Los 4 Fantásticos: la potencia y la debacle.

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Los 4 Fantásticos habla del terror hacia el cambio del género de superhéroes en este momento. Su parálisis ante la posibilidad de evolucionar una fórmula que está resultando de maravilla; sus presentes limitaciones estructurales/industriales. Es coherente, irónicamente, que lo haga, involuntariamente, en una película sobre el terror a la mutación.

Hay dos (al menos) películas aquí. Una está a trozos y la otra está a cachos; una es un esquema, la otra un  desguace; una la hizo gente, la otra ni se sabe. La primera va demasiado rápido, nos perdemos la evolución de los personajes y la de sus dinámicas. Pero es elegante y misteriosa en su extrañamiento. El regreso desde la Zona Negativa (ahora Planeta Zero, probablemente a causa de esotéricas cuestiones de derechos)  y las consecuencias de la exposición estremecen gracias a la quietud de la imagen, a su detallismo. Es el horror al propio cuerpo que ya estaba en los tebeos iniciales de Lee y Kirby, es el melodrama de los tebeos.

La segunda es cualquier cosa; metraje encontrado en el suelo de la sala de edición, secuencias rodadas en el primer hangar libre, pelucas y gestos de estupor. La edición es una masacre y los personajes y la narrativa sus víctimas. Nada de lo que contiene se parece a una película. Hasta la textura cambia, el estilo desaparece sustituido por un comité de funcionarios, el guión acaba en una trituradora y se improvisa hasta completar una duración estrenable. Todo la gente que trabajaba en la producción fue despedida y sustituida por lo más barato que se pudo encontrar. Una película subcontratada y a medio acabar; todos perdidos, todo perdido.

“-Lo habéis hechos feo”, – dice Reed Richards cuando ve la versión de su máquina construida por el gobierno. Otra metáfora demoledora involuntaria.

En algún momento, alguien de la compañía vio lo rodado y se acojonó. Otro alguien decidió cambiar de caballo a mitad de la carrera y un tercero que aquella película de superhéroes no parecía una película de superhéroes porque no había luces brillantes y grandes peleas en carísimas secuencias de acción digital. Una combinación de prisa por no perder unos derechos y mirar al dedo cuando este señala la luna de un enorme tapiz de posibilidades

De la película de Josh Trank apenas vestigios. Un cruce entre Steven Spielberg y David Cronenberg. Adolescentes en conflicto y ciencia ficción. Los parpadeos dejan percibir la posibilidad de que los Fantásticos de Trank hubiesen hecho por los personajes lo mismo que Christopher Nolan por Batman en Batman Begins: recuperarlos para el cine, reimaginarlos desde la viñeta. Superhéroes sponizaianos en un contexto cercano, plausible sin perder el sentido de lo imposible.

De la película de la Sony solo cabe pensar en cómo pudieron llegar a pensar que se saldrían con la suya. ¿Creyeron que nadie se daría cuenta y decidieron disimular? Los 4 Fantásticos no existe, solo han estrenado algo que se titulan así.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. John Space dice:

    ?Cine? ?Qué cine? Aquí se trata de mantener los derechos sobre la franquicia, hombre. !Que esto es la Guerra! !Del Entretenimiento! A veces la población civil puede simpatizar más con un bando que con otro (por ejemplo, cuando el comandante Singer), pero en batallas como ésta los contendientes no tienen tiempo para dicha población. (Otro ejemplo: ?ha visto qué horror de guionistas están escribiendo los cómics de SW?)

    1. No, que va…estoy retirao de esos eventos.

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