Apuntes desde el subsuelo: “El último fin de semana” con Norberto Ramos del Val. Un apocalipsis en miniatura

Si ya es raro ver por aquí un estreno que no será ver un pre-estreno, una cinta española rodada en los márgenes de cualquier sistema. Cine, literalmente, personal que sorprende a fuerza de ingenio, de descaro pero también de oficio. Chisporroteo de géneros en clave doméstica que merece todo el apoyo posible. Para complementar la entrada y a modo de extra el propio director (y fotógrafo y co-guionista y montador y productor y….) Norberto Ramos del Val se explica a si mismo y cuenta lo que es jugar de verdad por afición. Compromiso suicida con el cine:

En El último fin de semana conviven dos películas, una está expuesta, a primera vista y resulta menos interesante que la otra, principalmente porque lo misterioso y lo inexplicable, lo marciano, resulta por sistema más interesante. La de la superficie es un thriller de horror razonablemente eficiente que juega con la memoria del espectador, con lo acostumbrado que esta a historias de similar pelaje: un grupo de amigas, con la inclusión de un elemento masculino, desestabilizador, se lanza a unas breves vacaciones de aislamiento, fiesta y folleteo previsible pero frustrado (lo cual es a su vez previsible) que desembocarán en una carrusel de envidias, reproches, frustraciones y violencias de todo tipo. Entre medias algo de humor, negro a veces, rijoso otras, divertidamente espontáneo algunas más, también una querencia por alargar los tiempos y reiterar cosas sobre los personajes que han quedado bien expuestas la primera vez. Esta película de la superficie se acerca con gracejo a las constantes del slasher en una clave retro que le da un sabor especial al conjunto. Curiosamente siendo un artefacto de razonablemente reconocibles influencias no cae en la tentación ni de la recreación, ni de la cita, mucho menos de la ironía distanciada sobre el género (cualquier género pues se tocan varios, en tangente y en paralelo) e incluso se atreve con el acercamiento a los nada fáciles linderos del siempre sugestivo fantástico australiano, principalmente a la estela de la fascinante y feroz Long weekend que dirigiera en 1978 Colin Eggleston. Título a reivindicar con la cual esta comparte la deriva animalesca de sus personajes, enfrentados a una fuerza exterior indefinible que azuza sus propios demonios interiores, o viceversa pues ambas propuesta sustentan su encanto en la ambivalencia y la ambigüedad, y la importancia progresiva del entorno natural, aunque aquí carezca del rango metafísico que si tiene en la australiana.

La segunda película, la otra, la de verdad deliciosa, se desarrolla en su mayor parte en ese espacio libre, infinito y que cada ve se usa menos en el cine, que es el fuera de campo, el off visual. Hace poco escribía a cerca del Rubia de verano de Adrian Tomine refiriéndome a su empleo de la elipsis retórica, aquella que suprime elementos fundamentales del relato, lo sustantivo del mismo, que permanecen así sistemática y dramáticamente elididos. Bien, la cinta de Ramos de Val es ejemplar en este sentido. De manera audaz, y no poco radical, toda una “segunda película” ocurre en ese espacio retórico, en la sangría entre dos unidades narrativas, como si cada secuencia fuera la viñeta de un tebeo y entre medias un espacio en blanco que el lector rellena/continúa de modo natural ya que esa es la lógica de la lectura y del lenguaje.

Pero en el cine la cosa se complica en este sentido; la extrañeza de un recurso semejante sobre la continuidad fílmica provoca un efecto de cortocircuito, un extrañamiento, la sensación de que algo falta, de que algo no marcha correctamente. El director, hábilmente, puede aprovechar estas interferencias de las dos películas en ese territorio-frontera que es la sangría para incluir la segunda en la primera, causando así la definitiva disolución del relato primero, el, digamos, común, al menos el que el espectador reconoce sin esfuerzo interpretativo, por la acción alternadora del segundo, que es aquel del cual ignoramos todo a excepción de detalles por completo ajenos al conjunto del film que estamos viendo. De tal modo el vuelco hacia la violencia durante el tercer acto del film se produce precipitado por la aparición, violenta, sorpresiva, de un cuerpo extraño procedente del espacio retórico, del off narrativo.

Así las interferencias que provoca un misterioso personaje ajeno al grupo funcionan como estática que afecta a una historia que, de otro modo, avanzaría en una dirección diferente. Pero, además, y jugando con las herramientas puramente cinematográficas a su disposición, Ramos del Val introduce un elemento intermedio, ajeno a ambos espacios narrativos, como es la música. La banda sonora está fuera del relato pero a la vez lo influye y aquí el hipnótico sonido creado por el sueco Nicklas Barker anuncia el drama, o la existencia de ese mundo paralelo extraño, al introducir una sonoridad cósmico-lisérgica, amenazadora, distinta, que contradice las imágenes con sombras de violencia, locura y obsesión, como si fuera la banda sonora de la película en off sonando dentro de la película en on. Ese es el tornillo que no ajusta, lo que no marcha bien, el detalle de incomodidad que el público ya percibe, subconscientemente, antes de que la cosa se ponga rara de verdad. Y se pone.

Pero todo esto que, así expuesto, puede resultar de una pretenciosidad dolorosa esta plasmado en la película con la sencillez de un cuento pulp de ciencia-ficción paradójica, con sentido del humor y gusto por lo alucinado que saca imposible partido de una serie de recursos mínimos. Porque este trabajo, que no lo había dicho, está más allá de la independencia, está en los márgenes de esa entelequia, de ese misterio, que es “el cine español”. Es una obra que reivindica los underground como forma de vida (profesional), el espíritu punk del “hazlo tu mismo”, el lanzarse sin saber como se caerá. Dos semanas, unas localizaciones cántabras, actores y equipo comprometidos. Ignoro si esta película podrá verse y cómo, pero si la encuentras merece la pena superar los prejuicios sobre su estética, entre feista y casera, y los baches innegables porque el conjunto es tan a contracorriente, tan insólito en el contexto de nuestro cine, que ya solo eso justifica su existencia.

Personalmente no me gusta nada lo de “cine independiente”. Ni como etiqueta ni como concepto que no tiene sentido en España. Así que como se puede llamar a esto que tú practicas: ¿marginal, underground, guerrilla?

Supervivencia. Cuando uno tiene que hacer películas porque le va la vida en ello y sigue siendo tan difícil levantar proyectos… no hay más que recordar que en los tiempos que corren se pueden hacer las cosas de una forma más o menos digna sin dinero y sin medios. A vosotros os pasa lo mismo, ¿no? Si no os mantienen las revistas de cine oficiales os montáis la vuestra desde casa y sin gastar más que talento y tiempo…

Los malditos del cine español forman una fila cada vez más larga ¿Te gustaría poder salirte o tienes asumido que lo que tú quieres hacer, en este país y en esta cinematografía, solo puede ser hecho desde el subsuelo?

No me gusta ir de maldito ni de nada. No estoy en una guerra. Simplemente me gusta hacer películas. La siguiente va a ser cobrando, por la cuenta que me trae. Si fuera millonario la cosas serían diferentes, pero la verdad es que ya hasta me apetece que un productor me quiera cambiar cosas, no entienda el guión y me imponga absurdeces.

En cualquier caso películas así exponen que hay otra manera de hacer ¿Pero hay también otra manera de vender? ¿Existen circuitos paralelos o toca inventárselos?

Eso está mucho más jodido, en efecto. No creo que haya muchos circuitos paralelos. Al final se haga como se haga una película acaba en el mismo montón de “seleccionables” para los festivales… y ahí toca tener suerte, enchufes, amigos… Si no entras en el circuito festivalero es difícil que una distribuidora apueste por tu peli, con lo que seguirás sólo ante el peligro, como es el caso.

¿Internet puede ser una buena herramienta? Una pantalla distinta, una manera de consumir  distinta.

Que la gente vea tu película es la única forma de que se pueda sacar algo de ella… pero desgraciadamente, internet no es nada rentable por ahora. El otro día le decía alguien a un amigo que también hace pelis “caseras” que le parecía fatal que estuviera de nuevo pidiendo a la gente que trabajara gratis en una nueva. Después le preguntó directamente de dónde se podía bajar la anterior. Así está el patio y es impresionante.

Pese a que, en mi opinión, es un empobrecimiento de la imagen, de la plasticidad del cine, supongo que lo digital facilita las cosas la hora de estos proyectos de autogestión total.

Esta película está hecha con dos cámaras de fotos que cuestan 600 euros. Prestadas, claro. Luego todo está en tu Mac y ya es cuestión de horas de trabajo y el talento que tengas. Esto hace muy poquitos años que es posible… y claro, es maravilloso. Puedes poner el bluray en cualquier sala digital y tan amigos. Independencia total, efectivamente. Si consigues rodar, ya tener la peli terminada es cuestión de meter horas en el ordenador.

Hay voluntad pero también hay oficio. Rodar rápido y competentemente, creo que solo dos semanas, lo demanda ¿Te notas más suelto con ya tú tercer largo?

Bueno, está claro que uno le va perdiendo el miedo a eso de rodar. Pero no sólo con los largos, sino también con cortos, videoclips, publis… Todo vale para entrenar. En mi primer corto en cine tenía muchas ganas de hacer algo superdinámico que, moviendo un equipo enorme de gente y rodando en 35mm, fue materialmente imposible de hacer. Pero me adapté y no quedó mal. Desde entonces todo es aprender a que no puedes pasarte de cabezón con nada, porque lo que puedas hacer realmente dependerá de la gente que te esté ayudando, del equipo que tengas y sobre todo, del tiempo que hayas conseguido tener para rodar cada secuencia. En Muertos Comunes tenía un equipo de rodaje standard (aunque ya rodamos en digital, que era más barato y nos dio la oportunidad de rodar mucho más y más rápido que en 35mm) y un plan de rodaje apretado pero no mortal. Tuvimos un montón de problemas externos, eso sí, pero hice la película como me dio la gana. En el experimento de Hienas, que te recuerdo que era una serie-web hecha a ratos con webisodios de duración más que variable y periodicidad casi aleatoria, la libertad que tenía como único equipo técnico (la rodé al 90% en solitario con mi cámara de vídeo) hacía que a veces hiciera una secuencia de 20 segundos en una tarde entera o que otras veces nos rodáramos un episodio de 10 minutos con 8 personajes en una gasolinera en 5 horas… Fue divertido.

El Último Fin de Semana, en este sentido, fue una evolución. Se trató de organizar un plan de rodaje “viable” de 12 días en Cantabria y un par más en Madrid. No se puede liar a la gente para más tiempo en estas condiciones de trabajo a destajo. Y en cuanto al equipo técnico ajusté a lo mínimo: un jefe de sonido, una maquilladora, una encargada del vestuario que se quedó en Madrid, Javier Albalá ayudándome a trabajar mejor con las actrices y hasta mis padres echando un cable por allí… Una peliculilla muy familiar, sin duda.

Me resulta muy agobiante liar a demasiada gente cuando no les puedo pagar… así que ajusté a lo mínimo y me tocó llevar dos cámaras mientras dirigía el circo, que luego yo solito tuve que ordenar, arreglar y terminar. ¿Habría sido diferente la peli si la hacemos con tiempo, dinero y más gente? Seguro que sí, claro, pero yo estoy encantado con el resultado, dificultades a parte. Cada peli es diferente y nadie me ha obligado a hacer ninguna.

La mayoría de actrices y actores no habían trabajado antes contigo, creo que Irene Rubio y Silma López si. Casi te iba a preguntar que cómo los engañaste pero mejor dejarlo en cómo los embarcaste.

Es un superpoder que tengo. Bromas a parte, los actores tienen poco trabajo pagado y les pasa lo mismo que a mi, que necesitan hacer cosas porque es lo que les gusta. Así que no es tan difícil liar a la gente para trabajar gratis si realmente les parece el proyecto interesante. Y bueno, la verdad es que no les suelo maltratar, así que corren la voz… Irene Rubio ya había trabajado conmigo en Hienas y en varias tonterías más. Hicimos un trailer falso, Double Exposure, para un concurso de internet del que estamos muy orgullosos. Nacho Rubio es amiguete desde hace muchos años y siempre estábamos por rodar algo. Se quedó con ganas de salir también en Hienas (la verdad es que allí salía mucha gente) y me costó poco liarle en ésta. Silma es genial y es de las que se apuntan a todo sin leer… Y bueno, el caso más curioso es el de Alba Messa, que me entró por internet y me encantó, así que aposté por ella y me parece que no va a ser precisamente la última vez que curremos juntos.

A Marián Aguilera le das un papel tremendo, una auténtica cabrona. La verdad es que me parece una actriz de lo más desaprovechada.

Soy fan suyo desde el siglo pasado. Me encanta la pelirroja. Nos quedamos con las ganas de currar ya en Muertos Comunes, así que en cuanto leyó el guión se apuntó sin dudarlo. Contentísimo de tenerla en la peli y creo que está más genial que nunca. Si tuviéramos de verdad una industria cinematográfica seria no pararía de hacer pelis… pero bueno, ahí está la tía en otra serie nueva.

Un aplauso para Javier Albalá, por cierto, quien, según te he leído en Judex, hizo de hombre orquesta, amén de tener un personaje memorable y capital dentro del film.

¿No es un spoiler esto? No se… Bueno, a veces me emparanoio con lo de que no se sepa nada de la peli y creo que me paso. Albalá es mi amigo y socio desde mi primer corto y siempre acaba saliendo… En ésta no tenía yo idea de liarle pero el tipo se auto-implicó a muerte. Me ayudó con las actrices haciendo labores de “coach”, o sea, trabajando con ellas desde los ensayos y durante el rodaje. Fue un proceso estupendo de esos que no tienes casi nunca, ni cuando hay presupuesto. Por mucho que uno ejerza de director de la peli, siempre viene bien un puente con los actores, alguien que realmente sepa hablar en su idioma… y a Javi eso se le da estupendamente. Admito que si llego a estar sólo no habría conseguido unas interpretaciones tan acojonantes. Eso acabó siendo labor de equipo: desde los actores dándolo todo, Javi ayudándoles a sacar todo su potencial, yo observando qué me valía y qué no tanto… luego un poco de montaje y ahí queda el trabajo de todos.

Me ha dado la impresión de que prácticamente no existen movimientos de cámara en la película, sustituidos por un dinámico ejercicio de planificación. ¿Es algo pensado así, limitaciones técnico-presupuestarias o imaginaciones mías?

Me gusta reivindicar el trípode… porque creo que a la peli le venía muy bien una especie de falsa estabilidad. Y además cuando la cámara se mueve después de estar quieta, el espectador lo aprecia como algo agresivo e incómodo. Es un truco muy viejo, pero efectivo. Creo que hay una tendencia aburridísima a mover la cámara porque sí y a hacer las películas en primeros planos.

Lo que más me ha interesado, como ya has visto, es el uso que le das al fuera de campo y a la narración elíptica. ¿Esta elaborado esto a conciencia o lo imponen, nuevamente, las circunstancias?

El guión se hizo sabiendo perfectamente lo que podríamos y lo que no podríamos hacer. Teníamos la casa y el paisaje. Podríamos liar a un grupo pequeño de actores. Ahora, a escribir. No me puse trampas que no tuviera pensado cómo solucionar. El fuera de campo y las elipsis son la esencia del cine.

Diría que hasta deberías haber sido más sintético, haber extremado ese elemento narrativo, especialmente en una primera mitad algo reiterativa.

No eres el primero. Pero la primera mitad de la peli es un jugar al despiste que nos hacía gracia. Es un “¿de qué va esto?” estirado un poco como un chicle… El riesgo a que nos explotara el globo siempre está ahí. Pero si no arriesgas con una película hecha “a mano” ya me contarás para qué la haces. ¿Funcionaría igual de bien la parte final de la peli si la primer fuera diferente? Ya es bastante rarita la peli así, como para habernos pasado más.

La música tiene una importancia enorme como elemento inquietante, “rarificante”, del conjunto y además es fabulosa por si misma. Toda una joya que te compuso el músico sueco Nicklas Barker, del cual tú eras seguidor a través de su grupo Anekdoten y que, a su vez, él es fan de todo ese mundo del cinema bis europeo.

Nicklas es un fan del fantástico de los 70 y los 80 también, sí. Estaba deseando hacer cine, algo que él veía como imposible hasta que yo se lo ofrecí. No veas lo difícil que es para los músicos conseguir hacer bandas sonoras… Todo depende, una vez más, de la suerte. A Nicklas ni le conozco en persona, pero ese invento del demonio llamado Facebook nos puso en contacto y cruzando dos mensajes todo estaba en marcha. Evidentemente tenemos ambos una pequeña enciclopedia del rock progresivo en la cabeza, con lo que fue extremadamente fácil ponernos de acuerdo en lo que debería ser la banda sonora. Goblin, Carpenter, Frizzi, King Crimson… Le envié una carta loca con mis ideas sobre cada secuencia… y le sirvió de guión para empezar a trabajar. Seguiremos colaborando en más cosas… Está encantado con el disco que “nos” ha salido y le está yendo genial. ¿Sabes la ilusión que me hace ser citado en la revista de referencia Classic Rock Presents Prog con portada de Pink Floyd? Si no llego a tirar por el cine estaría con la música, que es mi otra gran pasión.

Algo que me ha gustado es que, siendo un film que busca un tono retro, no está construido a golpe de cita.

Gracias por apreciarlo. No soy nada de andar copiando ni “homenajeando”. Hacer una película es como hacer música: puedes andar copiando frases o planos para que algún listo te pille o puedes ser mucho más honrado y, simplemente, dejarte impregnar por lo que creas que debe de sonar o verse en tu obra. En éste caso, ya desde el guión tirábamos a que saliera algo retro sin caer en el rollito “grindhouse” facilón. Tuve un momento en el que pensé en pasar la peli entera a blanco y negro…

 A lo mejor eso hubiera quedado algo mimético, aunque también la habría conectado con descaro a esos títulos apocalípticos en clave íntima de los 50 como el Five de Arch Oboler o aquellas de Corman.

No conozco Five, la verdad. De las de Corman… pues sí, supongo que habría sido enganchar con esas pelis directamente… pero ya te digo que no soy muy de andar “sampleando” y efectivamente hay muchas más influencias de colorines, así que olvidé esa idea. Pero algo en blanco y negro acabará cayendo. Es muy “apañao” para cuando no puedes cuidar la fotografía, no te creas.

Cito por ahí arriba Long weekend y veo que Luis Rueda en Judex también lo ha percibido. ¿Hay un referencia directa a este film del 78 o, en general, una idea de acercarse a esa sensibilidad especial del fantástico australiano?

¿Y si te digo que la he visto después de terminar la mía? Puedes creerme. Pero está claro que tienen el mismo aire. De las primeras pelis de Peter Weir, que también me he visto otra vez después de terminar la mía, tenía algún recuerdo por ahí al fondo de mi mente perturbada de haberlas visto de muy joven… Es igual que el cine de Taboada, que estoy descubriendo ahora y con el que veo que la peli tiene algo también en común. No se… Me suelen pasar estas cosas. Igual me dedico a copiar cosas sonámbulo y luego no me acuerdo de nada. Ja, ja, ja. Con Muertos Comunes me pasó algo parecido cuando un periodista en Montpellier nos dijo que le recordaba a Quiero la Cabeza de Alfredo García, una peli que había visto de niño y de la que conscientemente no recordaba nada. Con ésta memoria mía no podría hacer citas… ya ves. Una peli que sí que me vi antes de rodar fue El Grito de Jerzy Skolimowski… de la que me encanta esa atmósfera de mal rollo que me gustaría haber conseguido en mi peliculilla. Y últimamente estoy muy pesao con Mario Bava y Lucio Fulci… pero creo que de eso hay menos.

¿Podríamos decir que es ciencia-ficción low-fi? ¿O terror de bolsillo?

Déjalo en “terror social”. Un pequeño apocalipsis de estar por casa.

Bueno Norberto, gracias por atreverte a venir y te dejo la despedida. Que la gente sepa dónde o cómo podrá ver El último fin de semana

Pues lo siguiente será un pase en el Montevideo Fantástico, allá por Uruguay en octubre. No se si le vendrá a mano a mucha gente… Y estoy preparando un pase por Santander y otro en Madrid pero sin fechas aún. Que se hagan fans de la peli en Facebook y por ahí se van enterando… Y el dvd caerá al año que viene, de una u otra manera.

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Roy Bean dice:

    Que grande yes! Entonces ya andas de preestrenos y cosas de esas. Me quedo con las ganas, pero está apuntada, pinta bien.

    1. Jajaja! Fue cortesía del director que ye muy buen mozu. El trailer no le hace nada de justicia pero superados los prejuicios lo que te encuentras es una cinta muy ingeniosa y juguetona.

  2. plared dice:

    Muertes comunes se le puede agradecer el esfuerzo de intentar hacer un cine policial con buenas y grandes intenciones. Pero naufraga por la desastrosa actuacion de Albla, para matarlo esta ahi. Un sonido que ni se oye y los actores parecen declamar mas que otra cosa. Vamos que gustarme, ma bien poco. En cuanto a esta ni idea, pero muy buenas vibraciones no se yo. Saludos y el articulo muy bueno, estemos o no de acuerdo

    1. Sobre Muertos Comunes pocas cosas buenas he leído u oído, esa es la verdad. Y es una lástima porque por original e insólita en el cine español, y más en un primera película, aquella idea hubiera merecido salir bien. Esta se rodó en las condiciones que se rodó, de auténtica guerrilla, y me sorprendió, la verdad. Quizás por una mezcla de expectativas muy bajas e ingenio juguetón.

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