Sobrevivir, eso es todo: John Carpenter. Ultimatum a la tierra

Publicada en Neville junto a una entrevista a Manuel Ortega, editor y crítico

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La Serie B murió a mediados de los 50 como sistema industrial para renacer  después como espíritu, como otro tipo de sistema en realidad; uno de conducta, casi religioso. A veces pertenecer a la Serie B era la única manera de sobrevivir en los márgenes, otras abrazar la Serie B comprometía una postura ética, una forma de estar en el mundo.

John Carpenter: Ultimatum a la tierra es un libro de Serie B. Como su monografiado prefiere sobrevivir en la pelea que vivir en la mansedumbre. No es un lugar idílico, claro, fuera romanticismos; está lleno de limitaciones, de escaseces. Carpenter es de esos cineastas que se crece en la escasez, que busca con la punta de los dedos, palpando, las fronteras y una vez localizadas se dedica a golpearlas concienzudamente, para ablandarlas, para enseñarles que está allí y que desde su lado también se tiran puños.

John CarpenterEl libro lo edita una nueva casa llamada Macnulti, por McNulty, claro, el policía demasiado honesto para su propio bien que era uno de los protagonistas de ese monumento a la verdad que fue The Wire. Como Carpenter, MacNulty se rige por una ética que no es la del Sistema, sino la propia; es uno de esos antihéroes individualistas del western, un hombre que solo busca un pequeño espacio en el mundo donde todo funcione, por una puta vez, bien. A Carpenter, a McNulty y a Macnulti los hermanan las pequeñas victorias, los cortes de manga al Sistema, las satisfacciones privadas que te hacen pensar para siempre “Lo hice y que se jodan”.

Macnulti es una editorial de guerra, que es el estado del presente, nos engañen más, no nos engañemos más; autoedición, distribución directa, sin intermediarios, la exomente y la para-realidad de Internet como herramienta de contacto, de venta, de publicidad. Otra vez la Serie B como política de resistencia. Pero no la conforman un grupo de amateur bienintencionados, sino de profesionales que llevan una década construyendo y manteniendo un lugar referente para la evolución y el relevo del ensayo y la crítica como Miradas de Cine.

John Carpenter

Ese es otro desafío: saltar del plano de Internet al plano del papel; una reivindicación de lo duradero, de la manufactura, del old style. Macnulti es algo más que el satélite de Miradas de Cine, es una propuesta de futuro precisamente por la solidez de los elementos que la componen, por su profesionalidad, conocimiento y alma.

Lo que si encontraremos en John Carpenter: Ultimatum a la tierra es la ortodoxa heterodoxia (¿o es al revés?) que es la marca distintiva de Miradas; su carácter abierto, sorprendente, donde apocalípticos e integrados conviven y que aúna el clasicismo en la estructura –el libro se divide de modo familiar entre una primera parte dedicada a explorar distintos tropos y espectros del Universo Carpenter y una segunda centrada en el análisis de cada una de su películas- con la total libertad de cátedra/estilo de los contenidos, representados en una gama de dan-and-johnescritores conformada en su mayoría por “miradistas” pero que también invita a clásicos por lo general minusvalorados como el gran Javier G. Romero.

De la buena labor de edición de J.D. Cáceres Tapia y Manuel Ortega deriva la fluidez de la lectura, la variedad de enfoques, que no se anulan y con la (¡ay!) excepción de la crítica de 1997. Rescate en Nueva York a cargo de Juan E. Lagorio que recicla su anterior Símbolos, mitos y metafísica, no caen en la redundancia ni en la repetición de conceptos. Esta es, precisamente, la entrada que encuentro más discutible del libro, siempre al borde de la sobreinterpretación y en la cual, pese a la brillantez y sugerencia de algunas de las ideas expuestas termina por asfixiar su intrincada retórica, casi un Carpenter visto por Fulcanelli.

Aunque a la vez esta es una de las virtudes del libro, el no saber que vas a leer cuando empiezas un texto nuevo. Y ninguno de ellos está escrito para cumplir, todos dicen algo de quien los escribe y de su relación con el objeto de análisis, que adquiere así una interesante  polisemia donde convergen Carpenter y sus espectadores/analistas para revelarse mutuamente. Destacan, bueno destaco, entre la notable calidad del conjunto la atención a la importancia de las bandas sonoras de Carpenter, espléndidamente tratadas por Raúl Álvarez en Apocalípsis sonoros, algunas de la ideas expuestas por Oscar Brox y Roberto Alcover en sus respectivos Variaciones Carpenter y Angustias de un Storyteller, el lúcido pesimismo de Diego Salgado en su aproximación contemporánea a La cosa, el tono cercano de Ignacio Pablo Rico y Tony Junyent john-carpenteral tratar Christine (y la literatura de angst adolescente de King) y Memorias de un hombre invisible o, superlativo, el Política y poética del antihéroe que firma los dos editores, Cáceres Tapia y Ortega.

John Carpenter: Ultimatum a la tierra es una sólida primera obra y una buena presentación de intenciones, un trabajo  directo y con un par que saca todo lo que puede de sus recursos y limitaciones sin que estos repercutan en la ambición del discurso, que va más allá de la recopilación de artículos particulares pudiendo leerse como una obra homogénea que además de a Carpenter revisa la deriva de una manera de entender el cine USA, con las estructuras que lo sustentan, y la vida misma como opción moral. Todo en trance de desaparición y de lo cual el propio cineasta es casi el último ejemplar vivo; o superviviente, más bien.

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