“La aventura es la aventura”: el “spaghetti-western” revolucionario de Sergio Corbucci, Salario para matar/Los Compañeros

Dos películas hermanadas que no solo resultan frenéticos “shows” por completo disfrutables, sino que se revelan como piezas importantes para conocer la evolución necesaria del “eurowestern” más allá de Leone, la introducción dentro del cine degénro de una serie de parámetros sociopolíticos coherentes con las corrientes de pensamiento de la Europa de la época  la fascinación revolucionaria, el auge de la solidaridad hacia latinoamerica, etc…)  y para227 calibra la carrera del reivindicable Sergio Corbucci (hermano de ese Bruno que tantos títulos para Bud Spencer y Terence Hill facturó), como cineasta personal que dejó huella en el cine popular, con trabajos ya clásicos dentro del “spaghetti-western” como la básica “Django” (1966), esa rareza fascinante que es “Il grande silenzio”(1968), un extraño “SW” nevado en el que Trintignant es un pistolero mudo enfrentado al sádico Kinski en un poblacho desolador y que encima se remata con uno de los finales más despiadados del sub-género o incluso, en un tono menor, “Los hijos del día y de la noche” (1972) casi una relectura del Bonnie & Clyde en los terrenos del “eurowestern” sociopolítico con el incansable Milian y la turbadora Susan George. De este modo encontró en el género un terreno abonado a su pasión por la aventura y su dinámico sentido del cine del mismo modo en que antes lo había encontrado entre las divertidas filas “peplumitas” con cintas tan reivindicables como “Romulo y Remo”(1961), enfrentamiento en la cumbre entre los divos Steve Reeves y Gordon Scott, o la simpática “El hijo de Espartaco”(1962).

435910.1020.ASalario para matar (Il mercenario)

Año: 1968

País: Italia/España

118 min.

Fotografía: Alejandro Ulloa

Música: Ennio Morricone, Bruno Nicolai

Guión: Sergio Corbucci, Sergio Spina, Luciano Vincenzoni

Reparto: Franco Nero, Tony Musante, Jack Palance, Giovanna Ralli, Eduardo Fajardo, Álvaro de Luna

Pionera junto a “Yo soy la revolución” (1968) de Damiano Damiani (aún más ideologizada en coherencia con el carácter abiertamente político con el que este director siempre encaró el cine popular y los géneros) uno de los “spaghetti western” kowalski_pacoque ayudaron a construir la vertiente “revolucionaria” (y que el mismo parodiaría en “¿Qué nos importa la revolución?”, 1972, con no muy destacables resultados) del género escorándolo hacia la aventura y tiñéndolo de izquierdismo libertario.

Un film que  bandea entre la ingenuidad idealista y el cinismo desencantado (que se revelará más como pose o coraza que protege el romanticismo imposible de sus protagonistas), se erige como un muy mediterráneo relato picaresco sobre las peripecias de un rufián interpretado por un expansivo Tony Musante, que acabará dando en revolucionario y su amistad/enfrentamiento con un mercenario polaco interpretado con su habitual gelidez por el TheMercenary1968estupendo Franco Nero que ya fuera protagonista en la fundamental “Django”, el título que introdujo la estilización fantasmagórica en el género, también para Corbucci.

Este personaje de “el mercenario” vendrá a ser el nuevo pistolero solitario, la figura carismática y llena de recursos, el anti-héroe o héroe a su pesar, que esconde ese mencionado romanticismo tras una pose mercantilista, todo dentro de un argumento que con pequeñas variantes retomará en la superior “Los Compañeros” ,especialmente por la presencia del extraordinario actor cubano Tomás Milian y en la que también repitirá Jack Palance como extravagante villano (aquí un jugador apodado “Ricitos”) directamente escapado de algún colorista tebeo o de un tronate “bolsoilibro” de la época, uno de esos detalles delirantes que tan adictivo hacen al cine de género italiano. Refleja bien el professional_gun_buniverso ético y el particular sentido de la aventura de su autor y establece los estilemas básicos de esta variante del “SW”, como serán la ambientación en el México insurgente, la toma de conciencia de los personajes, etc….

Ya comienza a apuntarse ese humor a veces más bien grueso que asaltaría el género en breve y por lo demás un combinado de acción a raudales y energía para dar y tomar sobre la que acaba pesando un metraje excesivo y ciertas arrítmias (sostener semejante ritmo no es cosa facil), un film que sabe contrabandear bien su “mensaje” entre épica, estilo y voluntad de divertir por encima de cualquier cosa lo que ni está reñido con la reflexión, la autenticidad o el discurso articulado.professional_gun_1968_b

companerosLos Compañeros (Vamos a matar, compañeros)

Año: 1970

País: Italia/España/Alemania

116 min.

Fotografía: Alejandro Ulloa

Música: Ennio Morricone

Guión: Sergio Corbucci, Massimo De Rita, Fritz Ebert

Reparto: Franco Nero, Tomás Milian, Fernando Rey, Iris Berben, José Bódalo, Eduardo Fajardo, Karin Schubert

Revisitación/variación sobre su previa y exitosa “Salario para matar”, pero superior a ésta, principalmente porque maneja mejor los mismos elementos, ajustando más la sátira, elevando el tono vitalista y apurando el amor por la 11823784_galaventura.

Corbucci vuelve a proponer la misma (o muy similar, vamos) historia idealista oculta tras el cinismo y el pragmatismo que personifican sus protagonistas, el mercenario europeo que espera hacer fortuna con la Revolución vendiendo un cargamento de armas, Franco Nero todo prestancia (el actor reincidiría en esta caracterización en un título más “Viva la muerte…¡tuya!” ((1972) para el interesante Duccio Tessari y con Eli Wallach de “partenaire”), y el desarrapado cabeza hueca genialmente VMC-2interpretado por un Tomas Milian que reincide en su caracterización de superviviente (enamorado además de la guapa alemana Iris Berben que es el elemento ideologizante en curioso requiebro feminista), un personaje nacido en el sensacional díptico sobre Cuchillo (“El halcón y la presa” 1967 y “¡Core Cuchillo, corre!” 1969) que firmó el gran Sergio Sollima, y que el actor prolongaria en sus incursiones setenteras en el “poliziottesco”

De tal modo este par de aprovechados individualistas se verán finalmente imbuidos del romanticismo imposible del profesor Xantos (Fernando Rey siempre con clase), teórico de la revolución pacífica y la utopía social que, w126833292paradójicamente, usará en su beneficio las habilidades para la violencia del dúo calavera.

Ritmo infernal, peripecias a paladas y peligros descabellados, planificación enfática y rebuscada, soluciones visuales llamativas muy al gusto barroco del director, préstamos tonales procedentes del entonces floreciente sub-género de “comandos” y mucho humor, a veces venenoso, a veces facilón y centrado principalmente en la descripción del general de pega y bandido sin escrúpulos que interpreta el gran José Bódalo, se acentúa además el componente tebeístico que ya estaba presente en “Salario para matar” y quer Companeros05personifica nuevamente el genial Jack Palance como archi-villano sádico (además de fumeta) místicamente unido al halcón que un día le royó la mano y que en un detalle descacharrante acabará siendo zampado por el personaje de Milian.

El resultado es un conjunto entretenidísimo, agotador y muy mediterráneo en su concepción, repleto de engaños, trapacerías y desvergüenza, de valor a contrapelo y hazañas que no se dan importancia a si mismas, donde la picaresca acaba siendo el heroísmo por otros medios.080209030336172211698303

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