Friedkin 90: La tutora

La tutora es más una película de domingo por la tarde que de sábado a  medianoche. El elemento fantástico la diferencia, claro, pero en esencia, en su base, no es otra cosa que un telefilm paranoico americano más. Su historia, la extraña invitada en un casa/hogar que roba/destruye este es la materialización sempiterna de la neurosis burguesa y suburbial. Adulterio, asesinato, suplantación…La niñera incitante, la cuñada maligna, la vecina perversa…Una explotación, por lo común de brutal misoginia y feroz conservadurismo. De las inseguridades de una clase social en particular y de la propia cultura americana del miedo en general. Friedkin no usa este molde con propósitos rupturistas, no hay un mínimo de subversión aquí, solo la sustitución de una maldad cotidiana por otra de carácter feérico.

Es en esa fricción entre géneros donde La tutora produce alguna chispa. El relato de una dríade en el contexto contemporáneo, síntesis de folk horror y esa paranoia mencionada, acaba también por diluirse en la retórica del psycho-killer (incluso la esposa-mueble ejerce en el clímax de suerte de final girl)  pero en el camino deja, al menos, retazos de lo que pudo ser otro acercamiento honesto, personal, de Friedkin al estatuto de la serie B a finales de los 80 y principios de los 90 como había sido su anterior Desbocado.  En cambio, La tutora tiene un deje formal que en algún modo recuerda al Bava terminal, al de Shock, o al Dario Argento contemporáneo, medio Italiano, medio Norteamericano. Una italianidad travestida de americanidad de nuevo, perdiendo, o vulgarizando, la singularidad del gótico italiano al mezclarse, en un intento por sobrevivir, con las formas del direct-to-video y el Estrenos TV. De hecho, si La tutora apareciese formada por un Michele Soavi o un Lamberto Bava apenas notaríamos diferencia. El ataque de los coyotes parece fugado de algún giallo tardío, pero la pelea final del marido contra el árbol mágico lo parece de Posesión infernal, con este transmutado en un Ash sin gracia motosierra y baño de sangre mediante. Quizás Sam Raimi, el director inicialmente previsto, le hubiese puesto locura y desvergüenza al asunto.

No hay concisión pese a la brevedad, solo largos tramos de nada, de hacer tiempo para alcanzar un metraje estándar. Los rostros son neutros, tal vez a excepción de la intrigante  Jenny Seagrove, el diálogo pésimo, el montaje confuso y su puesta en escena ordinaria. Quedan retazos, decía, en la imaginería más puramente fantástico-mitológica, o de cuento infantil siniestro algo apuntado pero nunca desarrollado que parece muy pronto en el metraje en dos detalles: un niño que lee una siniestra versión de Hansel y Gretel en forma de libro desplegable y el hecho de que la protagonista pinte un bosque como decoración para el cuarto de su bebé (la inversión: lo de fuera, dentro), en detalles perdidos de es otra película posible.

La sensualidad de los momentos mágicos aparece en afilado contraste con la vulgaridad general, igual que lo hace la localización en la luminosa California, una curiosa (apenas) descontextualicación respecto a lo que la naturaleza del relato demanda. La fotografía de John A. Alonzo intenta dar atmósfera, creado grandes secciones de claroscuro y usando azules gélidos, color distintivo del periodo para el thriller, pero solo logra un ambiente contradictorio en su búsqueda de dar continuidad a las técnicas de Friedkin para el horror consistentes en la colisión de la textura documental y la hiperestilización fantástica. Hay otros elementos distintivos, como la cámara invasiva, la observación de una intimidad que degenera en locura o el descubrimiento de la realidad paranoica, pero Friedkin se pelea contra ellos, empeñado en sacar lo peor de sí mismo. Por ejemplo su turbia relación con la sexualidad (Camilla se muestra incitante con el marido en una escena y en la siguiente tres macarras amenazan con violarla…y a su vez estos son exterminados de modo horrible por los poderes de la misma Camilla) o una ausencia de moral que le lleva a usar a un bebe para provocar emociones violentas y angustiosas

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s