Historia oral de los hermanos Bondurant: Lawless, leyendas de sangre de los Estados Unidos

Publicada originalmente en NEVILLE: 

http://nevillescu.wordpress.com/2012/11/28/lawless-el-western-oblicuo-de-nick-cave/

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«Lawless» parece una canción escapada de «Murder Balladas» aquel célebre disco de Nick Cave del 1996 que el propio músico considera un capricho, situado entre el explosivo «Let love in» y el implosivo «Boatman’s Call». Como aquellas canciones es tenebrosa pero irónica, violenta y romántica, bucólica y grotesca. Una historia mil veces contada, llena de exageraciones, mitificaciones y barbarie que debería terminar cono un “-Y sucedió tal y como os lo cuento”.

Como muy bien explica Quim Casas en su reseña para la revista Dirigido por… (nº427/Noviembre/2012) lo más interesante de la película se encuentra en su carácter musical, en como permite ver la forma en la cual los guiones de Cave se acercan a su patrones compositivos en tono, arquitectura y universo. Algo que, paradójicamente, ofrece desde un guión muy flojo, con exceso de tópicos, notables lagunas, recursos discutibles y un clímax final insostenible. Quizás precisamente por eso se ve la mecánica, porque se trata de un trabajo que se ha quedado en el chasis, muy lejos de la riqueza de la poderosa «The Proposition»; como la presente un acercamiento oblicuo al western, no ya como iconografía física, sino como geografía moral.LAWLESS

La película adapta le libro, en parte novela, en parte documento, de Matt Bondurant «The Wettest County in the World» según los recuerdos de su tío Jack, el menor de los tres hermanos Bondurant tras Howard y Forrest, el líder de la familia. Los Bondurant fueron figuras mitológicas del condado de Franklin en Virginia, epicentro de la destilación de alcohol ilegal, el llamado «moonshine», hasta comienzos de la década de los 30. Allí tuvo lugar de una batalla entre montañeses y fuerzas de la ley que tanto libro como película narran en unos términos donde conviven el lirismo y la ultraviolencia, con un sentido tan hiperbólico, ambos, que recuerda a Garth Ennis. Otro autor, este de comics, que ha coloca siempre el western como patrón de sus mejores historias.

«Lawless» es un western donde rancheros y granjeros han sido sustituidos por contrabandistas, manteniendo una ética viril, lacónica y primaria pero deslocalizando temporalmente la historia con la intención de entroncar directamente a los irredentos montañeses Bondurant con otros caballeros del Sur no menos indoblegables, con nombres tan famosos como los James o los Younger. Viéndola pensaba constantemente en Walter Hill y en «Forajidos de leyenda». Toda la película de Hillcoat tiene una pátina retro que dirige hacia ese último cine masculino, clásico y orgulloso de su resistencia de los últimos 70 y primeros 80, de verdad crepusculares en este sentido.

lawless-2012-03Claro que John Hillcoat no tiene un pulso tan rudo y directo como Hill, y como lo tenía el primer Millius, el de la magistral «Dillinger», capaz de equilibrar el lirismo con la brusquedad, remitiendo así con naturalidad al western tanto si lo trataban directamente como si no. Sin ese primitivismo «Lawless» está más cerca de ser una recreación con dinero de los noir rurales producidos por la AIDP a partir del éxito de la apoteósica «Mama Sangrienta” dirigida por Roger Corman en 1973.

Así lo que anima la película son sus elementos excéntricos. Por un lado ese carácter musical basado en tomar canciones de otros ámbitos y convertirlas en material hillbilly a través de diferentes versiones que tiene su corolario en la superlativa versión que del White Light/White Heat de la Velvet Underground realiza el anciano Ralph Stanley, uno de los grandes del bluegrass y el sonido de los Apalaches. Un recurso coincidente con la hibridación de géneros que propone el conjunto.

Por otro con la irrupción en mitad de un relato de personajes monolíticos, los hermanos Bondurant como representantes de una cierta eternidad rebelde, individualista y (de nuevo) viril, de otros con aspectos casi esotéricos, fantasmáticos, como son Maggie y Charlie Rakes.

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La primera es una pelirroja hierática y fascinante, como una orquídea en el fango, que es la corporeización romántica de un ideal femenino con sus incongruentes vestidos carmín y turquesa en mitad de un entorno campestre y naturalista. El segundo es el archivillano, un agente de la ley corrupto, vicioso y narcisista, de gustos sádicos y piel de lagarto que como la mujer parece provenir de un relato diferente para electrizar este. Pero en realidad ambos son coherentes con lo que Cave plantea en «Lawless»; son figuras legendarias, una narración de la realidad, exagerada, fantastificada en sus aspectos más coloristas, como esa leyenda sobre que los Bondurant son indestructibles y nadie puede matarlos que Forrest se cree tanto que en la práctica la hace realidad. Por lo tanto si los hermanos son leyendas necesitan que sus opuestos sean tan formidables, alucinados e indestructibles como ellos mismos.

LAWLESSPese a que en un primer vistazo la película dirigida por Hillcoat pueda parecer un exploit de «Boardwalk Empire», aunque la serie de la HBO se sitúe a principios de la prohibición y la película a finales, ya durante al Depresión, sus intenciones son contrarias: mientras «Boardwalk Empire» es un análisis minucioso de la realidad tras los mitos, «Lawless» propone una remitificación sin máscaras. Forajidos más grandes que la vida. Y como las leyendas, es mejor si te la cuentan que si la ves por ti mismo.

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