiva, la versión arty y eurófila de las películas de Jason Statham y similares, lejos, todavía, de lo que, por ejemplo, el cine oriental es capaz de ofrecer en el mismo terreno de juego.

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La sombra de los culpables, Jim Kouf, 1997, USA

Policiaco de cierta solidez y no poca honestidad que se aparta decididamente de las corrientes principales del “thriller” de los noventa ya que ni imita (mal y superficialmente) a Tarantino, ni escoge el camino del tumulto destrozón y la pirotecnia en Dolby Surround.  Por contra prefiere remitirse a ciertas concepciones del cine de los 70, con ecos del Lumet de los frescos de corrupción policial (especialmente Distrito 34: corrupción total) en versión de baja intensidad y una dignidad de b. Abusa de la casualidad para enredar la madeja y pide indulgencia con los cabos sueltos atados de manera algo efectista (aunque subyace en todo ello un fatalismo muy “noir”), y la realización en ocasiones confunde la sobriedad con la falta de  nervio pese a la elegancia de mantener la violencia en off y ciertas sutileza narrativas que rehúye el subrayado. Primer tercio notable, reflejando bien la total amoralidad del dúo protagonista, unos parásitos del sistema que serán triturados por la propia maraña que ellos han creado (droga decomisada para estafar y matar a pequeños traficantes, alteración de pruebas, creación de culpables y testigos, etc…) que contrasta con una segunda alargada y falta de angustia. En todo caso sigue con encomiable respeto las reglas del género (donde un pequeño movimiento siempre activa la catástrofe más descomunal) está interpretado con solvencia y merece una mayor atención que la que tuvo, es decir, ninguna.

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Al diablo con el diablo (Bedazzled), Richard Lester, 1967, GB

Proyecto personal de la pareja de cómicos Peter Cook (auténtico predecesor de gente como Stephen Fry o Steve Coogan) y Dudley Moore puesto en manos de un Stanley Donen desganado y en horas bajas que se limita a facturar una alicaída versión domada de la sátira pop propuesta por Richard Lester. Filmada de un modo plano y exangüe, además de feo con esa catarata de zoom”, alarga demasiado los gags y en pocos momentos es tan divertida como pretende (francamente, su remake es más gracioso pese a su gomosa parte final), aunque desde luego conserva cierta capacidad de corrosión y algún diálogo venenoso, amén de una química espléndida entre los dos actores, no tanto con la muy británicamente caballuna Eleanor Bron, quedando entre sus logros (junto con la rotunda presencia de Raquel Welch, claro) esa encarnación del diablo funcionarialmente dedicado a la jodienda cotidiana y por supuesto la irónica canción “Bedazzled”, interpretada aquí por Cook y que sería lúbricamente versionada por una displicente Anita Lane y un ardorosamente mendicante Nick Cave.

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Luca el contrabandista, Lucio Fulci, 1980, Italia

Poliziesco tardío/terminal que extrema todas las características sádicas y demagógicas del subgénero (para la ocasión los honrados contrabandistas se enfrentan a un belicoso gang marsellés que los extermina con mucho afán) en un combinado sanguinolento exactamente tan gratuitamente cruel y violentista como parece. Una barrabasada repletita de violaciones, cabezas acribilladas y rostros achicharrados a ritmo discotequero, cortesía de un Lucio Fulci alejado del fantaterror pero no de la cochambre. No carece de algún acierto, más allá del espectáculo que ofrece a los degustadores de menudillos y a los diletantes del derribo que se solazarán, además, con la presencia de Ajita Wilson, mítica transexual del más genuino eurotrash; principalmente su frenético ritmo y no poco acierto en la observación del estado subterráneo que mantiene Nápoles a flote; o medio sumergido, según se mire.

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Entonces los condené a todos a muerte, Sergiu Nicolaescu, 1972, Rumania

Fábula moral que se mueve entre el cripticismo alegórico típico de cierta tradición de la narrativa del este de Europa y el tamiz que proporciona la mirada infantil sobre el universo adulto, con unos personajes reducidos a sus arquetipos: las fuerzas vivas contra el tonto del pueblo. Lastrada por la presencia de muchos de los más feos recursos técnicos y visuales del cine de los setenta (es decir, reencuadres, zooms, desenfocados…) y por unos flashbacks horripilantes, aunque justificados desde el punto de vista del narrador, atesora, aun así, no pocos momentos de gran fuerza, siempre rozando lo fantastique, como ese misterioso inicio en el maizal con el niño disparando imaginariamente al jinete alemán que pronto aparecerá muerto, el oscuramente cómico funeral fingido que el protagonista exige para cumplir su parte del siniestro acuerdo que tendrá que suscribir para salvar el pueblo y especialmente la estremecedoramente bella escena en la que el crío contempla el desconsolado rezo de un Ipu transido. Momentos metafóricos a mansalva (la guerra como un juego para locos y niños, el descolocante final) y una banda sonora poderosísima con reminiscencias de los nacionalistas rusos, apuntalado por una interpretación de Amza Pellea asombrosa. Nicolaescu (entrevisto como el comandante de los soldados alemanes, por cierto) sabe mantener la nada fácil mixtura de onirismo y naturalismo, tanto estético como conceptual, que presenta la historia: a veces excesivamente ingenua, otras inescrutable. Un film digno de verse, sugerente y extraño.

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Samurai Wolf, Hideo Gosha, 1966, Japón

Chambara agradable aunque del montón dirigido por un autor con obras maestras en el género (y fuera de él)  que cuenta la archiconocida historia del espadachín desarrapado y cínico, que esconde una habilidad invencible y un heroísmo rezongón, ayudando a unos necesitados, en este caso una joven ciega que regenta un negocio de mensajería, contra las fuerzas opresoras y corruptas del gobierno, y que tendrá, por supuesto, que enfrentarse a otro “ronin” que siempre será un tipo elegante y sombrío que oculta algún secreto tortuoso que por culpa del cual tomó el camino torcido. Se deja ver en virtud de su ritmo vertiginoso y el estiloso toque visual de Gosha, un tanto rebuscado (el diálogo en el que se esquiva el aburrido plano contraplano haciendo que uno de los personajes aparezca reflejado en la espada), siempre estilizado y sangriento, plagado de brillantes escenas de combate rodadas de modo magistral (especialmente los duelos entre los antagonistas, el primero nocturno a la luz de una hoguera y con una montaje paralelo y un uso de la música del koto ejemplar en su creación de tensión creciente) con un curioso uso de “ralentí” y el sonido distorsionado. A fin de cuentas una buena muestra del género en su vertiente más popular,  que permite reconocer los asombrosos paralelismos para con la estética y la ética del western americano y certificar el constante trasiego de influencias con el Spaghetti Western, que tiene en este cine de espadachines parte de su origen.

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Golpe maestro, John Quested, 1981, USA

Un film anticuado pero rematadamente inteligente y divertido, ejemplar tardío del sub-género de atracos perfectos que se pusieron de moda en los sesenta, con su mezcla de comedia sofisticada, cinismo carismático y tensión milimétricamente planeada, donde los personajes son siempre ingeniosos y repletos de recursos y la trama se complica hasta un final que parece imposible. En este caso un arquitecto de capa caída, es reclutado/seducido por una banda de ladrones que pretenden limpiar la inexpugnable caja fuerte del banco de Inglaterra mediante un butrón subacuático. Engalanado por un reparto de antología comandado por el inmenso Albert Finney y redondeado por unos secundarios de lujo y por el concurso de Lalo Schifrin en la banda sonora, se resiente de una realización átona y televisiva del ignoto John Quested.

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Forjador de ídolos, Taylor Hackford, 1980, USA

Estupendo film sobre los orígenes del rock’n’roll y su conversión a fenómeno de masas que destripa la mecánica de la industria (promotores, managers, disc jockeys,… y por supuesto, las fans) sin miramientos y de forma bastante perspicaz. Equilibra bien la autenticidad y el punto de ensoñación necesario para evocar  la época más que reproducirla, alternando la crudeza de los tejemanejes de las radiofórmulas o la turbia explotación sexual de los artistas con el misticismo del escenario o el telúrico poder de la música como alteradora de toda una sociedad. Cuenta la historia de Bob Marucci y sus pupilos Frankie Avalon o el blandito Fabian a través de trasuntos más o menos fantaseados pero claramente reconocibles, esquiva tanto el sentimentalismo como la truculencia pero no flaquea al mostrar el lado oscuro del negocio, la creación de fenómenos dirigidos y adulterados, el intento de domar el poder crudo del rock y hacerlo digerible para todo tipo de público juvenil, con lo que esto supone de fracaso estándarizador. Muy bien interpretada, especialmente por el desaprovechado Ray Sharkey, como ese productor/manager/compositor dispuesto a todo, que oculta un cantante frustrado por el culto a la belleza. Grandiosa banda sonora, sobria y rigurosa dirección de Hackford en la que es seguramente su mejor película  y un título que no merece el olvido, por su sinceridad y su genuina honestidad y amor por la música.

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8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. John Space dice:

    Padre Sánchez, ?es el Star Trek de Abrams los Nuevos 52 de Didio? Semi-reseteo, fans de toda la vida cabreados, novatos interesados, siempre les ha ido mejor en la pantalla pequeña que en la grande, etc.

    1. Je… es una comparación muy bien traída, hermano. Puedes ir en paz.

      1. John Space dice:

        Pues el pasado finde, en honor del cara de palo más famoso desde Buster Keaton, vi La ira de Khan (divertida) y En busca de Spock (maleja; Nimoy no era gran cosa dirigiendo).
        Ah, y si le pareció mala Into Darkness, mejor no lea los cómics de IDW; a su lado, los de Gold Key son Kirby.

      2. Tampoco lo tenía pensado, no…

        En base a mis recuerdos infantiles,creo que coincido con sus apreciaciones sobre esas dos pelis trekkies. En todo caso, mejores, o más divertidas, que la de Wise.

  2. Mauser dice:

    Interesante película la chilena, todo un descubrimiento dominical destacar que el blog (o parecido) de la película esta bastante activo:
    http://jovenyalocada.blogspot.com/

    Un saludo

    1. El blog de la película es igual de ácido y chispeante… aunque no se actualiza desde ciento y la madre.

      ¡Ah! Otro saludo para usted!

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